En pleno caos en EE.UU., la medida de Twitter contra Trump abrió un intenso debate

LA NACION
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WASHINGTON.- La turbulenta transición presidencial de Estados Unidos, que esta semana sumó un dramático episodio con la toma del Capitolio y un quiebre institucional con el desplante de Donald Trump a la investidura de Joe Biden, quedó sumergida en otro intenso debate, luego de la decisión de Twitter de suspender en forma permanente la cuenta del presidente norteamericano, cuando faltan solo 10 días para el traspaso de mando.

Las miradas se dividieron entre quienes calificaron la medida de Twitter como responsable y quienes advirtieron una maniobra para congraciarse con el presidente electo, Joe Biden. El debate se generalizó sobre por qué la red social, una de las grandes estrellas del universo digital que muchas veces permitió los continuos exabruptos y falsedades del presidente, pasó ahora a suprimir su cuenta.

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Jonathan Greenblatt, que encabeza la Liga Antidifamación, celebró la expulsión de Trump de Twitter como un "paso excelente" y "un final adecuado para un legado de odio y críticas maliciosas". La Liga formó parte de una coalición de grupos de defensa y derechos civiles que pidieron a Twitter que cancelara la cuenta.

Otros vieron un presagio más siniestro, y alertaron contra el poder de las redes sociales. "Las grandes de la tecnología no se detendrán con el presidente de Estados Unidos", tuiteó Kay James, presidente de la conservadora Heritage Foundation. "Te pueden prohibir a ti y a todos los que lean esto".

"La libertad de expresión murió y está controlada por jefes izquierdistas", dijo Donald Trump Jr., hijo del presidente saliente.

"¿Quién será el próximo en ser silenciado?", se preguntó Rudy Giuliani, abogado personal de Trump, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, alzó su voz contra "la izquierda".

"Tristemente, esta no es una táctica nueva de la izquierda. Trabajaron durante años para silenciar las voces de quienes se le oponen", afirmó.

Entre los que se alegraron y los que se lamentaron estaban quienes entrevieron segundas intenciones. "A Trump solo le quedan diez días en el poder y eso ciertamente facilita retirar al presidente de la plataforma", dijo Shannon McGregor, profesora de Periodismo y Medios de Comunicación de la Universidad de Carolina del Norte, para quien la decisión del cierre de la cuenta le permite a Twitter quedar bien con el futuro gobierno.

La discusión quedó abierta mientras Trump podría evaluar sus futuros pasos para llegar a sus millones de seguidores, con una migración por ejemplo a otra plataforma, como Parler o Gab. Pero hacerlo limitará en gran medida su influencia, dijo McGregor.

Trump siempre anheló legitimidad y posición en los principales medios de comunicación, a pesar de sus quejas sobre el trabajo tradicional de los periodistas, al que siempre se refirió como "noticias falsas". El magnate no conseguirá eso en otras plataformas con menos repercusión.

Acusado durante mucho tiempo de tratar al presidente con tibieza, Twitter comenzó a monitorear sus tuits de manera más enérgica desde los primeros días de la campaña presidencial, cuando se la vio etiquetar activamente sus tuits falsos sobre fraude electoral, afirmando que eran dudosos. Una suspensión permanente era inimaginable hasta que perdió la reelección.

Twitter sostuvo que sus políticas permiten a los líderes mundiales dirigirse al público. Pero dijo que esas cuentas "no están totalmente por encima de nuestras normas" y no pueden utilizar la red para incitar a la violencia. Trump tenía unos 89 millones de seguidores.

Desde hacía tiempo Twitter les había dado, sin embargo, a Trump y a otros líderes mundiales amplias excepciones a esas normas, las cuales prohíben los ataques personales y los discursos de odio.

La empresa estaba bajo presión para que tomara medidas más enérgicas tras los hechos de violencia del Capitolio. El jueves, Facebook suspendió la cuenta de Trump hasta el 20 de enero y posiblemente por tiempo indefinido. En un principio Twitter suspendió su cuenta durante 12 horas después de que publicó un video donde repetía acusaciones sobre fraude electoral y elogiaba a los agitadores del Congreso.

En una explicación publicada en su blog, Facebook dijo que los recientes tuits de Trump equivalían a una "glorificación de la violencia" cuando se leen en el contexto de los disturbios en el Capitolio y los planes que circulan online para futuras protestas armadas en torno a la jura de Biden.

El influyente senador republicano Ted Cruz calificó de "absurdas y profundamente peligrosas" las decisiones de las redes sociales. "¿Por qué un puñado de multimillonarios de Silicon Valley tiene el monopolio del discurso político?", se preguntó.

La cuenta de Trump en Twitter había funcionado como una mezcla de anuncios de medidas de gobierno, quejas contra los medios de comunicación, menosprecio de las mujeres, las minorías y los que considera que son sus enemigos, y elogios para sus partidarios. También despidió por esa vía a numerosos funcionarios. Y entre todas esas cosas, sus tuits, al igual que sus discursos, fueron un torrente de información falsa.

La cuenta oficial del presidente de Estados Unidos, @WhiteHouse, continúa activa. Trump emitió un comunicado en el que acusó allí a Twitter de ser enemigo de la libertad de expresión y planteó la idea de que podría desarrollar su propia plataforma. También lo publicó en la cuenta @POTUS, de donde fue borrado rápidamente.

Twitter dijo que usar otra cuenta para evadir una suspensión va en contra de sus normas y que, aunque no prohibirá cuentas gubernamentales, "tomará medidas para limitar su uso". En los tuits citados por Twitter, el mandatario anunció que no asistirá a la jura de Biden y se refirió a sus partidarios como "patriotas estadounidenses" que tendrán "una voz gigantesca por mucho tiempo en el futuro".

Esos dichos "probablemente inspirarán a otros a reproducir los actos de violencia que ocurrieron el 6 de enero y hay múltiples indicios de que están siendo recibidos y comprendidos como un estímulo para hacerlo", según Twitter.

Agencias AP, AFP y Reuters