Polémica por el regreso de Bachelet a Chile en plena campaña por el ballottage

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La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet
La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet

SANTIAGO, Chile.– El segundo tiempo de la campaña presidencial con miras al ballottage del 19 de diciembre suma una serie de hitos en Chile que ratifican el principal objetivo que hoy tienen los candidatos José Antonio Kast y Gabriel Boric: ampliar la base de votantes entre los indecisos, incorporar apoyos desde el centro y dar señales de gobernabilidad.

En este impulso, y en un punto de inflexión que hubiese sido impensado en medio del estallido social que surgió como un reclamo hacia el modelo de país que germinó en las últimas décadas, el izquierdista Boric ha intensificado sus aproximaciones precisamente con el mundo de la centroizquierda más moderada, que gobernó Chile tras la dictadura de Augusto Pinochet. El mismo bloque que fue objeto de sus críticas durante varios años por mantener el statu quo y no generar cambios, pero que hoy asoma como un aliado clave en el cálculo electoral.

Si durante esta semana el expresidente Ricardo Lagos comprometió su apoyó a Boric argumentando que el político de 35 años “puede dar el ancho” como mandatario del país, y que valoraba su “amplitud de criterio y en un momento crucial actuó correctamente”, la irrupción de otro ícono histórico de la exConcertación como afín a Boric agitó las aguas en Chile y generó una extraña sensación que incluso provocó reacciones en el gobierno.

Viaje confirmado

El nombre de la expresidenta Michelle Bachelet y alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos surgió en un momento clave de la campaña y la sitúa ahora como protagonista a partir de un hecho tan simple como simbólico: la confirmación que viajará a Chile antes de la segunda vuelta, en una visita que se enmarca según sus asesores en el ámbito familiar y que tendrá apenas un par de actividades con mujeres socialistas.

Desde que asumió su cargo en la ONU, en todo caso, la exjefa del Estado siempre ha viajado a Chile para pasar las fiestas de fin de año, pero es por el actual contexto eleccionario que su presencia se interpretó como un gesto hacia la candidatura de Boric.

José Antonio Kast y Gabriel Boric
José Antonio Kast y Gabriel Boric


José Antonio Kast y Gabriel Boric

Aquello se refrendó con el apoyo que realizó directamente la fundación Horizonte Ciudadano, una entidad que Bachelet fundó y que este jueves llamó a votar por el izquierdista.

“De planteamientos que cuestionan avances para las mujeres, diversidades y disidencias, para las libertades individuales y derechos sociales, que relativizan el cambio climático, que conciben la salud como un bien de consumo, y un largo listado de retrocesos, nos imponen, como Fundación, la obligación de manifestarnos sin ambigüedades a favor de la candidatura de Gabriel Boric Font”, afirmó en un comunicado la entidad.

Pese a no entregar alguna otra declaración al respecto y seguir en silencio desde su búnker en Ginebra, fue el propio gobierno quien le marcó la cancha a Bachelet. De hecho, y a través del ministro del Interior, Rodrigo Delgado, solicitó que la visita “se enmarque dentro de lo que es su cargo y cuáles son las acciones que ella pueda determinar”.

Pese a su ausencia en el país desde el 2018 y tras dos períodos como mandataria, la figura de Bachelet sigue siendo de positiva valoración en el mundo popular chileno.

Fue la primera autoridad del país con mayor nivel de aprobación en las últimas décadas (un 84% cuando finalizó su primer gobierno en 2010), aunque en su segunda experiencia se debilitó sobremanera tras el escándalo que protagonizó su hijo Sebastián Dávalos salpicado por acusaciones de tráfico de influencias.

Legado

Su popularidad se pulverizó, pero en el último tiempo su legado creció –sobre todo en contraposición con el gobierno de Piñera– por sus intentos gestar cambios más profundos, que chocaron muchas veces con la negativa del Congreso chileno.

“Hasta ahora el discurso de Boric ha sido críptico, con un componente generacional y muy centrado en el tema de las causas, pero eso hace que esté muy focalizado en un grupo objetivo. Por lo tanto, si el desafío es hablarle al mundo popular, la posibilidad de contar con un apoyo de la expresidenta Bachelet podría significar sumar nuevos electores”, planteó Marco Moreno, director de la escuela de gobierno y comunicaciones de la Universidad Central.

Alejandro Olivares, analista político de la Universidad Católica de Temuco, considera como “una señal potente” el hecho que Bachelet venga a Chile a votar. “Para Boric implica haber cerrado filas con los exgobiernos de la Concertación, porque ya ha recibido apoyos de Lagos y Frei. Es una centroizquierda histórica que tiene mucha adhesión en la ciudadanía. Ahora, en términos específicos Bachelet puede mover la aguja a favor de Boric porque en el imaginario reciente es vista como una líder que inició muchos de los procesos de transformación”.

Sin embargo, también surgieron dudas entre los analistas. “Es absolutamente contraintuitivo, pero creo que la estrategia de Boric de abrazarse a la exConcertación lo puede achicar más que agrandar. Tiendo a pensar que está en una batalla generacional popular y de sectores medios sin futuro, que ven con distancia a esos partidos en descenso”, señaló en Twitter el sociólogo Axel Callís.

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