Pese al cambio en la Casa Blanca, aliados de EEUU seguirán siendo cautos tras la salida de Trump

Por Matt Spetalnick y Michelle Nichols
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German Chancellor Angela Merkel holds annual summer news conference in Berlin
German Chancellor Angela Merkel holds annual summer news conference in Berlin

Por Matt Spetalnick y Michelle Nichols

WASHINGTON/NUEVA YORK, 7 nov (Reuters) - Sentada frente a los fotógrafos en el Salón Oval en 2017, la canciller alemana Angela Merkel se inclinó hacia el presidente de Estados Unidos Donald Trump durante su primera reunión: "Quieren que nos demos la mano". Trump la ignoró y Merkel fue incapaz de ocultar una mirada de incredulidad cuando se volvió hacia las cámaras.

El trato de Trump a los aliados tradicionales de Estados Unidos, en el plano personal y político, deja al sucesor y presidente electo Joe Biden con los amigos de Estados Unidos conmocionados y probablemente desconfiando para siempre de la credibilidad de Washington, no importando quién habite en la Casa Blanca, dicen algunos diplomáticos y analistas.

"La relación transatlántica nunca ha sido tan mala. La confianza entre Estados Unidos y Europa ya no existe", dijo un diplomático europeo de alto nivel hablando a condición de mantener el anonimato. "Puede ser reparada, pero (...) no estoy seguro de que sea lo mismo".

Biden, quien fue vicepresidente bajo el predecesor de Trump, Barack Obama, se comprometió antes de las elecciones del 3 de noviembre a defender a los aliados de Estados Unidos y a "dejar claro a nuestros adversarios que los días de acoger a los dictadores han terminado", refiriéndose a la cercanía de Trump con el líder norcoreano Kim Jong Un y el presidente ruso Vladimir Putin.

"No se puede volver atrás cuatro años. En particular, tanto en Europa como en Asia, la forma en que seamos más inteligentes a la hora de reconstruir las alianzas para hacer frente a las amenazas de China y Rusia va a ser un gran desafío para Biden", dijo Michael McFaul, exembajador de Estados Unidos en Rusia bajo el mandato de Obama y ahora miembro del grupo de expertos del Hoover Institute de la Universidad de Stanford.

Biden ha prometido celebrar una "Cumbre por la Democracia" mundial para luchar contra la corrupción, defenderse del autoritarismo y promover los derechos humanos. Reconoce que "pegar los pedazos" dejados por la administración Trump "será una tarea enorme".

"Los recuerdos de Trump permanecerán y crearán un cierto grado de ansiedad de fondo respecto a lo que los futuros presidentes de Estados Unidos podrían hacer", dijo Michael O'Hanlon, del centro de estudios del Brookings Institute en Washington, describiéndolo como una "alianza TEPT" (trastorno por estrés postraumático).

GUARDIÁN PERDIDO

Trump defendió la política de "Estados Unidos Primero" y aunque dijo que eso no significaba "sólo Estados Unidos", hubo varias ocasiones en las que su gobierno quedó aislado, incluso en votaciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que tiene 15 miembros.

Estados Unidos se distanció de sus aliados por las decisiones de Trump de trasladar su embajada en Israel a Jerusalén, abandonar el acuerdo nuclear con Irán, renunciar a un acuerdo climático global, cuestionar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Organización Mundial de la Salud.

Biden ha prometido volver a unirse al acuerdo nuclear si Irán cumple lo establecido, retornar al acuerdo climático, desechar los planes de abandonar la OMS y poner fin a una norma que prohíbe la financiación de grupos de ayuda que hablan de aborto.

"Ahora en Europa los líderes y los pueblos se han dado cuenta de que ustedes llegan a acuerdos con Estados Unidos y cuatro años después, el siguiente gobierno los tira a la basura", dijo el alto diplomático europeo. "Así que hay una cuestión de creer y fiarse de Estados Unidos"

Un alto funcionario del gobierno de Trump dijo que era injusto concluir que el enfoque de "Estados Unidos Primero" había dañado las alianzas clave de Washington, insistiendo en que Trump adoptó una postura más dura que Obama que había fortalecido las relaciones y que la mayoría de los aliados clave se habían acostumbrado a su estilo.

Un tema central para Trump ha sido la OTAN. Ha empujado a los miembros, en particular a Alemania, a gastar más y ha erosionado la fe en un pilar de la seguridad europea de posguerra: que las fuerzas estadounidenses defenderían a los miembros contra cualquier agresión rusa.

"Tales puntos de discordia no explican por qué el gobierno de Estados Unidos ha mostrado desprecio y ha tratado de humillar a un antiguo aliado cercano", escribió el mes pasado el exembajador alemán en Washington, Peter Wittig, en la revista Foreign Affairs. "La casa de Occidente ha perdido a su guardián".

Biden escribió en la misma revista a principios de este año que su política exterior "colocaría a Estados Unidos de nuevo en la cabecera de la mesa" porque "el mundo no se organiza a sí mismo".

"ENFOQUE COMÚN

Canadá, vecino y aliado de Estados Unidos, también ha tenido una relación inestable con Trump. Roland Paris, exasesor de política exterior del primer ministro canadiense Justin Trudeau, dijo que si Biden se compromete inequívocamente con la OTAN ayudaría a superar algunos de los malos entendidos.

"Y al acudir a los aliados para desarrollar un enfoque más común a los desafíos planteados por China y Rusia también podría ayudar a reconstruir parte de la confianza que se perdió durante los años de Trump", dijo a Reuters.

Biden ha descrito el compromiso de Estados Unidos con la OTAN como "sagrado".

En Asia, Corea del Sur vio cómo Trump cuestionaba el valor de su alianza y exigía a Seúl que pagara más por las tropas estadounidenses estacionadas allí. Funcionarios y analistas de Corea del Sur esperan un cambio de tono, particularmente en uno de los temas más importantes del mundo: Corea del Norte.

Aunque Trump y el líder norcoreano Kim se reunieron en tres ocasiones, no hubo ningún avance hacia el abandono de las armas nucleares por parte de Pyongyang. En contraste, Biden ha prometido "una campaña sostenida y coordinada con nuestros aliados y otros, incluyendo China", un aliado Corea del Norte, para impulsar la desnuclearización.

Sin embargo, se puede esperar que Biden continúe al menos una de las políticas de Trump, un esfuerzo que en los últimos dos meses ha logrado acuerdos de tres estados árabes -Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán- para empezar a normalizar las relaciones con Israel.

Se considera en general uno de los pocos éxitos de Trump en materia de política exterior, aunque Biden ha dejado claro que hará más por reiniciar las conversaciones entre Israel y los palestinos, que consideran las medidas adoptadas por sus hermanos árabes una traición a su causa de convertirse en un Estado.

A pesar del nuevo gobierno de Estados Unidos, Michael Kergin, exembajador canadiense en Washington, dijo que los aliados tradicionales seguirían desconfiando de Estados Unidos.

"Públicamente se dirán muchas cosas positivas", dijo Kergin. "Pero a partir de un cálculo estratégico, los países ya han empezado a buscar alternativas y sopesarán (los asuntos) con mucho cuidado a medida que avancen en su relación con Estados Unidos".

(Reporte adicional de David Ljunggren en Ottawa, Hyonhee Shin y Sangmi Cha en Seúl; Editado en español por Javier López de Lérida)