Por qué ganó El Bronco y perdió Margarita en el primer debate presidencial

EFE/STR

Se llevó a cabo el primero de tres debates obligatorios organizados por el Instituto Nacional Electoral, para los candidatos a la presidencia. Como sucede en este tipo de eventos, hubo una concurrencia “muy especial” que fue al Palacio de Minería para ver quiénes eran los menos lastimados en la disputa por el poder.

Los temas debatidos fueron Seguridad Pública y Violencia; Combate a la Corrupción e Impunidad; y Democracia, Pluralismo y Grupos en Situación de Vulnerabilidad. Fueron moderadores Azucena Uresti, Denise Maerker y Sergio Sarmiento.

Las encuestas antes del debate favorecían a Andrés Manuel López Obrador “El Peje”, a pesar de su dificultad para hablar de corrido. En segundo lugar Ricardo Anaya, el “Joven Maravilla”, que llamó la atención por su “transparencia” en los negocios y por su elocuencia en el discurso. En tercer sitio se encontraba José Antonio Meade “El Sinpartido”, de quien se esperaba que se deslindara de la carga que le impusieron el PRI y Los Pinos para seguir en la pelea.

Con más deseos de figurar que oportunidad de ganar el pleito, Margarita Zavala, “La Valerosa”, llegó para expresar su verdad y Jaime Rodríguez “El Bronco”, “Sin trampas” y con autoelogios logró llamar la atención del respetable público.

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El primer tema fue Seguridad Pública y Violencia, los cinco candidatos refrendaron lo que han dicho en su campaña, uno por años y los otros por meses, pero todos coincidieron en que la responsabilidad de este problema es histórica.

El segundo tema fue Combate a la Corrupción e Impunidad, interesante que todos voltearan a ver al vecino, como si le supieran algo o temieran por su cartera.

Todos aseguraron que la van a combatir sin descanso y que aplicarán la ley por igual. Se declararon en contra de la impunidad y dijeron que se debe nombrar con urgencia a un fiscal anticorrupción, designación bloqueada por los legisladores de los partidos por meses. Manifestaron que el de la corrupción es un problema que afecta a la sociedad.

Abundaron los golpes bajos, hubo quien no explicó de qué vivía y el origen de sus recursos financieros; a otro se le reprochó que lavó dinero, lo que explica el turbio origen de su fortuna; a otro se le hizo corresponsable en estafa institucional y otro fue acusado de haber llegado al debate por medio de trampas y emplear recursos públicos.

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El último el tema fue Democracia, Pluralismo y Grupos en Situación de Vulnerabilidad. Estuvieron de acuerdo en la revocación de mandato en caso de no cumplir sus compromisos de campaña. Y en la necesidad de destinar más recursos para atender a los grupos en situación de marginación y pobreza.

El debate mostró las debilidades de los aspirantes a la presidencia, en el caso de Margarita Zavala fue notable su falta de experiencia en la confrontación de ideas y la polémica política, no supo utilizar su calidad de candidata independiente para cuestionar a los otros candidatos y sus intervenciones fueron la repetición de un libreto previamente escrito del que no se salió. Se esperaba que cuestionara con mayor agresividad a Ricardo Anaya lo que sucedió de manera limitada porque optó por dirigir sus cuestionamientos y descalificaciones a Andrés Manuel López Obrador.

En los debates se busca ganar pero el nerviosismo de la candidata Zavala la llevó a la ineficiencia por lo que los otros candidatos la superaron.

El otro candidato independiente, Jaime Rodríguez, “El Bronco”, hizo la diferencia al dedicar su discurso a atacar a López Obrador en su honestidad y manejo financiero de su partido, cuestionamiento que hizo extensivo a los otros candidatos, pero en su calidad de miembros de partidos políticos que utilizan los recursos públicos para hacer política y “no se rascan con sus propias uñas”.

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Con su actuación en el debate Jaime Rodríguez puso de manifiesto que llegó para cuestionar al candidato de Morena aunque en ocasiones buscó apoyar las posiciones de Zavala, con la que se identifica como opción divorciada de los partidos. En sus intervenciones puso como ejemplo sus acciones como gobernador para ejemplificar que los partidos son una carga inútil para la sociedad
que los financia, en este evento electoral, con más de doce mil millones de pesos. La audacia de “El Bronco” lo hizo destacar en el debate superando con ello las expectativas sobre su persona.

Difícilmente los debates definen el resultado de las elecciones, pero si contribuyen a trasparentar la coyuntura y afirmar la percepción social sobre los candidatos. Lo que sigue en el proceso actual es que los candidatos continúen con sus campañas, unos afirmando sus estrategias, otros reconociendo, a su pesar, que no alcanzarán el triunfo, aunque todavía les faltan dos debates para entender que
esto se acaba cuando se acaba.