Piden al fiscal atender crisis de violencia en la Sierra de Chihuahua

CIUDAD JUÁREZ, Chih., enero 21 (EL UNIVERSAL).— Al cumplirse ayer viernes siete meses del crimen ocurrido en la parroquia San Francisco Javier en la región de Cerocahui, Urique, en Chihuahua, la impunidad continúa, reclamó la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

El pasado 20 de junio, los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, así como el guía de turistas Pedro Palma fueron asesinados dentro de la iglesia del poblado de Cerocahui, presuntamente por José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco.

Hasta este día, no se ha detenido al presunto responsable, ni tampoco se ha garantizado la seguridad en la Sierra Tarahumara de Chihuahua.

Ante esto, la Compañía de Jesús hizo un llamado al nuevo fiscal estatal César Jáuregui Moreno para que se atienda la crisis de inseguridad en esa región.

A su vez, mostraron su preocupación al no contar con resultados sustanciales en la investigación, pero principalmente por la violencia que sigue azotando en la Sierra Tarahumara.

"Al no haber justicia para los jesuitas y la comunidad de Cerocahui, el miedo impera en las y los habitantes. Los jesuitas de México seguiremos apostando por la memoria, denunciando la falta de justicia, pero también anunciando con esperanza las alternativas a la violencia deshumanizante", se lee en el comunicado.

En constantes ocasiones los pobladores han manifestado su preocupación por el miedo y el abandono con el que viven en esta región de Chihuahua.