No se les paga suficiente a los políticos en España

Asier Martiarena
·4  min de lectura
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez (abajo izquierda), llega a la sesión de constitución del Congreso de los Diputados, en Madrid, el 21 de mayo de 2019. (AP Foto/Bernat Armangue, Pool)
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez (abajo izquierda), llega a la sesión de constitución del Congreso de los Diputados, en Madrid, el 21 de mayo de 2019. (AP Foto/Bernat Armangue, Pool)

Los políticos españoles cobran mucho, pero menos de lo que debieran. No por sus méritos, que en algunos casos son muy discutibles, sino por el bien común y la supervivencia de un sistema democrático libre de corrupción y 'mamandurrias', como acuñó la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

En cuanto a la primera parte, ojo a lo que está sucediendo ahora mismo en Valencia. Si un funcionario gana un salario superior al que percibiría como persona designada para gestionar un área de una consejería debe renunciar a parte de ese sueldo que por derecho tiene reconocido por su trayectoria en la administración. Es decir, que hay muchos funcionarios de carrera con currículos brillantes que tendrían mucho que aportar en la política y que no lo hacen porque, aparte del freno a su carrera que significaría su paso puntual por política, verían rebajados sus sueldos.

Aquí va un ejemplo: Arancha González Laya, la Ministra de Exteriores, gana 73.300 euros al año. En su anterior cargo ejecutivo en la Organización Mundial del Comercio (como directora ejecutiva de la Internacional Trade Center) ganaba 177.000 euros.

Es más fácil de comprender si le damos la vuelta al argumento: la bolsa de personas que optan a puestos en la política española -tanto nacional como regional y municipal- está llena de mediocres porque los notables y sobresalientes no quieren hacerlo. Buena parte de culpa tiene el sistema de primarias que busca soluciones dentro de casa y no fuera.

Como dice el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás, afirmó en la Comisión Constitucional del Congreso que "el prestigio de la política depende de que atraigamos a la gente más valiosa".

Por eso cada vez vemos más políticos cuya trayectoria profesional fuera del partido es nula. Vamos, que no saben qué ocurre en el mundo y no ven más allá de sus siglas. Por eso ha habido consejeros ministros de Sanidad sin tener los conocimientos básicos de medicina, o por eso ha habido políticos que han pasado por tres y cuatro ministerios diferentes en su carrera. Hablamos de profesionales de las instituciones y no de sus supuestas materias sobre las que mandan y rigen.

Ahí es donde aparece la polémica de si los políticos cobran mucho o poco. Cobran poco si queremos que sean profesionales de talla mundial. Pero cobran mucho si no se consigue atraer a estos y se premian a políticos de partido sin más experiencia que escalar internamente.

Según datos oficiales de Eurostat, la Oficina Europea de Estadística, España es el octavo país de Europa que menos fondos destina a la partida en la que se incluye la financiación de los cargos y actividades del Poder Ejecutivo y Legislativo y asuntos exteriores. Una diferencia que no se explica por el nivel de vida en esos países, sino que se hace en base al PIB. Y España destina 1,6 puntos del PIB, por debajo de la media del 1,8 de la Unión Europea, y lejos de países como Portugal (3,6) o Italia (2,5) donde los sueldos son bastante más parejos con España de lo que podrían ser los de Francia, Alemania o Dinamarca, por poner unos ejemplos.

Tomando datos de 2016, en Italia los parlamentarios cobraban un básico de en torno a 167.257 euros, en Alemania, 108.894, en Reino Unido, 95.319 y en Francia, 85.200. Todos muy superiores a los 34.000 euros de asignación fija que tienen como sueldo base los diputados en España.

Algo muy parecido ocurre con altos cargos del Gobierno. La comparativa adquiere tintes sorprendentes cuando entra en la ecuación la figura del directivo de empresa privada. Por ejemplo, comparando al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, o la ministra de Economía, Nadia Calviño, con el IBEX... cobran una media de 50 veces menos que los directivos de las principales empresas. Y los ministros 40 veces menos que los consejeros del Ibex.

Y así se puede ir extrapolando hacia abajo hasta llegar a cargos regionales o municipales. Sabiendo el poderío de los 'lobbies' -constructoras, eléctricas...-, imagínense lo fácil que les resulta influenciar a los políticos para sus causas. O bien mediante mordidas y corruptelas como ha quedado claro con las operaciones 'Gürtel', 'Eres', 'Púnica' o Lezo'. O bien mediante puertas giratorias que ni siquiera Podemos ha rechazado.

Existe una anécdota de Luis Carandell, maestro cronista parlamentario en la Transición, que durante un debate en el Parlamento de la República, años 30, el diputado Ángel Ossorio y Gallardo se quejó de la derva que llevaba España y señaló: "¿Qué será de nuestros hijos?" preguntó desde la tribuna. A lo que alguien, desde la bancada contraria, le contestó: "De momento, al suyo ya le hemos hecho subsecretario".

EN VÍDEO | Airbnb gana otra batalla contra el lobby hotelero

Más historias que te pueden interesar: