En pleno pico de muertes, un paro contra una reforma de Duque eleva la tensión en Colombia

Daniel Lozano
·5  min de lectura
Protestas en Bogotá
DPA

CARACAS.- “El paro se mantiene, la protesta es un derecho fundamental”. Francisco Maltés, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), respondió anoche de forma taxativa al sorprendente auto judicial dictado horas antes que suspendía las marchas convocadas para hoy con motivo del paro nacional.

“Recalcamos que estamos ejerciendo el derecho fundamental a protestar, derecho que no está sometido a permiso o autorización previa y que no se puede suspender ni en estados de excepción”, reiteró en un comunicado el Comité Nacional de Paro (CNP).

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La controversia en torno a la jornada de paro se ha acrecentado en las últimas horas, tras hacer pública la orden del Tribunal Administrativo del departamento de Cundinamarca, cuya capital es Bogotá, para defender los “derechos de los médicos que segundo a segundo están exponiendo su vida en las UCI de los hospitales y clínicas para proteger la vida de los infectados por el virus”, además de salvaguardar también los “derechos de los niños, de las personas de la tercera edad y de sus familias”.

La medida que suspende provisionalmente las manifestaciones es extensible al sábado 1 de mayo y solo tendría marcha atrás cuando se establezca un protocolo de bioseguridad o se alcance la inmunidad de rebaño con la vacunación. El Tribunal, en una decisión sin precedentes, ha ordenado a Duque y a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que informe a los ciudadanos del auto judicial. Solo en Bogotá hay planteados más de 50 puntos de concentración.

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“Mañana [por hoy] quieren confrontar al pueblo con la policía, por eso trata de prohibir las marchas, quieren violencia los amigos de la reforma. No se puede caer en trampas, el paro no es para la violencia, no es contra la policía, no es para extender la enfermedad, es contra la reforma tributaria”, arengó el senador Gustavo Petro.

El candidato de la izquierda radical para las presidenciales del año que viene y principal favorito de las últimas encuestas ha intentado liderar las protestas, aunque también ha chocado con el Comité Nacional del Paro, que junto a sindicatos, estudiantes y campesinos han mantenido la convocatoria contra viento, marea y el Covid.

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De esta forma se agitó a última hora el ambiente de cara a las protestas que toman el relevo de las manifestaciones antigubernamentales de 2019. Previamente, el presidente colombiano realizó un llamamiento para que “mañana [por hoy] privilegiemos la salud y la vida, y tengamos la grandeza de deliberar en las instituciones que fueron creadas para ese propósito”.

Duque se apoyó en las advertencias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ante el peligro que conllevan las concentraciones y ante la tercera oleada de coronavirus que sufre el país, que en los últimos días ha roto los récords de fallecimientos diarios: 465 muertos el pasado domingo para un total que ronda los 72.000 desde el inicio de la pandemia (solo superado por Brasil y México). Además, Colombia es el tercer país de América Latina con mayor número de contagios (más de 2,8 millones), detrás de Brasil y la Argentina. El gobierno también ha decidido retrasar la celebración del día de la madre al 30 de mayo.

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“La protesta es por definición un acto de contestación, pienso que las sentencias más la alientan que amainan. Habrá protesta, si bien no con la acogida de las movilizaciones anteriores a la pandemia. Porque el autocuidado impondrá sus propias limitaciones y el carácter sectorial de esta convocatoria en particular, otras”, dijo a LA NACION el analista Felipe Rey Salamanca.

La reforma tributaria propuesta por Alberto Carrasquilla, polémico ministro de Hacienda y Crédito Público, no convence a casi nadie, ni siquiera en todas las filas del bloque gubernamental. Tanto es así que tampoco tiene apoyos para alcanzar la aprobación en la Cámara y en el Senado. Con el proyecto de ley, que según expertos golpea sobre todo a la clase media y a trabajadores, el gobierno pretende un impulso financiero para solventar la crisis provocada por el Covid-19.

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“En el mejor de los casos, las reformas tributarias son medicinas para la enfermedad y en el peor, otra enfermedad. Pero en ninguno se siente bien estar enfermo. Esta reforma tiene algunas medidas distributivas que son positivas, pero una reforma tributaria se juzga más por lo que deja de hacer que por lo que hace, y esta aún es laxa con los más ricos y tampoco supera la prueba de la igualdad. ¿Por qué unos sí y otros no?”, plantea Salamanca, quien está convencido que la reforma es de tal magnitud que necesitará unas elecciones generales para llevarse a cabo.