“Plan plurianual”: la tregua oficial con Cristina Kirchner y la rosca para buscar respaldos del exterior

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Guzmán, Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, ayer en el anuncio del resultado del canje
Guzmán, Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, ayer en el anuncio del resultado del canje

En noviembre de 2020, Martín Guzmán –entonces estrella ascendente del elenco oficialista– anunciaba que estaba terminando de delinear un “plan de estabilidad plurianual”, que incorporaría un programa de estabilización, objetivos vinculados al sector externo, metas de acumulación de reservas y una convergencia fiscal alineada con el crecimiento de la economía.

“Hay un compromiso de enviar un programa plurianual al Congreso para estabilizar la macro; establece un recorrido en donde haya un crecimiento convergente de las variables y un saneamiento fiscal”, dijo a fin de año el ministro, que calificó esa reducción del déficit de “progresivo” para no afectar la recuperación.

Ese proyecto, en el mismo noviembre, fue abortado por Cristina Kirchner, que le pidió al ministro de Economía un objetivo casi imposible para un país que acumula nueve defaults: cambiar la arquitectura financiera internacional. En su discurso del 24 de marzo en Las Flores, ya con la soja volando y habiendo dejado atrás la crisis cambiaria de octubre, la vicepresidenta le pidió públicamente a Guzmán –que estaba en Estados Unidos– que negociara con el Fondo Monetario Internacional más plazo (un plan a 20 años) y menos tasa (eliminar los sobrecargos) para pagar la deuda pendiente. La consecuencia fue que el oficialismo no cerrara un acuerdo con el FMI –algo que el ministro tenía pensado hacer en mayo o junio de este año– hasta después de las elecciones del último domingo. La factura fue profundizar las tensiones de una economía ya desequilibrada y la imposibilidad de usar los DEG del Fondo, por caso, para enfrentar los problemas que dejó la pandemia.

Pero, terminados los comicios, comenzó la tregua. Tanto el Gobierno –el presidente Alberto Fernández–, como fuentes cercanas a La Cámpora y a Sergio Massa consultadas por LA NACION afirman que la vicepresidenta acompañará un acuerdo con el Fondo. “El Gobierno está enfocado”, afirmaron, y agregaron: “Hay unidad y consenso en el objetivo”. Todo pese a los reparos de Máximo Kirchner sobre un eventual aumento de tarifas y al video que su organización difundió en campaña y que ponía en duda la voluntad del kirchnerismo de cerrar un acuerdo por la deuda que tomó Mauricio Macri en 2018.

El acompañamiento interno era un pedido del FMI. “Continuamos trabajando para lograr un entendimiento completo sobre un plan integral que pueda abordar de manera duradera los desafíos económicos y sociales más urgentes de Argentina, incluida la alta inflación, que perjudica de manera desproporcionada a los más vulnerables”, indicó un vocero del organismo anteayer a este medio. “Es importante que este plan cuente con un amplio apoyo político y social”, agregó.

Como con la reestructuración de la deuda privada durante 2020, Guzmán entiende que más allá de los lineamientos técnicos requiere apoyo político de sus pares del G20. Hoy, por caso, el ministro mantuvo una conversación telefónica con el titular de Economía y Finanzas de Italia, Daniele Franco, “en la que dialogaron sobre las negociaciones de la República Argentina con el Fondo Monetario Internacional”, según informó Economía. Sobre el mismo tema, también tuvo una charla con par de Economía y vicepresidenta segunda del gobierno de España, Nadia Calviño.

Reunión entre Juan Manzur y Martín Guzmán
Presidencia


Reunión entre Juan Manzur y Martín Guzmán (Presidencia/)

Según cuentan fuentes oficiales, la búsqueda de respaldo de los países que integran el board del Fondo seguirán de esta manera. El ministro no tiene aún un viaje programado a Washington. También habrá respaldo de intelectuales. “Creo que va a haber un acuerdo, pero cómo se va a manejar todavía es muy, muy preliminar decirlo”, dijo hoy la vicepresidenta del Banco Mundial (BM), Carmen Reinhart, a Bloomberg Línea.

“Todavía hay distancia entre lo que pide el Fondo y lo que se busca en el Gobierno, pero yo pienso que es viable lograr un acuerdo”, contó una fuente del gabinete, que rescató el precario ordenamiento del frente interno, que celebró el respaldo de Cristina Kirchner y ve el de la oposición más como una necesidad que como un deseo. Algunos creen que es difícil incluso el pago al Fondo del 22 de diciembre (US$1900 millones); por eso sueñan con que antes de esa fecha aparezca el visto bueno del staff del Fondo. Para un memorándum de entendimiento ese timing es imposible sin el apoyo del board -que se reunirá en diciembre para tratar, entre otros, los pedidos argentinos-. Así, todo decantaría en el primer bimestre.

Los contactos con la oposición llegarán desde diciembre (ya hay un decreto que prorroga las sesiones ordinarias del Congreso), mes en el que el Gobierno buscará enviar el plan plurianual que –dijo Fernández– no contemplará un ajuste del gasto. Hasta ayer quienes timoneaban la economía en el gobierno de Cambiemos no habían tenido contactos informales con Guzmán.

“El plan plurianual”

“El plan plurianual es el eufemismo del acuerdo con el Fondo”, destacó un funcionario del Gobierno, que cree que se focalizará en el sendero fiscal y en el financiamiento del déficit (no ya a cuatro años, como en el Stand-By, sino en los diez que establece un programa de Facilidades Extendidas). En ese camino, creen probable que el organismo pida que se reduzca la emisión monetaria. Además, es probable que se analice el superávit comercial y un tipo de cambio competitivo para que los dólares no se vayan de las reservas y se pueda pagar la deuda.

“La eliminación del cepo cambiario no ocurrirá en 2022″, anticipó, en cambio, el funcionario, en referencia a las expectativas de devaluación. Es cierto, dijo, que el dólar de equilibrio estaría hoy cerca de los $130, pero esa suba empujaría fuertemente una inflación que ya se espera en torno al 49% para el año próximo y frenaría el rebote del PBI. Por eso, una solución es un desarmado sectorial, para aquellos que invierten y que exportan. Será un proceso lento y gradual. Un ejemplo: en los próximos días, el Gobierno anunciará la ampliación del cupo de libre disponibilidad de divisas para las empresas que realicen grandes inversiones para vender al exterior.

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