Crece frustración entre refugiados a causa de Florence

Por CLAIRE GALOFARO y JEFFREY COLLINS
Autos abandonados en una calle inundada tras el paso del huracán Florence en Lillington, Carolina del Norte, el martes 18 de septiembre de 2018. (AP Foto/David Goldman)

WILMINGTON, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — El cansancio y la frustración están aumentando en las Carolinas mientras miles de personas aguardan para regresar a casa luego que el huracán Florence desató inundaciones épicas a las que se adjudican al menos 37 decesos, incluidos los de dos mujeres que se ahogaron cuando la corriente arrastró una camioneta de la policía que las llevaba a una instalación de salud mental.

Con los remanentes de Florence finalmente en el mar y los cielos despejados sobre los ríos aún crecidos con agua fangosa, el presidente Donald Trump visitó la zona de desastre, recorriendo vecindarios inundados y ayudando a servir alimentos en una iglesia en New Bern, una localidad costera que resultó duramente afectada.

“¿Cómo está la casa?”, le preguntó Trump a una persona. “Cuídese”.

A 190 kilómetros (120 millas) de distancia en Fayetteville, Roberta y Joseph Keithley han dormido en catres dentro de una escuela desde el viernes. Aún no saben si su casa quedó arruinada.

“Se está volviendo un tanto frustrante, pero uno debe lidiar con ello y adaptarse”, dijo Roberta Keithley, de 73 años. “Es solo otro obstáculo qué superar en la vida”.

Al sur, el amanecer trajo de vuelta las inundaciones a Nichols, Carolina del Sur, que también sufrió inundaciones a causa del huracán Matthew hace dos años. Los anegamientos de Florence habían disminuido, pero empeoraron nuevamente.

El alcalde Lawson Battle dijo que, según la información que tiene, todos en el poblado de unos 360 habitantes evacuaron en cuanto el agua comenzó a invadir el lunes. Pero Battle ya no puede pensar en eso.

“Me concentro en el desastre que estamos viviendo”, dijo. “No tengo tiempo para pensar. Estoy agotado”.

El acceso mejoró en Wilmington, una ciudad portuaria de unos 120.000 habitantes en Carolina del Norte que quedó aislada cuatro días a causa de los elevados niveles del agua. Pero las autoridades señalaron que no saben cuándo podrán los evacuados regresar a casa, y existe la posibilidad de que las condiciones no mejoren drásticamente pronto dado que no se prevé que el río Cape Fear alcance su máximo nivel en la ciudad sino hasta el lunes o martes.

“Entiendan: Hay mucha agua tierra adentro, y continúa en su recorrido río abajo”, dijo el administrador del condado, Chris Coudreit.

Algunos lugares registraron casi un metro (3 pies) de lluvias, y docenas de ciudades tuvieron al menos 25 centímetros (10 pulgadas) de precipitaciones. Los caminos siguen siendo peligrosos, y algunos permanecen cerrados a medida que los crecidos ríos arrojan su carga en el mar.

Autoridades de Carolina del Norte dijeron que aún hay alrededor de 7.800 personas en refugios, una reducción respecto a las 10.000 que se registraron el lunes pese a que el gobernador Roy Cooper llamó a la población a permanecer en los albergues.

En Lumberton, donde el río Lumber aún cubre partes del pueblo, el agua era tan profunda que los vehículos que pasaban por las calles generaban olas que azotaban viviendas, negocios y una iglesia parcialmente sumergidos.

Es posible que algunos de los que abandonaron los albergues estuvieran en camino a la costa por la autopista federal 421, donde una larga fila de autos, equipos de servicios públicos y camiones con generadores estaban atascados en el tránsito.

Alrededor de 161.000 viviendas y negocios continúan sin servicio eléctrico en Carolina del Norte, y cerca de una cuarta parte de ellos se ubican en el condado donde se encuentra Wilmington. En total, se estima que alrededor de 900.000 casas y negocios se quedaron sin luz en Virginia y las Carolinas.

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Collins reportó desde Columbia, Carolina del Sur. El fotógrafo de la AP Chuck Burton en el condado Sampson, Carolina del Norte, y el periodista de la AP Jay Reeves en Atlanta contribuyeron con este despacho.