Políticas públicas pueden salvar la vida de millones de fumadores

Uno de los mayores problemas sanitarios actuales es el consumo del tabaco, que ocasiona la muerte prematura de más de 8 millones de personas cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Aunque no existe un consenso entre gobiernos sobre cómo enfrentarlo, cada vez son más los especialistas que promueven un plan integral de reducción de daños que implementen políticas públicas que regulen alternativas para dejar de fumar utilizando productos de nicotina sin combustión (PNSC).

Y es que diversas evidencias científicas señalan que estos productos, entre los que destacan dispositivos de vapeo, productos de tabaco calentado, el “snus” y las bolsitas de nicotina que simulan el consumo del tabaco —sin que se genere una quema del producto— son un método efectivo para dejar el cigarrillo tradicional y evitar la mayoría de sus daños.

La Red Somos Innovación ha trabajado para hacer notar todos los prejuicios que existen entre medios y autoridades alrededor de estos productos. Se trata de una alianza de individuos e instituciones dedicada a implementar soluciones innovadoras en Latinoamérica, y que acaba de presentar el Índice Global de Políticas Anti-Tabaco Efectivas.

En este, analiza a 59 países divididos en cuatro grandes regiones (América, Asia-Oceanía, Europa y Asia–África) para crear un ránking ponderando de diez categorías para evaluar sus políticas gubernamentales en relación con las diferentes clases de productos de nicotina sin combustión.

REGULAR EL TABACO

Después de un análisis alrededor de estas: marco regulatorio, prohibición, impuestos, publicidad, empaque, venta al por menor, venta en línea, exhibición, sabores y fomento a la reducción de daños, definió siete grandes lineamientos para que los gobiernos y autoridades regulen inteligentemente estos productos:

1. Abandono de las prohibiciones generales de exhibición, publicidad, empaque y uso de productos de nicotina sin combustión. La evidencia muestra que la nicotina en realidad conlleva un riesgo mínimo de daño a la salud, y que vapear nicotina es mucho más seguro que fumar, ya que al no existir combustión ni quemarse todos los químicos que el cigarro convencional contiene, se generan menos riesgos. La prohibición de los PNSC tiene consecuencias graves para los fumadores al no brindarles alternativas para dejar de fumar, y así promover el tabaquismo y aumentar las muertes relacionadas con este.

2. Precaución sobre las limitaciones del contenido de nicotina. Limitar el contenido de nicotina de PNSC puede fomentar que los usuarios retornen a cigarrillos comunes en busca de mayores dosis de nicotina. Esto generará graves consecuencias sobre la salud al consumir todos los otros componentes de la combustión que sí son fuertemente tóxicos.

3. Eliminar restricciones genéricas a los saborizantes. Encuestas demuestran que un atractivo de los vaporizadores son los sabores, convirtiéndolos en una gran herramienta para que más fumadores los usen como una alternativa al tabaquismo. Si se prohíben, perjudicaría el uso de los cigarrillos electrónicos y los beneficios para la salud pública.

NICOTINA SIN COMBUSTIÓN

4. Fomento de los productos de nicotina sin combustión como política pública activa para abandonar el tabaquismo. Es importante no reforzar la inhumana y anticientífica política de “dejar de fumar o morir”. En lugar de poner a los vapeadores y consumidores de PNSC en peligro al desaparecer estos productos, y empujarlos a recurrir al cigarrillo convencional o a la venta ilegal donde no existe la calidad, se tiene una gran oportunidad de alentar a que fumadores utilicen productos de nicotina más seguros.

5. Regulación de calidad sobre los productos de nicotina sin combustión y aplicación de criterios amigables a un clima de innovación. Es necesario un marco regulatorio general que permita asegurar la calidad de los productos, y fomentar la administración de estos por parte de los fabricantes con el fin de controlar y monitorear el impacto sanitario y medioambiental de fabricación, distribución, venta, uso y desecho de los mismos.

6. Abordaje integral de jóvenes y adultos. Ningún joven menor de edad debe usar nicotina en cualquier forma (PNSC ni cigarrillos) ni cualquier forma de THC, y la publicidad segmentada para ellos debe prohibirse. Pero esto no debe ser excusa para restringir los PNSC al punto de eliminar sus beneficios netos que traen para toda la población y el sistema de salud. Especialmente, en los mayores de 30 años.

IMPUESTOS Y SALUD

7. Reducción de impuestos sobre los productos de nicotina sin combustión. Los impuestos sobre los dispositivos de vapeo reducen drásticamente su uso y aumentan considerablemente el uso de cigarrillos comunes, que son más peligrosos. Por lo que una recomendación legislativa es que, en lugar de aumentar los impuestos sobre los productos alternativos, se focalicen en productos convencionales de tabaco por combustión.

Estas regulaciones se vuelven fundamentales, ya que, de los 59 países analizados, únicamente el Reino Unido y Nueva Zelanda cuentan con un buen desempeño en sus políticas de reducción de daños por el tabaco. Todos los demás, en su mayoría, están rezagados respecto del escenario deseado, dando paso a la prohibición y restricción de los PNSC, así como al atractivo entre los productos de vapeo menos dañinos (los saborizantes), amenazando con quitar una alternativa que puede salvar mil millones de vidas.

Si dichos lineamientos se pusieran en acción, la reducción de daños por el tabaquismo aumentaría, disminuirían las muertes y se mejoraría la salud pública. N

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Federico N. Fernández es director ejecutivo de Red Somos Innovación, y presidente de Fundación Internacional Bases. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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