Pinamar. "De noche, La Frontera es Villa Cariño", dice el último remolcador

Alejandro Horvat
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Miguel Britos es "El rey de los médanos". Hace 40 años que saca a los turistas cuando se hunden en la arena con sus 4x4 en La Frontera, en Pinamar
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomas Cuesta

PINAMAR.- "Es lindo hacer el amor al lado del agua, pero las parejas no se dan cuenta que el agua sube y la camioneta, de a poco, se hunde en la arena. Entonces tengo que ir a sacarlos", dice Miguel Britos, el último remolcador de la playa norte de Pinamar, conocida como La Frontera. Hace más de 40 años que está prácticamente las 24 horas sentado en su Jeep Gladiator modelo 64, en la cima de algún médano observando la inmensidad de la playa por si tiene que ir al rescate de alguna camioneta atascada en la arena.

El paraíso marítimo que resiste al turismo

Britos es un hombre paciente, su trabajo consiste, sobre todo, en esperar. Desde lejos se ve su Jeep negra en las alturas. Es uno de ruedas gigantescas, a la que le modificó la amortiguación y le colocó un malacate capaz de mover casi 4000 kilos. También le instaló un motor Ford 188. Dice que él armó todas sus camionetas, combina carrocerías, motores y cajas de cambios de marcas diversas que juntas dan como resultado un vehículo todoterreno que, en cuanto al desempeño, podría ser la envidia de muchas camionetas nuevas que valen miles de dólares. "Me llaman el Rey de los médanos, nunca me quedé en la arena, jamás".

Miguel Britos es "El rey de los médanos". Hace 40 años que saca a los turistas cuando se hunden en la arena con sus 4x4 en La Frontera, en Pinamar
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomas Cuesta

Tiene un repertorio inagotable de anécdotas. "A este lugar de noche yo lo llamo Villa Cariño. Se ve de todo, vienen muchas parejas que cuando se quieren dar cuenta el agua les tapó las ruedas. Cuando tengo que remolcar a alguno que vino de trampa, le cobro por el remolque y por el silencio", dice, entre risas, Brito. Está acompañado por su mujer que descansa en la parte trasera de la camioneta.

Sostiene que, en promedio, hace tres o cuatro servicios por día y los cobra entre 2500 y 4000, dependiendo de la situación y la dificultad que le represente. Vive en Madariaga y en invierno se dedica a dar clases de manejo u organiza travesías para empresas. Asegura, que el peor error que cometen los conductores que vienen a esta playa, es pensar que una camioneta muy costosa no se puede quedar en la arena. Los consejos fundamentales son ir por las huellas de otros vehículos, quitarle aire a las gomas y no acelerar demasiado.

Camionetas que vale una fortuna

"Acá ves como se quedan camionetas que valen una fortuna. Los tipos se mandan, muchos ni le bajan las gomas y se quedan. Además, una vez que se les hunde la camioneta siguen acelerando y se hunden aún más. Luego se bajan y a muchos les da vergüenza haberse quedado", relata Britos.

Miguel Britos es "El rey de los médanos". Hace 40 años que saca a los turistas cuando se hunden en la arena con sus 4x4 en La Frontera, en Pinamar
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomas Cuesta

Por ejemplo, recuerda cuando una 4x4 alemana se hundió en la arena y se le activaron todos los airbags. O un hombre que llevaba un trailer con dos motos de agua, una se le soltó y fue a parar al medio del bosque. A otro le pasó que se le cayó una moto de la caja trasera y no se dio cuenta hasta el día siguiente.

"Yo estaba saliendo de la playa y de lejos pensé que había un perro tirado. Pero me di cuenta de que era una moto. Llame a la policía y se la llevaron, el dueño ni se había dado cuenta. Otra anécdota tremenda sucedió hace un tiempo, un tipo quiso remolcar a otra camioneta, pero salió volando la bola a la que amarró el cable, se le metió en su camioneta y lastimó a su mujer", recuerda Britos.

Jacinto Apéz, conoce a Britos hace muchos años. Él veranea en Pinamar hace tiempo. Dice que hoy en día la playa está repleta de camionetas, pero que no todos están preparados para ir por la arena. "Ahora Miguel debe tener mucho laburo, porque está lleno de 4x4 y se quedan todo el tiempo. Acá hay gente que también sabe manejar de verdad y hemos visto algunos que se metieron hasta con un auto y no se quedaron. Lo importante es la envión para pasar el médano".

La Frontera, la playa donde Britos él trabaja por su cuenta, ha sido tristemente célebre por los accidentes, muchos fatales, que tuvieron los turistas que circulan en cuatriciclos o UTV. Según la secretaría de Salud de Pinamar, desde 2016 hasta la fecha se murió una persona por año en esas circunstancias. Aunque, afirman, la mortalidad bajó porque el número de visitantes creció de forma exponencial.

"Acá la situación mejoró mucho, pero sigue pasando que los pibes vienen de noche y rompen los carteles que señalizan el camino, no sé cuál es el sentido de hacer eso. También veo chicos de 15 años manejando un cuatriciclo o un UTV, los padres son muy irresponsables", opina Britos.

Él asegura, con orgullo, que es el último hombre que se dedica a este oficio en la playa de Pinamar, y no tiene pensado retirarse. "El mar es mi pasión, yo acá estoy muy bien. Antes había cinco remolcadores, pero algunos fallecieron y otros dejaron de trabajar. La gente me conoce, tienen mi número por cualquier cosa. Me llaman y saben que estoy, por eso me dicen El rey de los médanos".