Pese a promesa de AMLO, abandonan a personal de Hospital Insabi

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JUCHITÁN, Oax., septiembre 12 (EL UNIVERSAL).- Pese a que el Hospital número 25 del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) en Juchitán fue reabierto la semana pasada, tras haber cerrado en mayo como parte del proceso de desconversión de hospitales Covid-19, la mayoría del personal médico que laboró ahí, ya no fue contratado como les prometieron las autoridades de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).

"Entre médicos, enfermeras y afanadoras, éramos 42 trabajadores del hospital Covid-19, donde laboramos a lo largo de un año y dos meses, hasta que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cerró las puertas del nosocomio a finales de mayo de este año, según por el descenso en los contagios", recuerda el médico Áyax Ruiz Sánchez.

Desde que fueron despedidos, tras el cierre temporal del nosocomio, el personal médico comenzó a vivir su propio calvario en medio de la incertidumbre. Inicialmente les dijeron que serían recontratados una vez que el hospital funcionara para atender a mujeres y niños, que por razones presupuestales del Insabi, podría ser en mayo del año 2022.

"Todos creímos en la palabra del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, en la mañanera del 22 de abril de este año, dijo que ningún trabajador de la salud, contratado en los momentos más difíciles para atender la pandemia, se quedará sin trabajo. El Presidente ofreció la certidumbre y continuidad laboral. Les creímos, pero nos fallaron".

La serie de problemas que enfrentaron al quedarse sin empleo y sin ingresos, tras permanecer en la primera línea de la batalla contra el virus SARS-CoV-2, los llevó a protestar en el Zócalo de la Ciudad de México, en donde instalaron casas de campaña durante unos 25 días, en julio pasado.

Una mañana, un funcionario del área de Recursos Humanos del Insabi llegó al plantón y les pidió que regresaran a la capital oaxaqueña, donde ya estaban esperándoles funcionarios de los SSO para recontratarlos en unidades médicas de comunidades marginadas.

"Llegamos un lunes, nos recibieron toda la documentación que nos habían requerido y nos citaron para el lunes siguiente, pero un día antes, nos avisaron por teléfono que la contratación se había suspendido hasta nuevo aviso, un nuevo aviso que nunca llegó. Ingenuamente pensamos que nos iban a contratar", cuenta Ruiz Sánchez.

Desactivada la protesta en la Ciudad de México, engañados por los SSO y sin la posibilidad de ser contratados por el Insabi y la Sedena, cada trabajadora y trabajador de salud que arriesgó su vida durante un año y dos meses en la atención a pacientes Covid-19 buscó empleo en hospitales privados. También comenzaron a prestar servicio a domicilio para atender pacientes con esta enfermedad.

"Supimos por los medios de comunicación que el Insabi y la Sedena iban a reabrir el hospital Covid-19 de Juchitán, tras el incremento de contagios y fallecimientos en Juchitán y los municipios del Istmo, y resurgió nuestra esperanza de que nos iban a llamar, pero nunca nos llamaron y tuvimos que volver a inscribirnos en la convocatoria que abrió la Sedena en agosto de este año.

"Me contrataron para volver a trabajar en el Hospital 25 del Insabi, para atender a pacientes Covid-19, bajo el mando de la Sedena", dice el médico Áyax Ruiz Sánchez, quien añade que de los 42 miembros del personal d salud que laboraron ahí durante un año y dos meses, solamente él fue recontratado.

"A mí no me contrató el Insabi, me contrató la Sedena y el contrato que firmé termina en diciembre de este año. ¿Qué ocurrirá después? No lo sé, pero en mi mente resuena el compromiso que hizo el presidente López Obrador, cuando dijo que ningún médico que haya estado en la primera línea de combate contra el Covid-19, se quedaría sin trabajo".

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