Otra polémica en torno a Donald Trump: ¿mintió sobre su altura para no ser considerado obeso?

LA NACION

WASHINGTON.- Después del último reporte oficial sobre el estado físico de Donald Trump , en las redes sociales se generó un nuevo revuelo en torno al magnate: hay quienes dudan de la veracidad del informe, en especial en cuanto a si el presidente norteamericano, un fan de la comida rápida y poco afecto al ejercicio físico, está dentro del rango de obesidad.

Esta polémica fue in crecendo en las últimas horas luego de que el médico de la Casa Blanca, Ronny Jackson, diese el martes pasado un informe de la salud del mandatario, que despertó sospechas sobre si el doctor retocó levemente la altura y el peso para evitar que Trump cayera dentro de los parámetros en los que sería calificado, bajo estándares de salud, como obeso.

Según los datos de Jackson, el presidente mide 1,90 metros y pesa 108 kilos. De acuerdo con estas medidas, su índice de masa corporal (BMI) es 29,9, exactamente a medio kilo de la obesidad. Por eso surgió la sospecha de que la Casa Blanca maquilló la gordura de Trump.

Un elemento objetivo para desconfiar del reporte de Jackson es que en el carné de conducir de Trump, emitido en mayo de 2012 por el estado de Nueva York, dice que su estatura es de 1,87 metros, tres centímetros menos que la altura escrita en el informe presentado el martes. Y justamente esa pequeña diferencia de tres centímetros saca al presidente de la zona de obesidad.

Las dudas crecieron en las redes con publicaciones de fotos oficiales de la Casa Blanca en las que Trump aparece junto a personas que miden 1,90, como el exbeisbolista Álex Rodríguez, y que lo supera en altura, o el propio expresidente Barack Obama, que mide 1,85, y que no parece mucho más bajo que el actual mandatario.

Jackson reveló también que le propuso al presidente un plan para bajar de peso (entre 4,5 y 6,8 kilos) que tiene dos frentes: dieta y ejercicio. En su respuesta, Trump indicó que preferiría renunciar a su comida favorita, de la cadena McDonald's, que la otra clave para la pérdida de peso.

"Está más entusiasmado con la parte de la dieta que con la parte del ejercicio", dijo Jackson sobre el presidente, que únicamente juega mucho al golf. "Pero vamos a hacer ambas cosas", agregó.

De la misma manera, surgieron temores sobre la salud cardíaca del presidente, que tiene un nivel de colesterol LDL de 143, muy por encima del deseado nivel de 100 o menos.

El doctor David Maron, director de cardiología preventiva en la facultad de medicina de la Universidad de Stanford, dijo que era alarmante que los niveles de LDL del presidente se mantengan por encima de 140, aunque tome 10 miligramos de Crestor, un poderoso medicamento que se usa para reducir los niveles de colesterol por debajo de 100.

Agencia AP