Un plato de plástico: Visualizando los microplásticos que consumimos

IMAGEN DE ARCHIVO. Basura, principalmente bolsas y botellas de plástico, se ve al amanecer en la playa de la Malagueta después de las celebraciones del solsticio de verano en Málaga

31 dic (Reuters) - Piezas microscópicas de plástico se han descubierto en las ubicaciones más remotas: desde la profundidad del océano al hielo ártico, pero también en nuestros cuerpos, ya que respiramos y comemos microplásticos y bebemos agua contaminada por plástico todos los días.

La gente podría estar ingiriendo el equivalente a una tarjeta de crédito de plástico a la semana, concluyó un reciente estudio de WWF Internacional, principalmente en el agua potable pero también a través de alimentos como los mariscos, que tienden a ser consumidos enteros, por lo que el plástico en sus sistemas digestivos también se consume.

Reuters ha utilizado los hallazgos del estudio para ilustrar cómo es realmente esta cantidad de plástico en varios periodos de tiempo.

INFOGRAFÍA (en inglés): Un plato lleno de plástico: https://tmsnrt.rs/2tdxeo2

La producción de plástico ha aumentado en los últimos 50 años, lo que ha llevado al uso generalizado de productos desechables baratos que están teniendo un efecto devastador en el medio ambiente, llenando playas y asfixiando a la fauna marina.

El plástico no es biodegradable. En cambio, se rompe en pedazos más pequeños y finalmente termina disperso en todas partes, incluso en la cadena alimenticia.

En una semana, ingerimos una cantidad equivalente a un tapón de una botella de plástico; en seis meses, un tazón de cereales lleno.

Aunque esto no parece demasiado, puede llegar a ser muy serio. A este ritmo de consumo, en una década podríamos estar ingiriendo 2,5 kg de plástico.

A lo largo de nuestra vida consumimos unos 20 kg (44 lb) de microplástico.

Tampoco sabemos del todo qué impacto tiene en nuestra salud esta ingesta de partículas plásticas de tamaño micro y nano, dijo Thava Palanisami, de la Universidad Australiana de Newcastle, que trabajó en el estudio de WWF.

"Todo lo que sabemos es que lo estamos ingiriendo y que tiene el potencial de causar toxicidad. Eso es definitivamente un motivo de preocupación", dijo.


(Información de Simon Scarr y Anand Katakam; Información adicional de Marco Hernández, Manas Sharma y John Geddie)