Peter Hernández: dos años de vida, dos corazones y una gran fiesta

Agencia EFE
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Denver (CO), 5 feb (EFE News).- Peter Hernández celebrará en pocos días sus dos años, pero no se tratará de una fiesta de cumpleaños, sino para celebrar el segundo aniversario con un corazón nuevo, que él recibió cuando tenía sólo seis meses y le salvó la vida.

Los Hernández viven en Salina, Kansas, donde Erin trabajaba como maestra y Christopher, el padre, tenía un pequeño negocio. Pero toda su vida cambió en agosto de 2018 cuando, un día después del nacimiento de Peter, un médico pronunció tres palabras: "Defectos cardíacos congénitos".

Y luego siguieron otras tres palabras casi sin sentido en el momento de ser escuchadas: "estenosis aórtica crítica".

"Para mí, Peter sólo era mi precioso bebé", expresó su madre en este febrero en el que se celebra además el mes del corazón en Estados Unidos.

TIEMPOS DIFÍCILES

Comenzó entonces una época de "miedo, rechazo, desánimo e incertidumbre" para toda la familia, que solamente quería regresar al hogar con Peter y retomar su "vida normal", como lo habían hecho con sus dos hermanos mayores.

Pero ya no habría regreso a la normalidad. A los cuatro días de nacer, Peter fue sometido a una operación del corazón y antes de cumplir los seis meses los médicos determinaron que el corazón de Peter no se recuperaría, por lo que un trasplante era la única alternativa.

Encontrar rápidamente un donante compatible fue sólo uno de los múltiples desafíos, ya que los Hernández también debieron afrontar el alto costo de la complicada operación y, para estar junto a su hijo, Erin dejó su trabajo como docente y Christopher redujo el número de clientes a solamente los que pudo atender. Por eso, sus ingresos también se redujeron.

En esos meses antes de recibir su nuevo corazón, Peter tuvo dos operaciones del corazón, sufrió un paro cardíaco que duró 30 minutos y estuvo constantemente conectado a un equipo que lo ayudó con la circulación de la sangre, mientras se lo mantuvo entubado para alimentarlo.

Peter recibió esos tratamientos y cuidados en un hospital de Kansas City, Kansas, unos 280 kilómetros al este Salina, un viaje de dos horas y media que sus padres y familiares realizaron en incontables ocasiones y horarios, con los abuelos maternos de Peter quedándose en Salinas a cargo de los otros niños y sus abuelos paternos colaborando en el hospital.

Los viajes duraron hasta el 31 de mayo de 2019, cuando, habiendo completado tres meses de recuperación después del trasplante y 284 días después de nacer, Peter fue dado de alta.

"Por primera en su vida salió del hospital y por primera en su vida estuvo con su familia en su hogar", recordó Erin.

LLEGA LA AYUDA

Y aunque "la montaña rusa de emociones" (como lo describió la madre) no terminó ese día y la ansiedad y las tensiones continúan hasta hoy para los Hernández, un factor que alivió la situación fue la intervención de los expertos de la Asociación de Trasplante de Órganos para Niños (COTA, en inglés), con sede en Bloomington, en Indiana.

Una trabajadora social en el hospital conectó a los Hernández con COTA en noviembre de 2018, una experiencia que Erin asumió que sería "solamente recibir información por teléfono" pero que dos meses después (enero de 2019) significó el inicio de una campaña de recaudación de fondos a favor de Peter. En poco tiempo, ya se habían reunido los 75.000 dólares necesarios para el trasplante.

Kim Carter Parker, portavoz de COTA, explicó que la "ayuda para toda la vida" significa que esa organización no lucrativa cubre por lo menos parte de los gastos de futuros tratamientos médicos de Peter y provee un estipendio a los padres para compensar la pérdida de ingresos al no poder trabajar por cuidar a Peter.

UN NIÑO FELIZ

"Peter es feliz, curioso y activo como cualquier niño de dos años y medio. Le gusta el Hombre Araña y los libros sobre monos. Juega afuera, come bocadillos y se divierte con sus hermanos, Aurora y Michael", dijo a Efe Erin Hernández, su madre.

"Y esta semana, casi llegando al segundo aniversario del trasplante el 26 de febrero, su biopsia anual resultó positiva: ¡no hay rechazo!", agregó.

Por todo ello, los Hernández preparan "la gran fiesta de aniversario".

Pero más allá de la recuperación de salud de su hijo, "un bebé enfermo que tenía todo en su contra", el verdadero milagro fue "ver en la forma de un bebé la fortaleza y la energía que nos impulsaron a ir más allá de los límites que creíamos posibles".

"Aprendimos a celebrar los pequeños logros e hitos de la vida. Y también aprendimos que todos tenemos corazones defectuosos llenos de miedo, preocupación, desaliento y dolor. El trasplante de Peter ha sido una bendición por los muchos cambios que trajo a nuestra familia", aseveró Erin.

"Ahora nuestras vidas son más profundas, ricas y hermosas porque cada día Peter nos da fuerzas y alegría. No sabemos qué sucederá en el futuro con Peter, pero estamos profundamente agradecidos por cada uno de sus días y celebramos cada paso en su camino", puntualizó.

Pero la fiesta del segundo aniversario no será la única celebración de Peter este mes. Sus padres y hermanos ya le están preparando una fiesta para el Día de San Valentín el 14 de febrero, con sus comidas y bocadillos favoritos y con una nueva colección de carros de juguete.

Y en esa fiesta de San Valentín, la familia Hernández recordará al "ángel" que le donó el corazón a Peter, a quien los Hernández agradecerán por "haber cambiado los corazones de toda la familia al llenarlos de esperanza".

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