Por fin, México se acuerda de sus 'millonarios' olvidados

EFE/ José Méndez

De los casi 12 millones de mexicanos que viven en el extranjero, el 97.21 por ciento, unos 11.3 millones, radican en los Estados Unidos. Según el Banco de México, entre enero y noviembre de 2018, esta comunidad envió remesas al país por un monto de 30 mil 527 millones de dólares. Son los otros ‘millonarios’, los que no salen en Forbes, pero que sin ellos, el país no sobreviviría.

Y la prueba es evidente. Más de un millón 700 mil hogares en México reciben, desde los Estados Unidos, dólares que les mandan sus familiares o conocidos, dinero que utilizan principalmente en la manutención de las familias, para atender gastos de salud y educación.

A pesar de lo relevante que es la comunidad de mexicanos radicados en los Estados Unidos y de los beneficios económicos y sociales que significan para el país, el gobierno de México no había comprometido acciones específicas para su beneficio y protección, sobre todo en años recientes en los que apareció en la escena la retórica antiinmigrante y antimexicana del gobierno de Donald Trump.

En este contexto, es importante para los mexicanos, en particular para los radicados en los Estados Unidos, el anuncio que hizo desde Palacio Nacional, Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, que acompañó al presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

El secretario Marcelo Ebrard, dio a conocer el plan de apoyo a los mexicanos en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, el cual tiene como eje 10 acciones en beneficio de los connacionales que viven en ese país. Indicó que el plan contará con una inversión total en embajadas y consulados de más de tres mil millones de pesos para 2019, así como con dos mil 163 personas.

El plan incluye, entre otras acciones, ampliar la red de abogados en defensa de los mexicanos, nuevos mecanismos financieros para participación de migrantes en proyectos del gobierno mexicano, una consulta periódica a la comunidad para conocer sus necesidades y opiniones.

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Además, se hará una promoción activa de la identidad cultural mexicana en las comunidades de mexicanos, el establecimiento de un mecanismo para reconocer a los mexicanos en Estados Unidos y modernizar la normatividad de la cancillería con la inclusión de lenguas indígenas y matrimonios igualitarios.

Señaló Ebrard que esta comunidad respalda financieramente los consulados mexicanos, por lo que tienen derecho a exigir resultados. “Vamos por una visión centrada en los derechos del migrante”. (El Sol de México, 28 de febrero de 2019)

Lo anunciado por Marcelo Ebrard hace la diferencia en relación con la política que gobiernos anteriores habían practicado hacia los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos. Desde hace dos décadas, cuando se les otorgó el voto, los mexicanos en el extranjero se volvieron importantes para los políticos en tiempos electorales. Pero nada más.

El anuncio del plan de apoyo, con acciones especificas y con la participación, activa, de la comunidad migrante, implica que el gobierno de México se acuerda de esos connacionales que aportan al país miles de millones de dólares, con lo que coadyuvan, aún sin proponérselo, en la solución de complejos problemas como salud, educación, empleo y vivienda, que hasta ahora no se le había reconocido.

Por la relevante contribución de recursos que la comunidad de mexicanos radicados en Estados Unidos hace, el país tiene una deuda que debe honrar con la defensa legal de sus intereses, pero también con la defensa de su identidad y valores de origen.

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Es frecuente que los migrantes mexicanos sean discriminados en los Estados Unidos por sus rasgos raciales, lenguaje, costumbres y valores culturales, por ello no es un tema menor lo dicho por Ebrard en el sentido de que se llevará a cabo la “promoción activa de la identidad cultural mexicana en las comunidades de mexicanos, el establecimiento de un mecanismo para reconocer a los mexicanos
en Estados Unidos y modernizar la normatividad de la cancillería con la inclusión de lenguas indígenas y matrimonios igualitarios.” (El Heraldo de México, 28 de febrero de 2019)

Es un hecho que la presión que la sociedad norteamericana ejerce sobre los migrantes mexicanos los ha llevado a abandonar sus raíces culturales, dejar en segundo plano su idioma y tratar de asimilarse a los usos y costumbres de esa sociedad, con tal de no ser discriminados por causa de su origen y raza.

En materia de Relaciones Exteriores el gobierno de López Obrador está actuando de manera diferente a sus antecesores. En este caso, es un acierto que, por medio de la cancillería, tienda la mano a los millones de mexicanos que desde los Estados Unidos siguen apoyando a su país. En reciprocidad lo que se hará es apenas un primer paso. La deuda es enorme. Se empieza a resolver con visión de
Estado.