Policía nicaragüense retuvo a obispo crítico; aumenta la tensión con la Iglesia católica

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Las fuerzas especiales le impidieron a Rolando Álvarez y a otra docena de compañeros salir del Palacio Episcopal cuando se dirigían a ofrecer una eucaristía. El prelado, uno de los principales detractores del régimen de Daniel Ortega, expresó que agentes encubiertos asisten a las misas y que teme por su vida. Sucede en la misma semana donde se dieron de baja seis estaciones radiales y hubo un nuevo roce con la Iglesia católica.

En Nicaragua se produjo un nuevo episodio de rispideces entre el gobierno y las entidades religiosas del país, luego de que las fuerzas especiales de la Policía Nacional le impidieran la salida del Palacio Episcopal de Matagalpa al obispo Rolando Álvarez, uno de los principales opositores a la administración de Daniel Ortega.

Junto a él, también padecieron lo mismo seis sacerdotes y otra media docena de laicos que se dirigían a ofrecer una eucaristía.

“He querido salir a la Catedral a ofrecer la santa misa, pero las autoridades superiores no me dieron permiso”, denunció Álvarez en una transmisión digital de su diócesis.

El prelado detalló que un grupo de policías antidisturbios los habían encerrado en la Curia Episcopal.

Álvarez señaló que la Policía no permite la libre circulación, la libertad de movimiento, de expresión y la religiosa. “¡Queremos que nos dejen en paz!”, reclamó.

Según relató el religioso, existe una persecución de las fuerzas del orden sobre la esfera religiosa que conduce. Detalló que hay “hermanos vestidos de civil grabando las homilías” o investigando si hacen “complot o confabulación”.

Además, Álvarez confesó que este hostigamiento le hace temer por su vida.

“Estoy en la Curia, en la noche me quedo solamente con mi Vicario General. Cualquier cosa que me suceda, ustedes lo sabrán. Espero que no pase nada, que respeten mi vida, mi integridad y a la iglesia diocesana”, manifestó.

Los ataques contra la libertad de expresión proliferan en territorio nicaragüense. El capítulo del obispo Álvarez sucede en la misma semana en la que el régimen cortó la transmisión de seis señales radiales católicas.

El último lunes, el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) dictaminó el cierre de media docena de emisoras religiosas que funcionaban en el norte del país, notificó la Diócesis de Matagalpa.

Entretanto, dieron cuenta de un operativo de la Policía en la capilla Niño Jesús de Praga, en el municipio de Sébaco, donde ingresaron a la fuerza para confiscar los equipos de una de las radios cerradas el lunes.

Califican el asedio contra los religiosos como un golpe a la libertad de expresión

El subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, Brian Nichols, criticó las medidas tomadas por Managua a través de su cuenta de Twitter.

“El brutal asalto de Ortega – Murillo al clero católico, instalaciones de radio y miembros de la comunidad en Sébaco es otro golpe a la libertad religiosa y de expresión”, apuntó.

El movimiento Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) registró que el Ejecutivo actual llevó al exilio a más de 120 trabajadores de prensa, incluyendo la redacción del diario 'La Prensa'. Además, hay una profunda desaparición de medios escritos, programas televisivos y radios opositoras a Ortega.

La relación entre el presidente Ortega y la Iglesia católica de Nicaragua está rota y parece no tener retorno. La persecución del mandatario contra sus opositores no excluye a los hombres religiosos, a quienes tildó de “terroristas” en alguna oportunidad.

Si bien el país centroamericano está sumergido en una crisis política y social desde abril de 2018, la cuestión se profundizó en noviembre pasado, cuando Ortega fue reelegido por quinta vez con siete candidatos rivales en prisión y otros dos exiliados.

No obstante, el vínculo entre la cúpula religiosa y los sandinistas está resquebrajada hace 43 años.

El estallido sociopolítico también dejó al menos 355 muertos, según cifras brindadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En tanto que alrededor de 1.200 organizaciones no gubernamentales tuvieron que abandonar el país y algunas delegaciones de alto nivel, como la Organización de los Estados Americanos, fueron expulsadas.

Con EFE

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