Pesce reclamó flexibilidad al FMI y que se habiliten esquemas para que Rusia o China puedan ser prestamistas de la Argentina

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Miguel Ángel Pesce llegando a la reunión de Gabinete Económico, que encabeza Santiago Cafiero con representantes de la UIA, las cámaras de la Construcción y de Comercio, la CGT, la CTA y la CTEP en Salón Mujeres.
Fabián Marelli

El presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, reclamó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) flexibilice las condiciones de préstamos extraordinarios como el que le brindó a la Argentina, en especial, porque “no hay que descartar que se repitan otras circunstancias similares, en otros países”.

El pedido, en línea con el reclamo del Gobierno, fue planteado en su exposición de cierre de las “Jornadas Monetarias y Bancarias 2021″, donde fue entrevistado por el subgerente de Investigaciones Económicas de esa entidad, Germán Feldman. “Hay que adecuar los plazos y las tasas de interés a los volúmenes de asistencia que puedan requerir los países miembros del Fondo, especialmente los países en vías de desarrollo”, señaló Pesce. Justificó esa afirmación en que tuvieron menos posibilidades de realizar políticas de apoyo a la actividad en la pandemia, algo que ralentizará una recuperación que en los países desarrollados se está viendo antes “porque pudieron invertir en eso el doble”.

Allí fue cuando el funcionario dejó alguna pista sobre por dónde pasa la apuesta oficial. Fue cuando pidió que se exploren “mecanismos bilaterales de asistencia a través de los bancos centrales y de mecanismos de swap de monedas” o se dé vía libre a la utilización de los Derechos Especiales de Giro (DEG) o la ampliación de los DEG que se dio este año a aquellas naciones que no los requieran para “poder canalizar estos recursos vía multilateral, pero también vía bilateral a aquellos países que requieren asistencia y que no necesariamente son países pobres”.

El particular señalamiento que hizo al respecto responde a que tanto en el FMI como en el G-20 se analizó la posibilidad de generar esos mecanismos de ayuda financiera, pero excluyendo de esa posibilidad a países “de ingresos medios” como la Argentina. El Gobierno, en este sentido, reclama que se amplíe a países de esta categoría y que enfrenten “situaciones de estrés financiero”.

Alberto Fernández al anunciar en 2020 la fabricación de la sputnik V en Argentina junto al presidente de Rusia, Vladimir Putin
ESTEBAN COLLAZO


Alberto Fernández al anunciar en 2020 la fabricación de la sputnik V en Argentina junto al presidente de Rusia, Vladimir Putin (ESTEBAN COLLAZO/)

La apuesta oficial es acceder, de esta manera, a recursos que podrían aportar países como Rusia o China, que el Gobierno usaría para ir cancelando deuda con el FMI para cambiar de “acreedor” y liberarse de la necesidad de definir programas fiscales o monetarios con metas explícitas.

El mercado -si bien no esperaba grandes definiciones en la exposición de Pesce, dado que ya se sabía que cerraría el evento con una presentación sobre “problemas subyacentes de la economía global y lecciones de la pandemia” - aguardaba encontrar algunas pistas para entender por dónde el Gobierno planea acercarse a un acuerdo con el FMI, un entendimiento por el que parecía ahora razonablemente apurado tras haber postergado toda posibilidad de buscarlo en los casi dos años que lleva la administración Fernández.

Esto, dados los límites que está encontrando la política cambiaria y monetaria oficial, es decir, las estrategias que tuvieron al BCRA como protagonista principal, dado que fue quien debió poner a disposición del Ejecutivo todos sus recursos para mantener acotado el tipo de cambio y cubrir sin reparos el déficit fiscal mediante una sostenida emisión monetaria. Y, en especial, porque sus reservas propias vuelven a ubicarse en niveles críticos en momentos en que su deuda remunerada vuelve a rondar los 10 puntos del PBI (como antes de la corrida cambiaria de 2018) y la capacidad para generar recursos cumpliendo con lo dispuesto en su Carta Orgánica (CO) prácticamente agotada.

Ahora se confirma que la apuesta alternativa pasa por buscar opciones de financiación por si esos acuerdos -que se confirman como algo lejanos- se demoran o no llegan antes de la fecha límite que la administración Fernández se autofijó al pactar una refinanciación muy costosa de la deuda remanente con el Club de París: marzo de 2022.

Comunicado aclaratorio

Algunas horas más tarde, tras la presentación de Pesce, el Banco Central se vio en la necesidad de difundir un comunicado aclaratorio, en el que dice que el presidente de la entidad “se refirió hoy a la necesidad de adecuar los plazos y las tasas de interés de las líneas de crédito del Fondo Monetario Internacional en el marco de las reformas que están en debate en ámbitos como el Grupo de los 20, sin referirse particularmente a la negociación que la Argentina lleva adelante con el organismo”.

“Pesce recordó que más allá de estas esperadas reformas, la Administración Nacional y el BCRA están trabajando intensamente para la definición de un programa con el FMI”, concluye el texto.

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