Lo piden Unicef y la OMS. ¿Por qué en la Argentina aún no regresaron las clases?

Alejandro Horvat
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En Europa la segunda ola de coronavirus impacta de manera dramática, pero las escuelas permanecen abiertas. "No solo como misión educativa, sino porque, además, se han demostrado las dramáticas consecuencias sociales que se producen cuando lo chicos no van a la escuela", dijo la canciller alemana, Angela Merkel.

En la Argentina, sin embargo, el regreso presencial a las escuelas en 2021 aún está en discusión: "Dudamos mucho que las clases vuelvan a empezar en marzo en forma presencial", dijo, hace solo dos semanas atrás, Verónica Magario, vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió sobre una posible "generación perdida" de niños, a medida que la enfermedad de COVID-19 amenaza con causar daños "irreversibles" a la educación, la nutrición y el bienestar de los jóvenes de todo el mundo.

Luego de un año entero en el que solo el 1%, según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), de los estudiantes argentinos pisó un aula para hacer algún tipo de actividad educativa, el futuro todavía es incierto. Esto es así aún cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende que las escuelas se mantengan abiertas y la mayoría de los estudios han demostrado que no son grandes focos de contagio. Los niños y adolescentes, según los especialistas, no son grandes transmisores del virus.

El director para Europa de la OMS, Hans Kluge, se expresó a favor de que las escuelas no cierren sus puertas. "Debemos asegurar la enseñanza para nuestros hijos", afirmó y resaltó que los niños y adolescentes no son grandes amenazas de contagio, por lo que una medida como cerrar las escuelas no sería muy efectiva.

"Al principio de la pandemia se creyó que los niños eran grandes contagiadores, pero luego se demostró que esto no es así. Los chicos tienen formas leves o asintomáticas de cursar el virus y la carga viral está relacionada a la gravedad del cuadro. Los chicos no son bombas biológicas, los colegios no fueron grandes focos de contagio. Esto es distinto al virus de la gripe. Hay que hacer lo posible por volver a las aulas", sostiene Ángela Gentile, jefa de epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Por otra parte, Gentile resalta el enorme daño que le causó la cuarentena a los chicos, que durante meses no pudieron salir de sus casas ni para dar una vuelta manzana.

La especialista asegura que, en muchas jurisdicciones de la Argentina, las condiciones para el regreso a las aulas están dadas desde hace tiempo, como sucedió en el interior del país, en donde la situación epidemiológica fue estable durante buena parte del año.

"Tendríamos que tratar que en 2021 las clases sean totalmente presenciales, por supuesto, trabajando en burbujas y con protocolos adecuados. El Área Metropolitana de Buenos Aires estuvo complicada, pero hubo otras provincias que tuvieron la gran oportunidad de dejar las aulas abiertas, de marcar el camino. Hubiera sido importante que lo hicieran", dice Gentile.

El pediatra y epidemiólogo Quique Bassat, que es el coordinador del grupo de trabajo de la Asociación Española de Pediatría para la reapertura de los colegios en ese país, relató al diario El País, que los datos que tienen de los últimos nueve meses sugieren que los niños muy rara vez son los ocasionadores de brotes. "En Cataluña, por ejemplo, en un 87% de los casos detectados en las escuelas, los positivos no han dado pie a ningún segundo caso".

En línea con la manera de enfrentar la segunda ola de coronavirus que adoptó Alemania, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al anunciar el 28 de octubre un nuevo confinamiento nacional hasta al menos el 1 de diciembre, aseguró que los bares, restaurantes y negocios cerrarán, pero que, a diferencia del confinamiento impuesto en los meses anteriores, las escuelas seguirán abiertas. "El virus circula en Francia a una velocidad que ni siquiera los pronósticos más pesimistas habían previsto", dijo Macron en un discurso.

En la Argentina no hay clases presenciales desde marzo, solo el 1% de los alumnos y alumnas tuvo algún tipo de actividad educativa dentro de la escuela
Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

De nuevo en la Argentina, a Magario se le consultó si la vacunación debería ser la condición fundamental para que los estudiantes finalmente regresen a las escuelas. "Sí", respondió. Y se preguntó: "¿Alguien mandaría a los chicos a la escuela par que se puedan contagiar? No hay una sociedad lista para eso, y nosotros no expondríamos a nuestros chicos a eso. Lo más prudente sería esperar a que todos podamos estar vacunados, porque el riesgo es muy grande".

Guillermo Goldfarb, pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, también señala que los chicos cursan casos leves o asintomáticos de coronavirus, aunque sostiene que desconocen la causa por la cual el coronavirus suele ser "benigno" en los chicos en edad pediátrica.

"Los virus de la gripe o los respiratorios en general, tienen un alto impacto en la edad pediátrica y hacen formas más sintomáticas, pero esto no suele suceder con el coronavirus. De todos modos, no es que los chicos no pueden contagiar, aunque aparentemente sí contagian menos, más allá de que aún no sea posible saber con certeza por qué esto es así", explica Goldfarb.

El pediatra agrega que es importante destacar la relevancia que tiene la asistencia a clases en otros aspectos del desarrollo infantil. "Visto esto, la OMS y la mayoría de los países están jerarquizando la reapertura de las escuelas. Hemos tenido muchas consultas en el hospital debido a distintas manifestaciones de estrés y ansiedad que se hacen visibles de distintas maneras según la edad. En los más chicos, hay regresiones en el lenguaje o en el control de esfínteres, mientras que en los más grandes, se ven trastornos del sueño, de la conducta, hasta la falta de motivación, inhibición. Todo esto se hizo más frecuente con el correr del año".