Ponerse en el lugar del otro: la iniciativa para concientizar sobre las dificultades que atraviesa un chico con discapacidad

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Enzo, junto a su padre, Agustín Servera (izq.), y a su profesor, Eduardo Ovcar (der.)
Gentileza

MENDOZA.– Ponerse en el lugar del otro, sentir en carne propia las dificultades y diferencias que deben atravesar a diario los chicos con alguna discapacidad física. Con ese objetivo, un grupo de alumnos de una escuela mendocina tuvieron una experiencia inolvidable de concientización a través de ejercicios de empatía.

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El protagonista es Enzo Servera, un chico 12 años, que padece el síndrome genético conocido como Half-leg-arm: sus extremidades no cuentan con ambos fémures ni peronés mientras que el tendón tibial tiende a abrir sus pies hacia afuera, además de tener hipodactilia.

Junto a docentes y a su padre, Agustín, el adolescente sintió la solidaridad de todos sus compañeros, quienes realizaron actividades de deporte adaptado y recreativas como si tuvieran la misma limitación física.

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La idea

El impulsor de esta iniciativa es el profesor de Educación Física Eduardo Ovcar de la Escuela 1-482 Tomás Alva Edison, de la comuna de Guaymallén, la más poblada de Mendoza. “Este año me tocó de alumno a Enzo y pensamos en potenciar la inclusión con sus compañeros, en medio del impacto que ha tenido la pandemia. Buscamos soluciones e iniciativas que le permitieran sumarse a todas las actividades, para que se sintiera como en casa”, explicó.

De esta manera, con rodilleras o sentados en el piso, participaron de diversos juegos y movimientos como parte de una clase diferente de Educación Física, bajo los lineamientos de la Teoría de Contacto. “Todos trabajaron a la misma altura de Enzo y pudieron sentir las complejidades y dificultades que él vive a diario, al no tener sus piernas”, sumó el profesor.

En diálogo con LA NACIÓN Enzo contó sus sensaciones. “Me sentí muy bien y me divertí mucho. Me encantaron las actividades con los chicos. Jugar al handball estuvo buenísimo. Me encantó que se hiciera esto pensando en mí”, expresó el adolescente que estaba acompañado de sus amigos, Octavio y Joaquín. “La pasamos muy bien, nos sentimos muy bien”, sumaron los chicos. “Estuvo muy buena la actividad, en equipo. Enzo es muy simpático y solidario”, contó Maxi, otro de sus compañeros.

“La discapacidad realmente depende de las reglas de juego. Por eso, para trabajar en un contexto de igualdad, inclusión y hacer empatía modificamos las reglas del juego para que la discapacidad desaparezca y estemos todos en igualdad de condiciones. Los juegos tuvieron ese principio: estar todos en las mismas condiciones”, indicó Cristian Arias, director de Educación y Deportes de la Municipalidad de Guaymallén, que destacó la propuesta de Ovcar. Esta iniciativa permite que se sumen docentes de la comuna que trabajan con personas con discapacidad.

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