Una piscifactoría en el Mediterráneo reaviva la tensión entre España y Marruecos

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Unos pescadores trabajan en una piscifactoria frente a las costas de M'diq, en Marruecos, el 3 de octubre de 2019 (AFP/Fadel Senna)

El gobierno español protestó ante Marruecos por la instalación de una piscifactoría marroquí frente al archipiélago español de las islas Chafarinas, reivindicado por Rabat, indicó este miércoles una fuente diplomática.

En un mensaje transmitido la semana pasada a la embajada de Marruecos en España, el Ministerio de Asuntos Exteriores denunció el despliegue de estos equipos para la cría de peces, estimando que se hizo "en aguas territoriales españolas sin los permisos necesarios para esa actividad".

En paralelo, Madrid abrió un procedimiento que puede acabar en sanción para la empresa española especializada en piscicultura que instaló las jaulas para la firma marroquí propietaria de la explotación.

Las sanciones, actualmente en estudio, corresponderían a presuntas infracciones en materia de "seguridad de tráfico marítimo" y "protección medioambiental y especies marinas", detalló la fuente, confirmando una información del diario El País.

El archipiélago mediterráneo de las Chafarinas se sitúa a 3 kilómetros de las costas marroquíes y a 46 km del enclave español de Melilla, ubicado en el norte de Marruecos. Comprende a las islas del Congreso, del Rey y de Isabel II, esta última sede de una base militar.

Los civiles no pueden ir a estas pequeñas islas.

Marruecos las considera como territorios "ocupados" por España, al igual que los enclaves de Ceuta y Melilla y la isla de Perejil, en el estrecho de Gibraltar.

Históricamente complicadas, las relaciones entre Madrid y Rabat se tensaron con fuerza en abril luego de que España acogiera al líder de los independentistas saharauis del Frente Polisario, Brahim Ghali, enemigo jurado de Marruecos, para tratarse del covid-19.

La crisis diplomática tuvo como punto culminante la llegada a mitad de mayo de más de 10.000 migrantes al enclave español de Ceuta, aprovechando la relajación de los controles por parte de las autoridades marroquíes.

Entonces, Madrid acusó a Marruecos de "agresión" y "chantaje", mientras que Rabat denunció un "doble juego" e "intimidaciones" de España, y llamó a consultas a su embajadora en Madrid, quien aún no ha retornado.

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