Pobladores se enfrentan a policías en Honduras para impedir funeral de sospechoso de coronavirus

Foto de archivo: Brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en Tegucigalpa

TEGUCIGALPA (Reuters) - Decenas de pobladores se enfrentaron el jueves con piedras y palos a policías antimotines en un barrio marginal de la capital hondureña para impedir el funeral en un cementerio privado de una persona fallecida supuestamente a causa del coronavirus, dijeron autoridades.

Hasta ahora, el nuevo virus originado en China a fines de 2019 ha contagiado a 1.461 personas en la pobre nación centroamericana y dejado casi cien muertos.

Policías antimotines lanzaron bombas lacrimógenas tratando de dispersar a los manifestantes, que quemaron llantas y bloquearon con piedras y materiales de construcción una estrecha calle en la periferia este de Tegucigalpa, que conduce al Cementerio Amor Eterno, ubicado en colinas que bordean la ciudad.

El hecho revivió episodios similares, ocurridos en las últimas semanas en la norteña ciudad San Pedro Sula, la más activa comercial e industrialmente del país, y poblados aledaños en el departamento de Cortés, epicentro del brote local.

"Aquí no hay agua, aquí tenemos hambre y lo que nos traen es enfermedad y muerte. No los vamos a dejar pasar, tenemos temor de que nos traigan el contagio del coronavirus", dijo una mujer de unos 40 años al canal de televisión local HCH, que estaba junto a varios pobladores frente a decenas de efectivos que resguardaban un vehículo funerario.

Autoridades de Honduras imponen desde mediados de marzo un toque de queda en todo el país y suspendieron la operación de escuelas, universidades, oficinas públicas y comercios, buscando contener el brote del virus. El toque de queda, que ha sido ampliado en varias ocasiones, terminaría el 17 de mayo.

"Lo que queremos es que no vengan a enterrar aquí los muertos por el coronavirus. Que abran un cementerio para esos muertos. El gobierno nos tiene encerrados en nuestras casas hace días y ahora lo que nos trae es la epidemia", dijo un hombre de unos 25 años con una mascarilla en su rostro.

Un oficial de la policía que encabezaba las fuerzas antimotines, el subcomisionado Raúl Mejía, informó a través de la televisión que habían recibido la orden de retirarse. "Lo que debe considerarse es un cementerio solo para personas que están muriendo por esta causa", dijo.


(Reporte de Gustavo Palencia, editado por Sharay Angulo)