Policía chileno es condenado a 16 años de cárcel por matar en 2018 a un mapuche

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Artistas chilenos se manifiestan en Santiago unos días después de la muerte de Camilo Catrillanca, un mapuche de 24 años abatido por policías en la región de la Araucania (sur) el 14 de noviembre de 2018

La Justicia chilena condenó este jueves al policía Carlos Alarcón a 16 años de prisión por el asesinato del mapuche Camilo Catrillanca de un disparo en la cabeza, durante un operativo policial en el sur de Chile el 14 de noviembre de 2018.

La sentencia contra el ya excarabinero (policía militarizada) contempla 11 años por homicidio consumado de Catrillanca y otros cinco años por homicidio frustrado de un menor que viajaba con él en un tractor por un camino de la comunidad de Temucuicui, a unos 600 kilómetros al sur de Santiago, cuando fue asesinado.

Además de Alarcón, el Poder Judicial informó de que otros siete implicados, entre exuniformados y un abogado, fueron condenados bien por su implicación en el operativo o por el posterior intento de ocultación de pruebas y obstrucción a la investigación.

Entre ellos, el también excarabinero Raúl Ávila fue sentenciado a un total de seis años y 63 días de cárcel por apremios ilegítimos, disparos injustificados y obstrucción a la investigación.

A los otros seis imputados se les aplicaron penas menores a cumplir en libertad vigilada o ya cumplidas a través de las medidas cautelares establecidas durante la investigación.

El joven mapuche murió el 14 de noviembre de 2018 tras recibir un disparo en la nuca, cuando un comando policial irrumpió en la comunidad indígena en la que vivía en la región de La Araucanía.

En una primera versión, los agentes involucrados aseguraron que la muerte de Catrillanca, de 24 años, se produjo durante un enfrentamiento a raíz de la persecución de presuntos sospechosos de un robo de tres vehículos particulares, y que no habían registros gráficos del operativo, pese a que ello era de carácter obligatorio.

Pero tras las declaraciones del joven de 15 años que acompañaba a la víctima, y después de varias versiones contradictorias, la institución reconoció que se destruyeron las imágenes grabadas por las cámaras corporales que portan los agentes.

Los condenados fueron expulsados del cuerpo policial y cumplen actualmente arresto domiciliario. Aún tienen la posibilidad de apelar la sentencia.

apg/gma