Piden entregar la “prueba reina”, la clave del megajuicio por corrupción en el Vaticano

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En esta foto de archivo del 25 de septiembre de 2020, el cardenal Angelo Becciu habla con la prensa en Roma. El martes 27 de julio de 2021 comenzó en el Vaticano un juicio por malversación de fondos con 10 acusados, entre ellos el otrora poderoso Becciu. (AP Foto/Gregorio Borgia, File)
En esta foto de archivo del 25 de septiembre de 2020, el cardenal Angelo Becciu habla con la prensa en Roma. El martes 27 de julio de 2021 comenzó en el Vaticano un juicio por malversación de fondos con 10 acusados, entre ellos el otrora poderoso Becciu. (AP Foto/Gregorio Borgia, File)

ROMA.- Con una decisión considerada “salomónica”, el presidente del tribunal del Vaticano, Giuseppe Pignatone, resolvió hoy que, más allá de los errores procesales cometidos por la fiscalía admitidos ayer, seguirá adelante el megajuicio por corrupción y opacos manejos de fondos millonarios en la Santa Sede, que ve por primera vez en el banquillo a un cardenal, el italiano Angelo Becciu, junto a otras nueve personas.

En medio de enorme expectativa mediática, el tribunal decidió que la próxima audiencia será el 17 de noviembre. En respuesta a los reclamos de la defensa, que había pedido directamente la anulación del juicio porque no habían podido ejercer su derecho a un justo proceso debido cuestiones técnicas, falta de interrogatorios y falta de documentación, Pignatone resolvió que, en algunos casos, deberá volver a hacerse el sumario de instrucción, algo que, bien o mal, satisfizo tanto a la fiscalía, como a la defensa.

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En el caso de Becciu, imputado en principio por cuatro delitos, entre ellos peculado, abuso de poder, soborno y desvío de fondos a un hermano, dictaminó que, en estos dos últimos casos, el alto prelado -durante años estrecho colaborador de Francisco, que lo obligó a renunciar a sus cargos en septiembre del año pasado-, el sumario volverá a fojas cero y deberá rehacerse, algo que significa que también será interrogado, como corresponde.

El cardenal Angelo Becciu, en Roma. (AP Foto/Gregorio Borgia, File)
El cardenal Angelo Becciu, en Roma. (AP Foto/Gregorio Borgia, File)


El cardenal Angelo Becciu, en Roma. (AP Foto/Gregorio Borgia, File)

En otra decisión importante Pignatone, famoso magistrado antimafia italiano, conminó a la fiscalía a entregar antes del 3 de noviembre próximo todo el material audio y video que pertenece al sumario, jamás entregado. Entre la mole inmensa de material, más de 300 DVD, intercepciones y demás, se encuentra lo que los medios han bautizado la “prueba reina”, la prueba clave del megaproceso, es decir, la videograbación de los cinco interrogatorios que brindó durante esta larga y compleja investigación otra figura clave del escándalo financiero: monseñor Alberto Perlasca, que durante años trabajó codo a codo con Becciu, como jefe de la oficina de administración de la Secretaría de Estado.

Indagado al principio por los fiscales del Vaticano, Perlasca al tercer interrogatorio dio un giro y decidió en forma voluntaria prender el ventilador y contar todo. Así evitó estar en el banquillo de los imputados y pasó a ser un virtual gran “arrepentido”. El problema es que en la justicia del Vaticano no existe la figura de “colaborador de justicia”, que sí existe en Italia para los procesos de mafia. Y es por eso que, en otra resolución importante, Pignatone también conminó a la fiscalía del Vaticano -que, visto la acumulación de errores, apareció bastante incompetente-, a aclarar en la próxima audiencia cuál es la “posición procesal” de Perlasca.

Este prelado, que durante diez años fue el responsable de las inversiones de la Secretaría de Estado, curiosamente es un viejo conocido de Jorge Bergoglio: trabajó dos años, de 2006 a 2008, en la nunciatura de Buenos Aires, en tiempos del exnuncio (embajador) Adriano Bernardini, que no se llevaba nada bien con el entonces arzobispo de Buenos Aires.

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Becciu fue acusado al principio de intentar sobornar a Perlasca para que se retractara, cargo por el que ahora deberá rehacerse la instrucción. Y el cardenal (no perdió el título, pero sí sus derechos cardenalicios, el más importante, participar de la elección del sucesor del Papa), será interrogado y podrá ejercer su derecho a la defensa, que según sus defensores no había sido respetado.

Como en la primera audiencia de este megaproceso del 27 de julio pasado y la de ayer, Becciu estuvo presente en la audiencia de hoy, en la que apareció tranquilo y mirando siempre su teléfono celular. “Estoy sereno”, dijo a los periodistas presentes el purpurado, que siempre se proclamó inocente.

“Todo lo que hemos reclamado ha tenido una respuesta, han sido evidentes los errores cometidos por la oficina del promotor de justicia [la fiscalía], queremos ahora ver toda la documentación y así podremos defendernos de modo más efectivo. Además, se ha modificado un poco el curso y la estructura del delito ha cambiado”, comentó Fabio Viglione, uno de sus abogados defensores, sin ocultar cierta satisfacción. “Seguimos adelante, seguros de la absoluta inocencia del cardenal Becciu y de su fidelidad a la Iglesia y al Santo Padre”, cerró el letrado.

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