Podemos tendrá que renunciar a algunos de sus principios para pisar moqueta

Pablo Iglesias durante uno de los mítines de Podemos en campaña para el 10-N. (AP Photo/Francisco Seco)


Aún queda atraer a ERC para que vote a favor, pero de salir adelante la investidura de Pedro Sánchez, el futuro Gobierno de España no solo será novedoso por ser de coalición -algo inédito en este país-, sino que además constará de compartimentos estancos. Se trata de una medida exigida por el PSOE a Unidos Podemos para evitar que le pueda afectar cualquier polémica morada que pueda surgir a sabiendas de que la oposición vigilará con lupa este pacto. Hay tanto miedo en Moncloa a las críticas y polémicas que puedan derivar de los gabinetes de Pablo Iglesias que incluso ha impuesto una nueva medida. No se trata de un veto como tal, sino más bien de una recomendación. Que por debajo de los ministros haya más altos cargos de carrera que de partido. O si se prefiere, evitar al máximo la ‘podemización’ del Consejo de Ministros incluyendo justo por debajo de la primera capa a perfiles independientes y de consenso.

Y la medida, contrariamente a lo que podía esperarse, no ha significado ningún cisma entre ambas partes fruto de la nueva era que Sánchez e Iglesias estrenaron hace apenas tres semanas pactando en horas lo que no supieron acordar en todo el verano pasado. "Esto debe de salir adelante sí o sí y cuanto antes", es lo que se repite desde ambos bandos.

Parece que en Unidos Podemos ya no son seguidores de Francisco Bonaparte, quien acuñó la célebre frase “Nada va bien en un sistema político en que las palabras contradicen a los hechos”. Porque en el partido morado ya hay hechos que contradicen sus propias palabras. Todo porque pisar moqueta, y más aun pactando, conlleva alguna que otra abdicación por dolorosa que pueda resultar -como la aprobación del decreto digital de la pasada semana-, especialmente programáticas aunque estas hayan sido buque insignia o pilar fundacional del partido.

Las más significativas atañen a Vivienda y Economía. El PSOE se ha mostrado a favor de recuperar el ministerio de vivienda para la próxima legislatura. Se trata de una forma de dar acomodo a la 'ministrable' Irene Montero y sin perder cuota, dado que esa cartera no existió en la pasada legislatura. Sin embargo, la actual portavoz parlamentaria de Podemos no va a poder legislar las múltiples quejas que hizo suyas durante su etapa de activista en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Y todo porque, en plena antesala de la recesión económica, la futura vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha convencido a Sánchez de lo ‘peligroso’ que sería perder las inversiones económicas de los principales grupos del sector si Moncloa decidiera intervenir los precios para controlar el mercado.

Pero aún hay más. No habrá, según parece, subida del IRPF para las rentas por encima de 150.000 euros anuales. Tampoco se creará un impuesto a la banca como Iglesias prometió hacer en campaña con el objeto de "recuperar los 60.000 millones del rescate bancario". Por no hablar de que tampoco se elaborará plan alguno de actuación de Sareb para garantizar la firma de convenios con comunidades autonómicas y ayuntamientos que impulsen la utilización de viviendas para alquileres sociales".

Otro pequeño detalle, la Operación Chamartín que tanto criticó Podemos al Ayuntamiento de Madrid estando gobernado por Ahora Madrid está aún en fase de aprobación en el ministerio de Fomento. Costaría entender que, con la cantidad de ataques y barbaridades que recibió el equipo de Manuela Carmena, Unidos Podemos no lo marcara como línea roja. Pero desde el ministerio de Fomento aseguran que no hay nada que hablar, y que Iglesias tendrá que tragar con el megaproyecto urbanístico que calificó de “escándalo y vergüenza incompatible con nada que se llame ser de izquierdas”. Pues parece que va a sumir el peaje y pasar el bochorno de ser vicepresidente del Gobierno que le dé luz verde al proyecto. No es lo mismo gobernar que ser oposición.

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