Piden en sepelio en Morelos no criminalizar a víctimas

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CUAUTLA, Mor., abril 22 (EL UNIVERSAL).- Alejandro bajó otra vez a la tierra, pero esta vez protegido por un féretro, identificado y llorado por sus familiares. En la primera ocasión, hace un año aproximadamente, sus victimarios cavaron una fosa clandestina en una antigua mina de arena en el municipio de Yecapixtla para ocultar su cadáver, y con la intención de ser olvidado.

El joven, sepultado hoy con su caja blanca, es uno de los 10 restos humanos encontrados por la Brigada nacional de búsqueda de personas desaparecidas, en octubre de 2021, cuando realizaron su sexta jornada de trabajo en el país.

"No busco culpables, mi búsqueda terminó, pero seguimos de pie y en busca de los que nos faltan, seguiré en la búsqueda. Todo se lo dejo a Dios, espero la justicia divina", dijo Claudia Esparza, madre de Alejandro.

El cadáver de Alejandro fue llevado al Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado y luego de los estudios correspondientes lo entregaron a sus familiares. En ese tiempo se tenía un reporte sobre una cifra superior a las mil personas desaparecidas en Morelos y en calidad de no localizadas.

Alejandro salió de su casa una mañana y sus últimas palabras fueron "ahorita regreso" pero nunca lo hizo, y después su madre se unió a la brigada nacional para buscarlo. En el sepelio un grupo de música norteña interpretó las canciones que gustaban a Alejandro y su féretro descendió a la tumba entre vivas y aplausos en el panteón Tres de Mayo de la colonia Año de Juárez, en Cuautla, oriente del estado.

Al cortejo fúnebre acudieron integrantes de la Unión de familias resilientes buscando a sus corazones desaparecidos y en un escrito demandaron detener la criminalización de quienes están desaparecidas y desaparecidos al adjudicar y reproducir estigmas que no corresponden con la realidad reflejados en comentarios como "seguro estaban metida o metidos en algo", "se fue con el novio", "así como se viste qué esperaban".

Esos comentarios, dijeron, se fundan en meras especulaciones con información falsa y prejuicios, que sólo refleja la falta de empatía social y de ausencia de análisis crítico, más cuando las investigaciones judiciales siguen su curso.

"Las desapariciones, feminicidios y homicidios y todas las violencias que vivimos en Morelos y en el país son un fenómeno que han traspasado estatus social, raza, género, condición socioeconómica, ideología. Cualquiera podemos ser víctimas porque no contamos con instituciones que nos garanticen ni seguridad, ni verdad, ni justicia.

"La culpa no fue de Alejandro, ni de su madre, ni sus familiares. La culpa es de este sistema corrupto, negligente, omiso impunes que nos deja en la indefensión", afirmaron.

Por su parte Claudia Esparza, madre del joven víctima, escribió en su cuenta de Facebook: "Hoy termina mi búsqueda y comienza un duelo que ninguna madre debería vivir. Aún con mi dolor y mi fe expuesta doy gracias a dios por permitirle volver a casa".

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