Suiza, una torre de babel de raíces balcánicas, africanas y latinas

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San Petersburgo, 1 jul (EFE).- Suiza es una selección multinacional con hondas raíces balcánicas, pero también africanas e hispanoamericanas. Empezando por el entrenador, Vladímir Pétkovic, los jugadores del equipo helvético son una auténtica torre de babel futbolística.

Lejos de ser un problema, la diversidad étnica de los suizos se ha convertido en una virtud. El ardor guerrero de Xhaka y Shaqiri se compenetra muy bien con la serenidad de Sommer o Freuler o la explosividad de Mbolo y Akanji.

SANGRE BALCÁNICA

El artífice de que la mezcla funcione como un reloj suizo es un bosnio de sangre croata nacido en Sarajevo. Pétkovic emigró a Suiza en 1987. No fue un gran futbolista, pero ha triunfado como entrenador. Primero en Young Boys, después en el Lazio y ahora con la selección de su país de adopción.

Con Pétkovic en el banquillo, los suizos ya estuvieron a punto de alcanzar los cuartos de final del Mundial de Rusia después de empatar con Brasil en la primera fase y sólo cayeron ante Suecia en octavos con un solitario gol de Forsberg.

Xhaka, el líder espiritual del equipo, no estará contra España por tarjetas. Se forjó en el fútbol alemán y fichó por el Arsenal en 2016. Ha sido ya 98 veces internacional con Suiza, el país donde nació en el seno de una familia albanesa de Kosovo.

Su compañero de batallas, Shaqiri, también es kosovar, aunque él nació en la antigua Yugoslavia. Es un jugador de mucho talento, capaz de marcar goles para enmarcar, aunque un poco irregular. Ha jugado en el Bayern, Inter de Milán y, actualmente, en el Liverpool.

Los dos demostraron que están apegados a sus raíces al mostrar con sus manos el águila bicéfala que figura en la bandera albanesa al marcar sendos goles ante Serbia en el pasado Mundial. La FIFA les multó por ello.

El goleador del equipo es Seferovic, un bosnio que probó suerte en el fútbol italiano, alemán y español (Real Sociedad), antes de encontrar su lugar en el Benfica, donde se destapó como un delantero de equipo grande. Esta última temporada marcó 22 goles en la liga portuguesa.

También tienen raíces balcánicas el albanés Mehmedi, que nació en Macedonia; el bosnio Omeragic y el croata Gavranovic, autor del gol del empate ante los franceses.

ORÍGENES HISPANOAMERICANOS

La sangre latina también corre por las venas de varios futbolistas internacionales. El más destacado es Ricardo Rodríguez, el lanzador de penaltis del equipo, aunque falló en los octavos ante Lloris.

De padre español y madre chilena, Rodríguez es un fijo en el equipo helvético desde hace una década. Tras varias temporadas en el fútbol alemán, fichó por el Milán, que ahora le ha cedido al Torino.

Según la prensa suiza, Loris Benito, hijo de padres españoles, tiene pocas oportunidades de jugar mañana ante el país de sus progenitores. Eso sí, no tiene el corazón divivido. Ha sido internacional con Suiza desde juveniles, aunque en la absoluta suma solo cinco apariciones.

A sus 29 años ha jugado en Suiza y Portugal. Probó en el Benfica, pero regresó a su país, en concreto al Young Boys, y en las dos últimas temporadas se ha asentado en el Burdeos.

El padre de Rubén Vargas es dominicano y la madre suiza. Con 22 años, es uno de los jugadores más prometedores del país alpino. Saltó al campo contra Francia en la segunda parte y demostró porqué le fichó el Augsburgo hace dos temporadas.

El centrocampista Edimilson Fernandes, que milita en el Mainz alemán, también tiene ascendencia portuguesa y caboverdiana

ALMA AFRICANA

El máximo representante del alma africana de la selección suiza es el delantero de origen camerunés Greel Mbolo. Desde 2016 juega en Alemania, primero en el Schalke y ahora en el Borussia Monchengladbach. Con sólo 24 años ya ha sido 47 veces internacional con Suiza.

Akanji, el jefe de la defensa helvética, también supera la treintena de internacionalidades. No en vano juega en el Borussia Dortmund. Su padre es nigeriano.

En el Monchengladbach también juega el gigantón Denis Zakaria, de padre sudanesa y madre congoleña, y que tiene muchas papeletas de sustituir contra España al capitán Xhaka.

Mbabu, que milita en el Wolfsburgo, es de la nueva hornada. Su padre es francés y su madre congoleña. Petkovic suele utilizarlo para refrescar al equipo en las segundas partes, como ante los galos.

También tienen sangre africana Djibril Sow (senegalesa), el portero Mvogo (camerunesa) y el lateral derecho del Niza, Jordan Lotomba (angoleña).

Completan la lista de 26 el héroe de la tanda de penaltis ante Francia, Sommer, que defiende la portería del Monchengladbach, al igual que Nico Elvedi; Frueler, del Atalanta; Steven Zuber, del Frankfurt y el mejor jugador de su equipo en la primera parte antes los galos.

También figuran Christian Fassnacht, de Young Boys; el exdeportivista Fabian Schar (Newcastle); Silvan Widmer y Eray Comert, ambos del Basilea; y el portero Jonas Omlin, del Montpellier.

(c) Agencia EFE

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