La piquetera cuyo discurso se viralizó dijo que sus declaraciones fueron recortadas de manera “malintencionada”

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"Nos quieren mandar a trabajar", fue la frase de Soledad que se viralizó
"Nos quieren mandar a trabajar", fue la frase de Soledad que se viralizó

Soledad, la joven beneficiaria de un plan social que la semana pasada se viralizó a raíz de sus dichos en la marcha piquetera a Plaza de Mayo, rompió el silencio y brindó una serie de entrevistas en las que denunció haber sido sacada de contexto de manera “malintencionada”. Al igual que el jueves último, explicó por qué le “sirve” más cobrar un subsidio que tener un trabajo de ocho horas y contó que aún así tanto ella como su marido deben hacer changas para subsistir. “No estamos en mi casa cruzados de brazos”, aseguró.

“¿Qué quieren, que trabajemos de 8 de la mañana a 5 de la tarde por la misma plata que nos paga Desarrollo Social? Nos quieren mandar a trabajar a la calle y eso no es justo, porque toda la vida vivimos trabajando de esto”, fue la frase de Soledad que se difundió masivamente en las redes sociales.

Ayer, en diálogo con TN, la joven aclaró: “Lo que pasa es que yo me expresé mal. Dije que no era justo trabajar de 8 de la mañana a 5 de la tarde por tan poca plata como $20.000, porque gastaría $15.000 en servicios y con $5000 a duras penas me alcanzaría para comer”. Y tras ello agregó: “Yo quise decir que queremos un trabajo digno. Todos los que vamos a las marchas lo expresamos en los carteles, pero esto es lo que nos tocó vivir”.

A continuación, envió un mensaje a quienes viralizaron el video con sus declaraciones: “Yo sé quién soy, primero. Yo sé que soy una piba que labura. Y sé que fue malintencionado [el recorte] y no sé por qué lo hicieron. Yo quiero estar mejor y siempre lucho por tener un mango y por estar bien. Todo lo que tengo me cuesta, como a todos”.

Más tarde, en diálogo con Radio con vos, Soledad afirmó que toda su vida trabajó y que actualmente realiza changas junto a su pareja para sobrevivir y alimentar a sus tres hijos. “A veces mi marido baldea, pinta casas, poda árboles e incluso cartonea”, dijo a modo de ejemplo y enfatizó: “No estamos en mi casa cruzados de brazos. Nosotros trabajamos”.

En ese contexto, insistió en que “la gente no va a las marchas porque le gusta”, sino porque “hay miseria en el país”. “Mal o bien nosotros comemos, pero hay gente que no”, expresó y pidió: “Que nos den un trabajo genuino para cubrir la canasta básica. Entonces, la gente no necesitaría de los planes y de las asignaciones. Mientras el trabajo sea digno, yo lo agarro, más vale”.

Para asistir a quienes se encuentran en peores condiciones económicas, la joven reveló que destina parte de su tiempo a ayudar en comedores comunitarios y al reparto de ropa y alimentos. “Tengo toda la ropa del roperito, que es ropa que vamos a entregar y a dividir cuando la vengan a buscar para que tengan todos, y también estoy viendo para hacer el merendero acá en casa. Tengo las leches y me faltan unos paquetes de harina, porque Desarrollo no me bajó las cosas y vamos a tratar de solventarlo nosotros. Para la olla nos dan porotos y garbanzos de mala calidad”, contó.

“A veces uno se queja, pero hay gente que está peor”, concluyó la mujer, que dijo aspirar a terminar el secundario para poder acceder algún día a un trabajo en blanco. “Nunca conseguí uno y me gustaría tenerlo. Quiero jubilarme y estar mejor, que mis hijos vayan a una escuela privada”, finalizó.

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