Contrae tres enfermedades tras la picadura de una garrapata

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Garrapata sobre un dedo humano, imagen tomada en el Bosque Estatal de Jarrahdale, occidente de Australia. (Imagen creative commons vista en Wikipedia).
Garrapata sobre un dedo humano, imagen tomada en el Bosque Estatal de Jarrahdale, occidente de Australia. (Imagen creative commons vista en Wikipedia).

Ah las garrapatas, esos diminutos ácaros que pueblan nuestras peores pesadillas, junto a chinches, escolopendras, sanguijuelas, piojos, procesionarias y otras pestes. Probablemente no haya otro parásito capaz de transmitir más enfermedades con su picadura, aunque quizás la más conocida es la enfermedad de Lyme, producida por unas bacterias del género Borrelia. La infección por esta enfermedad, que en sus primeras fases se manifiesta mediante un sarpullido distintivo, tiene buen pronóstico si se diagnostica de forma temprana. En caso contrario la infección puede extenderse por todo el cuerpo llegando a producir problemas cardiacos, artritis e incluso inflamación del cerebro y médula espinal.

Conviene hablar de las garrapatas porque nos aproximamos al verano, y ese es el momento del año en que están más activas. Una pena que esa sea también nuestra época favorita para realizar actividades al aire libre. Y de nuevo una desgracia que el calentamiento global esté alargando cada vez más esta fase de interacción entre nuestras especies. De hecho, hay quien dice que pronto preferirán a los humanos que a los perros.

Para ilustrar la peligrosidad de estos ácaros, voy a hablaros de un caso reciente que nos llega desde los Estados Unidos. Sucedió en Oregón, donde según el estudio que se publicó el mes pasado en BMJ Case Reports un hombre tuvo la peor de las suertes al infectarse tres veces (me refiero a tres enfermedades diferentes) tras recibir una sola picadura de garrapata.

El estudio citado afirma que el hombre llegó a la sala de urgencias con síntomas de fiebre, nausea, dolor de piernas y el distintivo enrojecimiento que antes os mencioné presente en un tobillo. Cuando se le realizaron pruebas se descubrió que mostraba anemia (bajos niveles de glóbulos rojos), trombocitopenia (bajos niveles de plaquetas) y también una lesión renal aguda acompañada de un posible daño hepático.

El afectado, un hombre de 70 años, relató que un mes antes había notado una picadura en el mismo tobillo que mostraba el enrojecimiento durante un viaje al noreste de los Estados Unidos, y que lo atribuyó a un insecto. Pronto, los doctores atribuyeron el cuadro del paciente a la picadura de una garrapata. Sus sospechas resultaron ciertas, posteriores análisis mostraron que además de la enfermedad de Lyme provocada por la bacteria Borrelia burgdorferi, había otras dos infecciones simultáneas provocadas por las bacterias Anaplasma phagocytophilum (que causa la anaplasmosis) y Babesia microti (responsable de la babesiosis). Esta última además de poco común es una enfermedad grave que en ocasiones resulta fatal.

Garrapata de la especie Ixodes Ricinus posada sobre una hoja a la espera de que alguna criatura se roce contra ella para
Garrapata de la especie Ixodes Ricinus posada sobre una hoja a la espera de que alguna criatura se roce contra ella para "invadirla". (Imagen creative commons vista en Pixabay).

De todas las garrapatas del mundo, al pobre hombre le había tocado la más infecta ya que tanto la anaplasmosis como la babesiosis pueden causar anemia, trombocitopenia y daños en los órganos. Afortunadamente la sangre no llegó al río y los doctores pudieron tratarle con antibióticos, tras lo cual se recuperó. En 2018, un hombre de una edad similar picado por una garrapata en Ávila no tuvo tanta suerte y acabó falleciendo a causa de una enfermedad vírica llamada fiebre Crimea-Congo.

Seguro que en estos momentos os preguntáis por qué existen criaturas tan viles en la naturaleza, de las que nada bueno se puede decir. ¿Seguro? No exactamente. En 2009 se descubrió un compuesto en la saliva de estos ácaros con unas propiedades muy interesantes . Además de impedir que nuestro sistema inmunológico reaccione contra su picadura mientras se alimenta de nuestra sangre (haciéndola pasar inadvertida mientras nos transmite las bacterias que porta) el compuesto en cuestión podría ayudarnos en el futuro a salvar muchas vidas.

Esta proteína, a la que muy descriptivamente llaman “evasina”, es como digo un inhibidor del sistema inmunológico por lo que podría ser muy útil si logramos aplicarlo allí donde hace falta durante esos episodios de “locura” que a veces viven nuestras defensas, y que las lleva a sobreactuar provocando efectos devastadores contra nuestra salud. Pensad por ejemplo en las fatídicas “tormentas de citoquinas” cuyos efectos en forma de inflamación descontrolada en los alveolos pulmonares provocaron muchas muertes entre los afectados por el Covid-19.

Como dice el refrán, "toda nube negra tiene su orilla de plata". 

Me enteré leyendo Gizmodo.

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