El plan de Biden: una arriesgada apuesta de estímulo progresista

Rafael Mathus Ruiz
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El presidente norteamericano Joe Biden
Anna Moneymaker

WASHINGTON.- Cuando Joe Biden era vicepresidente de Barack Obama, los demócratas lograron sacar a duras penas un paquete de rescate de poco menos de un billón de dólares del Congreso para parar la crisis financiera global. Hubo economistas que advirtieron en ese momento que el plan era insuficiente, demasiado chico, y la economía tuvo luego una recuperación lenta y anémica que casi le cuesta la reelección a Obama. Esta vez, Biden y los demócratas fueron por todo.

El tercer paquete de estímulo fiscal que aprobó este miércoles el Congreso de Estados Unidos por el impacto de la pandemia del coronavirus es el más progresista, y el que más plata le dará a la gente, sobre todo a las familias más pobres. Los demócratas lograron sacarlo del Capitolio sin un solo voto republicano, que solo pudieron mirar con espanto y furia cómo un plan que denunciaron como un festival de gasto y un caballo de Troya de la izquierda llegará al escritorio de Biden.

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El plan llega justo cuando la pandemia comienza a irse. Un año después de que el país se encerró por primera vez, la campaña de vacunación avanza a paso firme, la economía se recupera, y el empleo crece. Pero aun así Biden y los demócratas optaron por pisar el acelerador en vez del freno, decididos a orquestar un rescate lo suficientemente grande como para no tener que preocuparse de que fuera demasiado chico.

En un país donde el socialismo es, para muchos, una mala palabra, el plan llevará la factura final para frenar la devastación que causó la pandemia a los 5 billones de dólares.

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Es una apuesta arriesgada. El plan cuenta con un enorme respaldo del país –un 70% está a favor de las medidas– y puede terminar de propulsar la recuperación de la economía, dándole a Biden y a los demócratas un impulso político más que atractivo de cara a las próximas elecciones legislativas, y las presidenciales de 2024, donde podrían volver a cruzarse con Donald Trump. Pero los economistas advierten ahora de un riesgo a un brote inflacionario que lleve a la Reserva Federal a subir la tasa de interés, y termine por desatar una recaída. Es el riesgo que decidieron correr Biden y los demócratas.