México: 10 muertos al enfrentarse soldados y hombres armados

Por MARK STEVENSON
En esta imagen del 7 de septiembre de 2014 se ven los nuevos oleoductos que trasladan petróleo desde Texas hacia México y que llegan a la ciudad de Guanajuato, mientras son instalados en General Bravo, estado de Nuevo León, México. En el estado mexicano de Puebla, hombres armados utilizaron a pobladores locales como escudo humano mientras abrían fuego contra una patrulla del ejército mexicano que investigaba el robo de un oleoducto, informó el ejército el jueves 4 de mayo de 2017. (AP Foto/Eduardo Verdugo, archivo)

CIUIDAD DE MÉXICO (AP) — Hombres armados que utilizaron a residentes locales como escudos humanos abrieron fuego contra una patrulla del ejército mexicano que investigaba el robo de combustible, lo que desató un enfrentamiento en el que murieron cuatro soldados y seis agresores, informó el jueves el ejército.

Las confrontaciones del miércoles en la noche en el estado central de Puebla representan un incremento en los conflictos recientes en los que ladrones de combustible han tomado control en gran medida de algunos pueblos en el así llamado “Triángulo Rojo” al este de la Ciudad de México.

La Secretaría de la Defensa Nacional dijo que los agresores ocultos detrás de un grupo de mujeres y niños mataron a dos soldados e hirieron a un tercero en el choque inicial.

“Ante este hecho, el personal militar decidió no responder la agresión, en virtud de que las mujeres y los menores fueron empleados como escudo por los agresores”, indicó la dependencia en un comunicado.

El ejército solicitó refuerzos y fueron enviados unos 1.000 soldados y policías.

Horas más tarde, hombres armados volvieron a atacar a la patrulla con autos blindados y fusiles de alto poder, lo que dejó otros dos soldados muertos y nueve heridos. Tres de los agresores murieron en el enfrentamiento, en el que utilizaron cinco vehículos, tres de ellos blindados, detalló el ejército.

Autoridades del estado de Puebla dijeron posteriormente que otros tres hombres armados habían muerto.

Los indignados residentes de Palmarito instalaron barricadas el jueves a manera de protesta por la intervención del ejército, y exigieron la liberación de algunos de la decena de habitantes detenidos en los enfrentamientos.

El ejército encuentra cada vez mayor resistencia civil a sus patrullajes en la lucha contra el tráfico de drogas. En meses recientes mujeres y niños intentaron impedir el paso de los soldados a los cultivos de amapola en el estado de Oaxaca, en el sur del país.

Pero es en el robo de oleoductos — cada año se presentan miles de casos de perforación ilegal a los oleoductos del gobierno —donde los habitantes locales han sido reclutados de manera masiva por grupos delictivos que a menudo distribuyen drogas, roban gasolina y diésel y realizan extorsiones y secuestros. En México son conocidos como “huachicoleros”, un término que se refiere a combustible ilegal o de menor calidad vendido desde recipientes de plástico a la orilla de los caminos.

Aunque la paraestatal Pemex ya no difunde las cifras oficiales, se detectaron 5.574 robos a oleoductos en 2015. Según algunos cálculos recientes, le cuestan a la compañía unos 1.500 millones de dólares al año en producción perdida.

Algunos pobladores de localidades de Puebla y de otros estados han basado en gran medida su economía en el combustible robado, y en ocasiones recolectan la gasolina y el diésel en baldes cuando una perforación ilegal a un oleoducto genera una fuga que se sale de control.

El gobernador de Puebla, Antonio Gali, dijo que la presencia de los delincuentes está “envenenando” a familias completas y a niños.

Algunas personas han vestido a figuras del Niño Jesús como el “Niño huachicolero”, incluso con un pequeño tubo de plástico y una jarra de plástico para guardar combustible.

Y Tamara Alcántara, compositora y cantante mariachi, compuso la “cumbia del Huachicol”, una melodía en la que defiende a los habitantes de su estado, al que ya se le conoce por los robos de combustible.

“Los huachicoleros son como el diablo, todos saben que hay pero nadie los ha visto”, afirma la canción, que ella hace notar es un poco satírica.

“Estoy hablando de la historia de los poblanos”, afirmó Alcántara, e indicó que huachicolero es sólo el más reciente en una larga lista de apodos despectivos para los residentes del estado.

“Todo México, absolutamente todo México es un país en crisis. Tal vez marcan mucho Puebla y el Triángulo Rojo, pero ojala se detuvieran un momento a pensar que es todo nuestro país que está en crisis”, afirmó.

Y tal vez tenga razón. De acuerdo con cifras oficiales, los de Puebla sólo representan aproximadamente el 15% de los robos a oleoductos detectados el año pasado en México. En otros estados, como por ejemplo Guanajuato, hay más.

Pero el grado de control que ejercen los grupos delictivos en Puebla es inusual. En marzo, tres detectives del estado fueron secuestrados y asesinados por una banda de robo de combustible conocida como “Los Bucanan”. La mayor parte de los policías locales y el alcalde de la localidad poblana de Atzizintla fueron arrestados por presuntamente detectar a los agentes y ayudar a entregarlos al grupo delictivo.

En una redada efectuada días después por 500 policías y soldados fueron detenidos 87 sospechosos, al tiempo que se incautaron 16 fusiles, granadas de mano y 4.600 balas.

Desde entonces se han efectuado 647 allanamientos en todo Puebla, lo que ha llevado a la incautación de casi 1.000 vehículos, aproximadamente 1.76 millones de litros (casi medio millón de galones) de combustible robado, el descubrimiento de 125 perforaciones ilegales a oleoductos y 318 personas detenidas.

Con frecuencia el combustible es vendido en contenedores grandes de plástico dentro de jaulas de metal sobre viejas camionetas tipo pick-up estacionadas en terrenos baldíos o a la orilla de carreteras. Pero Alejandro Hope, analista mexicano de seguridad, dice que el volumen de combustible robado es tan grande que probablemente parte de él se vende en las gasolineras.

“Tienes que pegarle al mercado”, afirmó. “Una parte de este combustible robado va a dar al mercado legal”.

Hope hizo notar que en el pasado ya ha habido confrontaciones entre los habitantes de pueblos y las patrullas del ejército en Puebla, pero en ellas no se les disparó a los soldados.

“Ya es una escalada, sin duda”, afirmó.

“Es indudable, hay un componente social, y hay un componente cultural en este asunto”, agregó, y señaló que empleados en Pemex podrían estar coludidos con los ladrones.

Hope pronosticó que la presión para acabar con el robo a los oleoductos se incrementará en un par de años cuando compañías privadas comiencen a enviar combustible a través de los oleoductos de Pemex.

Pero los ladrones de combustible ya podrían haber desatado una represión aún mayor en su contra. Son sospechosos de cometer uno de los delitos más impactantes de los últimos meses: la violación, homicidio y agresión a una familia que viajaba el martes en una carretera de Puebla.

Ocho agresores violaron a una mujer y a su hija de 14 años, mataron a su hijo de casi 3 años, golpearon al esposo, robaron la camioneta pick up de la familia y los dejaron abandonados en una carretera oscura. La familia tuvo que caminar aproximadamente kilómetro y medio (una milla) a la caseta de cobro más cercana para buscar ayuda mientras cargaban al niño muerto.

Victor Carrancá, fiscal de Puebla, dijo que los huachicoleros están activos en el área donde ocurrió el ataque y podrían haber querido la camioneta de la familia para transportar en ella los contenedores de combustible.

“Pudiera vincularse con el robo de vehículos para el traslado de combustible”, señaló. Este tipo de camioneta “se usa muchísimo para el traslado de combustible”.