Este plástico se autodestruye en dos años

Una empresa emergente con sede en Londres, en el Reino Unido, desarrolló una nueva solución que hace que el plástico se autodestruya si escapa al medioambiente. Integrar la tecnología única de Polymateria a las resinas plásticas al momento de su fabricación permite que el plástico se recicle y ofrece un plan B biodegradable para aquel que acaba en la naturaleza.

Cada año se producen 400 millones de toneladas de residuos plásticos, según estima la ONU. El 32 por ciento de este plástico escapa de los sistemas de recolección y termina en la naturaleza, con millones de toneladas ingresando al océano cada año.

A medida que el plástico se descompone, libera toxinas y microplásticos que tanto animales como humanos corren riesgo de ingerir. Hoy en día, el plástico compostable a veces se utiliza para solucionar este problema.

Sin embargo, suele ser menos duradero y no reciclable. “Los plásticos reciclables necesitan estabilidad y deben estar intactos… el plástico biodegradable se desintegra rápidamente”, dice a Newsweek Liepa Olsauskaite, portavoz de Polymateria.

Dadas sus diferentes propiedades, los plásticos biodegradables deben eliminarse por separado, lo que requiere toda una nueva infraestructura de eliminación de residuos. En la mayoría de los casos, también requieren importantes aportes de energía para descomponerse por completo.

EL PLÁSTICO SE BIODEGRADA EN EL MEDIOAMBIENTE

“Se necesitan temperaturas realmente altas para procesar plástico compostable”, añade Olsauskaite. Los productos biodegradables de Polymateria evitan estos insumos y pueden tratarse como cualquier otro plástico reciclable: “Los productos fabricados con tecnología de biotransformación tienen un control de tiempo exclusivo para permitir el reciclaje, pero si escapan a la naturaleza, se biodegradarán en dos años, sin dejar atrás toxinas ni microplásticos”, agrega.

Con esta tecnología, Polymateria espera mantener el plástico en circulación el mayor tiempo posible sin aumentar la contaminación global. “Se necesita sol, aire y humedad para que se produzca la degradación”, asegura Olsauskaite.

Fuera de estas condiciones, como en un armario o en un lavavajillas, el plástico creado con la tecnología de biotransformación permanecerá estructuralmente intacto. Pero tan pronto como escapa a la naturaleza, el plástico se transforma en una cera ecológica que los microbios del medioambiente descomponen.

Plástico
Bolsas de plástico autodestructivas de Polymateria en el maratón de Chicago. En la bolsa está escrito el mensaje: “A esta bolsa se le está acabando el tiempo”. Pronto se descompondrá. (Foto: Polymateria)

La tecnología se puede incorporar tanto en combustibles fósiles como en plásticos de origen vegetal, y se puede usar para una amplia gama de aplicaciones. “Desde contenedores de comida para llevar hasta cubiertos, vasos, bolsas de transporte, bolsas de moda. Hay muchas aplicaciones diferentes en las que podemos emplear la tecnología, siempre que sea plástico de polipropileno o polietileno”, explica Olsauskaite.

La tecnología se demostró recientemente en el maratón de Chicago de Bank of America, el pasado 9 de octubre. Los corredores recibieron bolsas de recuperación hechas de polietileno a base de caña de azúcar que contienen la tecnología de biotransformación de Polymateria que, según la empresa, son las primeras bolsas reciclables y biodegradables hechas a base de plantas del mundo.

NO SE REQUIERE EQUIPO NUEVO

Para incorporar esta tecnología, los fabricantes no necesitan comprar ningún equipo nuevo. “Es muy rentable porque estamos agregando el lote inicial a medida para el momento de fabricación”, explica Olsauskait. “No se necesita cambiar de línea de producción, por lo que se puede escalar de inmediato”.

Debido a que el masterbatch es solo una parte muy pequeña del producto final, el consumo total de energía para la producción del plástico es comparable al de una bolsa de plástico estándar. Además, el precio del producto final es solo entre un 10 y 15 por ciento más caro que el plástico convencional.

“Nuestro objetivo es cambiar a los productores y a las marcas a material 100 por ciento renovable”, menciona Olsauskait. “Pero el trampolín es hacer que [los fabricantes] cambien primero al plástico convencional con nuestra tecnología; no todos pueden dar el salto al material de origen vegetal de inmediato. Tenemos algo que creemos que realmente podría revolucionar la forma en que diseñamos plásticos”, concluye. N

(Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek).

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