Piñera vuelve a sentir el rigor tras el respiro por el plan de vacunación

Víctor García
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Sebastián Piñera después de vacunarse.
Archivo

SANTIAGO, Chile.– En marzo de 2022 el presidente chileno, Sebastián Piñera, finalizará su segundo mandato, pero aún le restan varias pruebas de fuego. Una de ellas se desbordó en estos días. Una crisis política que se desató con la segunda ola de la pandemia de coronavirus y que tiene directa relación con la discusión sobre un tercer retiro del 10% de los fondos privados de pensiones. El gobierno se opone, pero la presión política y social tiene a Piñera en serios aprietos.

El viernes último, y con votos de representantes incluso del propio oficialismo, la Cámara de Diputados aprobó las modificaciones del Senado y se cursó el último trámite, por lo que el proyecto de ley del nuevo retiro ya fue enviado al Ejecutivo para su promulgación. Sin embargo, anticipando ese escenario, La Moneda recurrió al Tribunal Constitucional (TC) para bloquear la iniciativa.

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“Lo digo fuerte y claramente, siempre vamos a defender el respeto a la Constitución”, dijo Piñera antes de acudir a la instancia que decidirá mañana la admisibilidad del requerimiento de inconstitucionalidad presentado por el gobierno. Si falla en contra, el proyecto no podrá convertirse en ley.

De la mano del avance de la discusión en el Congreso, la posición de la administración de Piñera incrementó nuevamente la tensión política y el malestar social se volvió a instalar en el país. Un sinnúmero de organizaciones civiles convocó un paro general a favor del tercer retiro, y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) llamó a una protesta nacional para pasado mañana, en rechazo al bloqueo de La Moneda.

Además, durante la semana se sucedieron diversos incidentes en las calles como cacerolazos y enfrentamientos entre la policía y manifestantes. Los principales reclamos apuntaron a exigir la aprobación de un tercer retiro del 10% de los fondos privados que mantienen las administradoras de fondos de pensiones (AFP) y a ampliar el alcance de las ayudas monetarias que implementadas durante la pandemia.

“El gobierno está en un callejón sin salida. Si persiste en ir al TC, se desplomará aún más en popularidad. Si desiste, quedará como un gobierno falto de credibilidad, pues sistemáticamente ha dicho que recurrirá al TC. Lo más razonable era hacerse parte del proyecto y evitar esta especie de estallido político que vive el país”, dijo a LA NACIÓN Mauricio Morales, analista político y académico de la Universidad de Talca.

“Piñera está peleado con el Congreso, con la oposición, con su propia coalición y con los candidatos presidenciales de su sector que le ruegan no recurrir al TC. La única salida es que el gobierno presente un proyecto propio de retiro, emulando la estrategia que ocupó para el segundo retiro o, si no quiere eso, establecer una política universal de entrega de bonos para inyectar recursos directos a la población y evitar un descalabro político de mayor envergadura”, añadió Morales.

En las últimas horas, el propio Piñera inició conversaciones con diversos actores políticos para definir una salida de la crisis e inició la exploración de nuevas fórmulas de financiamiento de ayudas sociales para la pandemia. De hecho, la Cámara de Diputados aprobó esta semana la idea de legislar sobre el denominado “impuesto a los superricos”, un proyecto que establece un impuesto por única vez de un 2,5% del patrimonio bruto para las personas que superen los 22 millones de dólares.

En todo caso, dentro de las principales propuestas que han surgido está avanzar en una reforma tributaria o implementar un plan de transferencias directas de recursos, que evite un nuevo retiro de los fondos de pensión, los cuales ya han provocado que tres millones de chilenos no tengan ningún dinero en sus cuentas individuales.

Ralentización de vacunas

Luego de un explosivo inicio en su programa de vacunación que lo situó como líder de la región para enfrentar la pandemia, los primeros días de abril el ritmo de inoculación disminuyó. Con 6796 casos en las últimas 24 horas y más de 1.263.000 contagiados, además de 101 fallecidos según el último reporte y 25.724 víctimas en total, la baja fue reconocida en distintos municipios.

“Es totalmente evidente que en Chile se ha ralentizado la vacunación, sobre todo si consideramos la velocidad de administración de primeras dosis”, dijo a LA NACIÓN Ignacio de la Torre, presidente del Colegio Médico de Valparaíso.

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Durante la semana, el ministro de Salud, Enrique Paris, admitió la baja. “Estamos vacunando a más de 300.000 personas al día, porque tuvimos que sumar la influenza (...) No puedo forzar a los trabajadores de atención primaria a que trabajen sábado y domingo”, dijo Paris.

Según los últimos datos del Ministerio de Salud, se han administrado casi 14 millones de dosis, divididas en 7,9 millones de personas con una sola dosis (41% del total de la población) y más de 6 millones de personas con dos (un 39% de la población objetivo de 15.200.000), en su mayoría con la vacuna china Sinovac y poco más de un 10% con el fármaco de Pfizer-BioNTech.