"Poliparteros": insólito parto de mellizos en un albergue transitorio en Liniers

José María Costa

Virginia Zanino tiene 35 años y no se olvidará más del 15 de septiembre del año pasado, cuando dio a luz a sus mellizos en una habitación de un hotel alojamiento en Liniers.

"Yo tenía un embarazo de riesgo, de mellizos, y estaba de seis meses y medio. Desde los cuatro meses había tenido que hacer reposo. Me habían dicho que podían nacer antes, pero no pensábamos que con tanta antelación", contó la mujer a LA NACION, y agregó. "Después de los dos meses de reposo, me dieron en alta y con mi esposo necesitábamos un poco de aire porque somos familia numerosa, tengo otros tres hijos además de los mellis".

Sobre la rutina de pareja, explicó: "Mi esposo me invitó a cenar. Algunos tienen como 'rutina de despeje' ir al cine. En nuestro caso era ir a cenar y luego a un hotel, no importa cuál. Uno asocia albergue transitorio con algo sexual, pero no es nuestro caso. Era para relajarnos y cambiar el aire".

"Primero fuimos a un hotel y no nos dejaron pasar por el tema del embarazo. Yo no sabía que no se permitía. Fuimos a un segundo hotel en Liniers y ahí pudimos entrar", dijo sobre la previa de lo que sería una larga noche larga, que terminaría a las ocho de la mañana del día siguiente.

"La rutina de siempre"

"Entramos, pasamos la puerta de la habitación. La rutina de siempre, uno al baño, el otro poniendo la televisión, y le dije a mi esposo que nos teníamos que ir. Me miró como diciendo: 'me estás cargando'. Me dijo que le hubiese avisado antes. Le mostré que había roto bolsa. Ahí también nos damos cuenta que había roto bolsa tres días antes, del otro bebé, del varón. Hacía tres días que estaba sin líquido. Fue un milagro", recordó.

Luego contó que ella tiene una patología que fue determinante para que los partos se dieran en el mismo hotel: "Lo que yo tengo, que ya me había pasado con el embarazo anterior, con el nene de cinco años, es que tengo 'parto expulsivo'. Yo rompo bolsa y a los pocos minutos nace el bebé. Yo no sé lo que es sufrir por los partos, como cuentan muchas mujeres. Es algo bueno, por un lado. Pero por otro lado no, porque no me avisa".

En ese momento comenzó la segunda parte de la noche, que incluyó una decena de policías dentro de la habitación del hotel. "Le conté a mi marido y, luego del líquido, empezó a salir algo, y entonces veo algo como pelado, que yo pensaba que era la cabeza del bebé, pero era la placenta. Ahí mi esposo me pregunta 'en qué nos vamos'. Me dice de llamar a un remis y le digo que no nos iban a llevar por un tema de seguro y de higiene".

"Él se abatató. Yo le dije que llame a portería del hotel, para que llame al SAME. Yo estaba tranquila. Cuando llamó la chica de conserjería, nos dijo que no podía ser, que cómo habíamos podido entrar si yo estaba embarazada", recordó.

Y agregó: "Por la posición en la que yo estaba, pensé que podía estar asfixiando al bebé, así que me puse en posición de parto. Ahí pensé, qué hago, dejo que salga... pero debe ser muy chiquito y va a necesitar atención médica. Pensé que si no me movía, se podía morir ahí. Se te cruzan mil cosas por la cabeza. Pero si lo dejaba adentro, se podía morir asfixiado. Entonces, dije, sigamos y que sea lo que Dios quiera. Yo sabía que no me podía mover a ningún lado. Mi cabeza decía que tenía que tenerlo ahí".

La ayuda llegó en un momento clave

"Cuando sale, veo que lo que primero que sale es la placenta. Aún estábamos los dos solos, mi marido salió corriendo a buscar a la chica de conserjería y dejó la puerta abierta de la habitación. Se encuentra en el pasillo con la chica de conserjería y le pregunta si llamó al SAME y le dicen que no. Cuando ella decide llamar, le dijeron que tenían unos 20 minutos de demora. Además, le explicó a mi marido que tenían que llamar a la policía, por el lugar donde estaba ocurriendo todo", contó en detalle Zanino, que llamó Olivia a la nena recién nacida. "Por eso es que la policía llega antes del SAME. Igual, a la nena la recibió la chica de limpieza del hotel, que entró a la habitación, al ver la puerta abierta. Luego que nace la nena, veo que había más personas, me relajé y me desmayé".

"Cuando me despierto del desmayo, yo solo veía manchas bordó y negro. Eran los uniformes de los policías de la Ciudad. Había como 20 en ese momento. Me entero después, cuando me cuenta mi esposo, porque yo iba y venía".

"Cuando terminan, dicen que ya estaba todo bien. Mi esposo les contó que no, que faltaba el otro bebé. A empezar de nuevo. En ese momento, se dan cuenta de que estaba de cola el otro bebé, y tuve que hacer trabajo de parto. El bebé estaba fallecido, no tenía la misma fuerza para salir que la nena. Entonces el policía Javier, que será el padrino de Leo, me empezó a decir cómo pujar y me ayudó. Yo nunca antes había tenido que pujar por esto que tenía partos expulsivos", contó, y recordó: "Me dijo que cuando tuviese una contracción hiciera fuerza, pero yo no sabía que era una contracción porque nunca las había percibido. Entonces me dijo que cuando sintiese un dolor hiciera fuerza. Yo le conté que solo tenía molestias. Me apoyó la mano en la panza y me dijo que eso era una contracción y que, cuando sintiera eso, hiciera fuerza. Pujé y salió Leo, que nace muerto. Yo recobré la conciencia, lo miré a mi esposo y le dije: 'Está muerto'. Javier, el padrino policía, le hizo RCP a Leo, que casi al instante reaccionó. Pero había nacido bordó. Estaba todo gris el bebé, que estuvo tres días sin nada en mi panza. Fue un milagro. Él nació dos veces".

La experiencia, según relató la ama de casa, le permitió redescubrir a la fuerza de seguridad: "Yo era de las personas que tenía rechazo a los policías. Tuve malas experiencias con ellos. Me agarré mucho de eso. No había tenido la posibilidad de ver otra realidad. La verdad, me sorprendió y estoy súper agradecida porque le devolvió la vida a mi hijo. Lo adoro a Javier. Ya no es un policía, es un integrante más de la familia. Leo y Olivia están geniales. Eran dos lauchitas en ese momento, antes de que fuéramos trasladados al Hospital Santojanni".

Sobre su situación actual, con dos bebés de cuatro meses, dijo: "Yo soy ama de casa, por los bebés. Mi marido era repartidor de bebidas, pero fue despedido el día que nacieron los mellizos y, hasta el día de hoy, busca trabajo".

Un "polipartero" cada 20 días en el 2019

En el 2019, cada 20 días, en la Ciudad de Buenos Aires, oficiales de la policía porteña asistieron a mujeres para que dieran a luz en diferentes lugares como viviendas, la vía pública y hasta los mellizos prematuros en el albergue transitorio.

En total, fueron 41 oficiales de la Policía de la Ciudad quienes brindaron asistencia. "La alta participación de personal policial en el auxilio para dar a luz en la vía pública se da porque por lo general llegan antes que móviles sanitarios o porque los agentes fueron alertados en la calle, sea por el 911, o bien los padres llegan angustiados a las comisarías pidiendo ayuda urgente", explicaron desde la fuerza.

En cada uno de los casos, se les otorga un reconocimiento a los oficiales que intervienen en estas urgencias. Según dijeron, reciben beneplácitos que pasan a formar parte de sus legajos, catalogados como "actos de ayuda desinteresada a la comunidad".