La politización de la milicia y la militarización de la política

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DE POLÍTICA Y ALGO MÁS

Septiembre es un mes por demás agridulce en la historia de México: es el mes de la celebración de la Independencia, el mes de la Patria, el mes de los sismos y, para hacer honor a la regla, este mes nos trae un tema del cual se ha hablado mucho en estas semanas, y con seguridad se seguirá comentando: la militarización del país y, más en concreto, de la Guardia Nacional.

El tema no es menor y ha generado un debate polarizante como muy pocas veces se había visto, ya que tiene diversas cuestiones que merece la pena tomarse el tiempo de analizar.

¿Cómo se llegó al escenario de militarización? Recordemos que la extinta Policía Federal (manejada por Genaro García Luna) tuvo una metamorfosis, pues desapareció y, a la mayoría de los elementos, se les incorporó en una corporación nueva, la Guardia Nacional, creada en 2019 para integrar a las fuerzas armadas a labores de seguridad pública.

El PRI, comandado por su dirigente, Alejandro Moreno (a quien se le ha visto acorralado por los audioescándalos revelados por Layda Sansores y presuntas investigaciones judiciales), sorpresivamente impulsa la reforma al artículo 5 transitorio del decreto por el que se creó la Guardia Nacional, a costa de romper con la alianza político electoral con el PAN y el PRD.

QUÉ DICE EL 5 TRANSITORIO

El artículo 5 transitorio establece que “durante los cinco años siguientes a la entrada en vigor del presente Decreto, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, el presidente de la república podrá disponer de la Fuerza Armada permanente solo en tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria”. La propuesta del PRI es ampliar el plazo hasta 2029.

La alianza opositora, escandalizada por la reforma, acusa una dictadura militar en ciernes y una afrenta a la democracia al otorgar tanto poder a un presidente que goza de una aceptación popular incuestionable y lo acusan de planchar el terreno para perpetuarse en el poder por las buenas o por las malas.

La reforma pasó por la aprobación de los diputados y ahora será llevada a la cancha del Senado de la república. Ahí, el senador Ricardo Monreal ha adelantado que Morena y sus aliados no cuentan con los votos suficientes para que la reforma a la ley pase por mayoría calificada.

Lo anterior ha generado un clima político muy agresivo en donde se han escuchado declaraciones que escandalizan. Un ejemplo: el diputado del PRI Rubén Moreira acusa que “el que no apoye la reforma a la Guardia Nacional está con los narcotraficantes”, y que “sin la reforma los narcotraficantes estarán de fiesta”.

MILITARIZACIÓN Y POLÉMICA

De igual forma, el secretario general de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, generó mucha polémica con sus declaraciones al acusar que son “los comentarios tendenciosos que tratan de alejar a las Fuerzas Armadas de la ciudadanía”.

En tanto, el PAN ya amenaza con llevarlo a comparecer al verlo demasiado entrometido en la política.

El tema de la militarización dará mucho de que hablar. Si bien las fuerzas armadas cuentan con una gran aprobación de la población en general, al ser una institución confiable y que genera orgullo, al entrar en mayor contacto con la población sin duda tendrán un desgaste natural en su valoración. Y en cuanto al sentimiento de seguridad, la percepción de tener militares patrullando las calles genera un clima de miedo e inseguridad, de estado de sitio y paranoia, el cual deberá de asumir el gobierno. N

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Carlos Jiménez Rodríguez, liberal, librepensador, licenciado en cine y televisión, maestro en administración pública, columnista, se ha desempeñado como servidor público en la Ciudad de México y como asesor legislativo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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