Piden audiencia para reapertura de hospital en Oaxaca

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JUCHITÁN, Oax., julio 16 (EL UNIVERSAL). – Las autoridades municipales de Juchitán solicitaron una audiencia con el secretario de Salud federal, Jorge Alcocer Varela, para pedirle que informe cuál es la situación en la que se encuentra el hospital Insabi 25, que se inauguró a mediados del 2020 para atender a pacientes de Covid-19 y que permanece cerrado desde diciembre de 2021.

"Queremos saber cómo se encuentra la infraestructura del edificio, si aún tiene el equipamiento y sobre todo deseamos que nos informe cuándo será reabierto y si siempre contará con las 14 especialidades que originalmente se planificaron o será materno-infantil como anunciaron las instancias estatales", señaló el alcalde juchiteco Emilio Montero Pérez.

Lo único que saben las autoridades municipales de Juchitán es que ese nosocomio dejó de prestar sus servicios médicos a pacientes de Covid-19 en diciembre del año pasado, luego que por tres meses prestó la atención, tras un periodo de suspensión entre junio a septiembre del 2021. Cerrado, ese edificio hospitalario se va a desgastar, advirtió Montero Pérez.

"Ese hospital resume un viejo sueño de las familias istmeñas y queremos saber cuándo reabrirá sus puertas para que se desahoguen los servicios que prestan los hospitales del sector salud de Juchitán, Ciudad Ixtepec y Tehuantepec, que atienden a pacientes de las regiones marginadas de los mixes, chimalapas, zapotecas y chontales", señalaron las autoridades.

"Fue desmantelado"

De acuerdo con funcionarios del sector salud que pidieron el anonimato, una vez que el hospital Insabi 25, que estuvo bajo la administración de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), pasó al cuidado de los Servicios de Salud estatales, el nosocomio fue desmantelado. Se llevaron todos los equipos médicos, incluyendo las camas.

"Como autoridades, queremos saber qué ocurrió", insistió el edil Emilio Montero Pérez, quien recordó que durante la apertura del hospital, las autoridades de Salud informaron que se había equipado con unos 20 ventiladores para pacientes Covid-19, con un equipo de Rayos X, un tomógrafo y unas 15 o 20 camas.

Esos equipos médicos, aparentemente, fueron sustraídos del hospital y donados a otros hospitales que operan en la región, informaron fuentes del sector Salud de Oaxaca: "Por eso es necesario que se investigue qué ocurrió, porque no hay que perder de vista que la actual administración estatal oaxaqueña culmina su periodo el último día de noviembre de este año", recordó Montero Pérez.

La corta pero penosa historia de ese hospital comenzó a fines de la campaña electoral de Enrique Peña Nieto, cuando visitó Juchitán en junio de 2012 y firmó el compromiso para construir un nosocomio de 14 especialidades; no cumplió y entones el grupo minero México, a través de su fundación, invirtió 180 millones de pesos para edificar el hospital materno-infantil.

Antes de que funcionara como tal, llegó la pandemia y el nosocomio que sería materno-infantil se reconvirtió en hospital Insabi número 25, donde fueron atendidos pacientes Covid-19, primero de abril de 2020 a mayo de 2021, después de septiembre a diciembre de ese mismo año.

Tras 17 meses de funcionamiento, el edificio permanece cerrado desde finales del año pasado, con lo que suma siete meses sin operar. "¿Cuándo abrirá sus puertas?", pregunta el alcalde.

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