Pese a falta de tiempo y asistentes, Phoebe Bridgers conquista a fans

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 20 (EL UNIVERSAL).- La batería anunció la llegada de la esperada Phoebe Bridgers al escenario Vans en el Corona Capital, ya la noche había envuelto a los asistentes en la segunda tarima más importante del festival cuando en las pantallas colocadas detrás y a los costados del escenario, iluminaron a los escuchas emocionados, con imágenes de un cielo estrellado.

Y es que Phoebe es la combinación de entrega en el escenario, y relajación a través de su música. Pese a que el Vans no lucía repleto de gente, las miles de gargantas corearon sus canciones, y los brazos se levantaron para moverse de un lado a otro, los asistentes ya se encontraban conmovidos por la presentación de Bridgers.

Frente a las pantallas, las luces de los celulares se levantaron, como en un diálogo de iluminación entre el show y el público, que provocó también una escena nocturna de complicidad como pocas durante la doceava edición del Corona Capital.

Por su cabello rubio, casi completamente blanco, reflejaba los colores de las luces, que se tornaban a veces azules, a veces lilas o a veces se apagaban por completo, logrando que los faros de arriba iluminaran a los oyentes y así Phoebe los saludaba.

La emoción creció cuando completamente entregada a su música, sin miedo Phoebe descendió del escenario, corriendo frente a la barricada, donde sus fans estiraron la mano para saludarla, y la estadounidense no dudó en chocar su palma con los que aguantaron hasta adelante del escenario para ver de cerca a los artistas.

Algunas canciones eran bailables, y provocan que lentamente los seguidores que aún tenían energía se entregaran bailando.

Las luces se apagaron completamente, y el público coreo fuerte su nombre pidiendo un tema más pero la puntualidad de los horarios del festival le impidieron a la cuatro veces nominada al Grammy tocar una última canción.