El escándalo por los conciertos de Raphael ante 5.000 personas llega a la prensa británica

M. J. Arias
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La prensa británica, en concreto The Guardian, suelen estar muy pendiente de la actualidad en España. Con un ojo siempre puesto en lo que ocurre en un país con tanta tradición de turismo anglosajón, al citado diario no le ha pasado inadvertido el escándalo surgido este fin de semana a raíz del doble concierto celebrado por Raphael en Madrid en plena segunda ola de contagios por coronavirus y de cuya polémica se ha hecho eco en su portal de noticias.

Raphael celebró sus 60 años de carrera musical con un doble concierto en Madrid ante cerca de 5.000 personas que ha sido muy criticado. (Foto: Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)
Raphael celebró sus 60 años de carrera musical con un doble concierto en Madrid ante cerca de 5.000 personas que ha sido muy criticado. (Foto: Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)

Así, y bajo el titular Las autoridades de Madrid dicen que el concierto al que asistieron miles siguió las reglas de COVID, su corresponsal en la capital, Sam Jones, ha explicado al público británico lo sucedido estos días. Esto no ha sido otra cosa que la celebración de dos conciertos por parte del popular cantante para conmemorar sus 60 años sobre los escenarios. Estos tuvieron lugar en el WiZink Center madrileño ante casi 5.000 espectadores. Uno se celebró el sábado, que fue cuando surgió el escándalo. El otro, el domingo.

Recuerdan en The Guardian que solo un día antes del primer espectáculo de Raphael, el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, podía extremar la prudencia señalando que el aumento de la incidencia por coronavirus indicaba que “podríamos estar al comienzo de una tercera ola si no tomamos las medidas adecuadas”.

En un clima de aumento de casos y de restricciones de cara a las Navidades para minimizar el impacto de una tercera ola que parece inevitable, hubo quien no entendió que mientras que a las familias no se les permite reunir a más de seis personas en torno a la mesa, se autorice un concierto con casi 5.000 personas en un espacio cerrado como es el WiZink Center.

Las críticas vertidas por la ciudadanía en las redes sociales llegaron a oídos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que salió al paso de los comentarios asegurando, como recoge el diario británico, que se cumplieron “escrupulosamente” todas las restricciones impuestas para un evento de estas características.

Estas establecen que el aforo no puede superar el 40% a día de hoy y los organizares del concierto defendieron que el espacio había estado al 30% de su capacidad. Además, añadieron que se habían realizado controles de temperatura, que tanto la entrada como la salida del recinto se hizo de manera escalonada para evitar aglomeraciones, que no faltaron mascarillas y uso de gel y que el aire se cambió cada 12 minutos.

Ayuso, además de insistir en que los conciertos tuvieron lugar dentro de la norma, señaló que “si la tasa de infección aumenta en Madrid, suspenderemos estos espectáculos. Pero se están registrando más casos en reuniones privadas”.

Sin embargo, las críticas y la polémica generadas no giraron en torno a si hubo o no irregularidades en la celebración de ambos conciertos, sino es si es oportuno y prudente juntar a miles de personas en un mismo lugar con la tasa de incidencia creciendo.

Aunque en el cuerpo de la noticia publicada por The Guardian no se entra en valoración alguna, el mensaje con el que quien la firma la ha compartido en su perfil en Twitter es claro: “Mientras España se enfrenta a la tercera ola de Covid, el cantante toca para una audiencia de 5.000 personas”.

EN VÍDEO | Raphael celebra en Madrid 60 años de carrera ante 5.000 incondicionales