Policía desaloja a miles sin casa de colina invadida en Perú

FRANKLIN BRICEÑO
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LIMA (AP) — La policía desalojó el miércoles a unos 3.000 peruanos sin hogar que habían invadido una colina de Lima, en un nuevo ejemplo de la falta de proyectos de viviendas sociales que se agudizó con la crisis económica causada por el nuevo coronavirus.

Los agentes arrojaron bombas lacrimógenas mientras centenares de ocupantes lanzaron piedras y neumáticos en llamas. Las televisoras locales mostraron a ancianos y niños escapando de la zona que pertenece a una minera que extrae arena para fabricar adoquines de concreto.

El gobierno anticipó el domingo que no reubicaría a los invasores. “Ellos tendrán que ubicarse en sus hogares de origen, de donde han venido. En este momento no los vamos a reubicar”, dijo Gisselle Huamaní, secretaria de gestión social de la Presidencia del Consejo de Ministros.

Una mujer desalojada que no quiso brindar su nombre dijo a un camarógrafo de The Associated Press que no tenía dónde vivir. “Esta pandemia nos ha dejado por los suelos, no tenemos para pagar alquileres, reubíquennos, aunque sea, pero no nos boten”, indicó mientras se ajustaba la mascarilla.

Alejandro Garland, gerente de la minera Luren, dijo a la televisora N que en la zona invadida es difícil construir viviendas porque tiene “una arena muy suelta y una inclinación considerable” y ante un sismo las casas que se construyan podrían colapsar.

Estudiosos coincidieron en que las invasiones son organizadas por grupos criminales que trafican con tierras en todo Perú, pero reconocieron que los delincuentes encuentran éxito debido a que miles de peruanos no tienen opciones por décadas para obtener una vivienda.

Según estudios, en ocasiones los peruanos sin vivienda pagan unos 3.000 dólares a grupos criminales para que los ubiquen en los lugares invadidos. En ocasiones las invasiones tienen éxito y en otras son desalojados.

Los peruanos sin casa viven con sus hijos en cuartos alquilados, hacinados y no acceden a créditos hipotecarios bancarios porque al trabajar en una economía informal no pueden demostrar sus ingresos, los cuales se redujeron o desaparecieron por la crisis económica causada por la pandemia.

Según datos oficiales, el Producto Bruto Interno de Perú cayó 11 puntos en 2020 y millones se arruinaron tras la cuarentena de 106 días para evitar la propagación del COVID-19, una estrategia que no tuvo éxito en la contención de la pandemia.

Hasta la víspera Perú tenía registrado más de 1,7 millones de infectados y 60.416 muertos, de acuerdo con el Centro de Ciencia e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins.

Los expertos dicen que por décadas gran parte del Perú urbano se ha modelado en base a la expansión informal. Según el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), que estudia el tema, en los últimos 20 años el 93% del crecimiento urbano fue informal.

Álvaro Espinoza, estudioso de GRADE, dijo a la televisora local N que cada año en Perú se necesitan 140.000 viviendas nuevas y sólo se construyen 40.000.

“¿Qué hacen las otras 100.000 familias que no tienen una opción de vivienda? Tienen que buscárselas como pueden. Y lo que hemos visto hace 60 años es que la gente ocupa espacios de manera informal normalmente a través de traficantes”, dijo Espinoza.