Ducharte tres veces al día para combatir el calor podría hacer más daño que bien

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Muchas personas creen que ducharse más de una vez al día es beneficioso porque les ayuda a refrescarse y sentirse limpios. Sin embargo, lo que aumentan son las posibilidades de desarrollar afecciones en la piel.  Así que piénsate lo de ducharte más veces en verano, (Foto: Getty)
Muchas personas creen que ducharse más de una vez al día es beneficioso porque les ayuda a refrescarse y sentirse limpios. Sin embargo, lo que aumentan son las posibilidades de desarrollar afecciones en la piel. Así que piénsate lo de ducharte más veces en verano, (Foto: Getty)

En plena ola de calor hacemos lo que sea para refrescarnos e intentar rebajar la temperatura corporal. Seguramente una de las cosas que has pensado es que estarás más fresco si te duchas más veces al día, pero cuidado porque además de dañar la barrera natural de la piel y afectar su capacidad para prevenir infecciones, al ducharte tanto pudieras obtener el efecto contrario y seguir sudando incluso después de la ducha.

"En general, ducharse con más frecuencia puede provocar sequedad en la piel, ya que la ducha puede despojar a la piel de sus aceites naturales", cuenta a Well+Good la dermatóloga Marisa Garshick. Lo cual puede ser especialmente importante para las personas con piel seca o sensible, pero puede afectar a todos los tipos de piel.

La ausencia de esos aceites a consecuencia de las duchas frecuentes hace que la piel permanezca seca, y con el tiempo, la persona puede comenzar a detectar manchas y picazones que le generan incomodidad.

Por otro lado, las duchas frecuentes favorece el roce y el frotamiento constante de la piel (durante la ducha y al secarnos cuando salimos) y esto, junto al uso de jabones y otros productos con químicos puede causar el enrojecimiento de la piel, hacer que el cuero cabelludo se irrite y que se fomente la existencia de la piel muerta.

Si la sequedad se vuelve lo suficientemente severa, la piel puede comenzar a agrietarse, lo que facilita que las bacterias penetren en la barrera de la piel y causen una infección. Además, al ducharse a menudo se desechan muy rápido la presencia de las bacterias benignas y, por lo tanto, el sistema inmunitario se resiente.

"Los microorganismos se pueden instalar con más facilidad en la piel. Asimismo, los niveles desproporcionados de los químicos ocasionan alergias que terminan en grietas y cicatrices visibles", tal y como recoge este artículo de Mejorconsalud.

Ten en cuenta que mantener el equilibrio de bacterias en nuestra piel es importante para que la dermis sirva como una barrera sólida frente a los gérmenes y bacterias. De hecho, según la ciencia, esta diversidad ayuda a mantener la capacidad de la piel para actuar como barrera protectora. También ayuda a establecer interacciones saludables con el sistema inmunológico humano.

“Una barrera cutánea saludable contiene una cantidad diversa de organismos que son esenciales para el funcionamiento óptimo de la piel” , cuenta a Medical News Today Joshua Zeichner, profesor asociado de dermatología en el Hospital Mount Sinai de Nueva York.

Al lavar y disminuir los mecanismos de defensa naturales, en realidad podemos hacer más daño que bien. Y es que existe evidencia de que no es bueno es ducharse varias veces al día por sistema ya que la ducha daña el microbioma de la piel, lo que a su vez daña la salud de la piel.

Diversas investigaciones sostienen que lavar la piel con frecuencia destruye las barreras protectoras como son el manto ácido, hidro-lipídico y córneo, lo cual desmonta el mito de las personas que creen que cuanto más limpios, más protegidos están contra las bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que atacan la piel. Lo que ocurre es lo contrario.

Lo confirman tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que coinciden en que las duchas que nos damos no siempre son un ejemplo, ni para el sostenimiento del planeta ni para la salud de nuestro cuerpo. Es importante “evitar los lavados excesivos” porque la piel pierde un 25 por ciento de su hidratación natural durante la ducha.

Como decíamos, la piel es un ecosistema de miles de bacterias, virus y hongos. La capa de lípidos tiene un pH situado en aproximadamente el 5,5, que es el que impide que estos gérmenes campen a sus anchas por nuestra piel. Es importante, por tanto, no alterar esta acidez. Estos habitantes necesitan estar en equilibrio, pues un lavado excesivo altera la distribución natural de bacterias buenas en la piel.

De manera que cuando esta diversidad se ve comprometida y una sola especie comienza a dominar a las demás, la piel se vuelve más vulnerable al daño y propensa a la inflamación. Y es que si bien el microbioma de la piel puede verse alterado por factores genéticos o ambientales, también puede hacerlo al lavarse o frotarse la piel en exceso.

Para evitarlo, los dermatólogos aconsejan que la ducha sea rápida, templada y sin esponja porque la fricción puede erosionar la piel y desprotegerla. De ahí que recomienden prescindir de la esponja, ya que siempre está húmeda y es un nido de gérmenes, y usar la mano.

"El uso de esponjas o cepillos exfoliantes pueden irritar la piel y pueden favorecer infecciones cutáneas, al ser nichos para la proliferación de bacterias", cuentan desde la AEDV. Una advertencia que va especialmente dirigida a "atópicos o personas con predisposición a las infecciones cutáneas". El resto "puede usar esponja pero no es, desde luego, lo más higiénico", insisten.

En caso de tener la piel sensible o muy seca, "lo más recomendable es que solo te duches dos o tres veces por semana para reducir la sequedad, picazón o la inflamación", tal y como sugiere el dermatólogo Clay Cockerell en declaraciones a El Confidencial. Claro que en España esto es impensable, no ya por el calor sino porque, de media, nos duchamos con unas 6,8 veces por semana. Es decir, casi una vez al día. No digamos ya si sudas mucho y sueles realizas ejercicio frecuente.

Una manera de mantener la higiene en estos casos sería "lavarse las zonas más sensibles -genitales, pies, axilas y manos- sí es necesario más de una vez al día con un enjabonado correcto", cuenta la dermatóloga Silvia Misuriello, quien recomienda "utilizar jabones neutros, de glicerina, con poco detergente o de aceites vegetales, ideales para que la piel no se irrite". Para el resto del cuerpo, como brazos y piernas, no es necesario usar jabón cada día para proteger los aceites y lípidos de la piel que nos aportan una adecuada humectación e hidratación.

Recuerda que una de las mejores maneras de proteger la piel, más que el agua, es el jabón. Es importante que tenga extractos de aceite vegetales y que respete el pH de la piel (lo ideal es que no supere el 6,5). El jabón puede ayudar a diluir las sustancias encargadas de proteger la piel. En cuanto al agua, es mejor evitar agua muy caliente o muy fría. Para la AEDV, lo mejor es el agua tibia. El agua excesivamente caliente acelera el deterioro y la deshidratación dermatológica.

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