Polonia se vuelca con Ucrania también en Londres

Londres, 10 mar (EFE).- Alrededor de un centenar de voluntarios acuden cada día a primera hora a un centro comunitario polaco en Balham (sur de Londres). Sin apenas pausa, entre todos descargan, seleccionan y organizan montañas de artículos de primera necesidad donados para enviar a los refugiados ucranianos en Polonia.

Una diligente cadena humana vacía metódicamente inacabables pilas de bolsas y paquetes. Dentro de ellos hay suministros médicos, pañales, mantas, alimentos enlatados, ropa y calzado, depositados en una furgoneta aparcada a las puertas del llamado White Eagle Club y que luego se distribuyen entre varias salas.

Lo que empezó como una iniciativa modesta puesta en marcha por la comunidad polaca en la capital británica ha cobrado en los últimos días dimensiones inimaginables.

Kate es ucraniana aunque lleva años viviendo en el Reino Unido. Desde que estalló el horror, se ocupa de coordinar las relaciones entre este centro con los medios de comunicación.

Entre un aparente caos de sacos y cajas, Kate dice a Efe que la labor de estas personas es "el testimonio de que en este mundo hay más amabilidad y generosidad que maldad".

Se da prioridad a artículos que son ahora más necesarios para los ucranianos que consiguen salir de su país "como comida de bebé, pañales, suministros médicos de primeros auxilios, vendas para los que combaten, productos sanitarios y comida enlatada", explica la coordinadora, aunque "todas las donaciones son bienvenidas".

De este centro, los donativos se trasladan a otro almacén de la capital, desde donde se organizan cargamentos, con ayuda de algunas compañías de transporte, para viajar hasta la frontera entre Polonia y Ucrania.

Otro de los coordinadores, Ollie, señala a Efe que "el plan original era llenar un par de furgonetas y llevarlas a Polonia con algunas donaciones, pero se ha convertido en un proyecto enorme".

TRABAJO SIN DESCANSO

Con un inglés muy básico y sin dejar de abrir cajas de cartón mientras habla, la polaca Eliza cuenta a Efe que "quería ayudar de alguna manera a los ucranianos" y por eso no dudó en unirse a esta iniciativa.

En otra esquina de esa misma habitación, la británica Amy Morton no logra contener las lágrimas cuando se le pregunta por la guerra. Madre de dos niños pequeños (uno de pocos meses), afirma que este drama humano le "rompe el corazón".

"Me conmueve mucho todo lo que les está ocurriendo a los ucranianos y me parecía que así podría ayudar de verdad", apunta.

A sus manos llegan embalajes cuyo contenido separa junto con otras compañeras. Hay pasta, sopas, papilla para bebés, galletas, barritas energéticas, "todo lo que resulte fácil para que lo puedan cocinar".

Entre este trajín de voluntarios se mueve una mujer mayor, natural de Taiwán, que ha pedido tres días libres en su trabajo para colaborar. Monta paquetes de cartón, descarga los furgones de mercancía... lo que haga falta.

"Me solidarizo con los ucranianos, por cómo los trata Rusia, ya que Taiwan está bajo amenaza continua de China y yo confío -explica- en que el mundo también ayudaría a Taiwan en caso de que China nos atacara. Esto es horrible y el mundo debería hacer más (por los ucranianos)".

En la entrada al centro, ataviados con chalecos amarillos fluorescentes, Luke y Tom dirigen y dan instrucciones a los vehículos que no dejan de llegar al edificio e informan a los curiosos que se acercan a preguntar cómo podrían echar una mano.

"Ahora no se necesita más ropa, pero estamos desesperados por utensilios médicos, pañales y comida para bebé", resalta a Efe Luke, que observa que los donativos llegan "de manera constante, de todas partes: colegios, grandes organizaciones, fábricas, particulares".

La joven londinense Sasha, trabajadora en la industria del cine, se ha tomado un día libre para "poner su grano de arena".

En un perfecto español, otro polaco, Greg, cuya pareja es española, admite que se siente "orgulloso" de sus compatriotas y destaca que "la reacción ha sido increíble".

"He cogido dos días libres porque quería hacer algo por esta gente porque me da pena. Mi mujer española también viene el lunes para ayudar", señala.

Son ya más de dos millones los refugiados, sobre todo mujeres y niños que han huido de la invasión rusa para alcanzar los países vecinos de Polonia, Hungría o Rumanía, desde donde buscan trasladarse a otros destinos de Europa central y occidental.

Hasta ahora, el Ejecutivo de Londres solo ha concedido unos 760 visados a estos refugiados que huyen del conflicto de 22.000 solicitudes, ante las críticas de todos los partidos por no hacer lo suficiente para acoger a estas personas.

Patricia Rodríguez

(c) Agencia EFE

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