¿Las personas vacunadas pueden desarrollar COVID-19 prolongada después de una infección posvacunación?

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Un trabajador sanitario administra una vacuna COVID-19 en Moultrie, Georgia, el 30 de julio de 2021. (Matthew Odom/The New York Times)
Un trabajador sanitario administra una vacuna COVID-19 en Moultrie, Georgia, el 30 de julio de 2021. (Matthew Odom/The New York Times)

Aunque es inevitable que se produzcan algunos casos de infecciones posvacunación entre quienes están totalmente vacunados contra la COVID-19, es poco probable que den lugar a hospitalizaciones o a la muerte. Sin embargo, una pregunta importante sobre las infecciones posvacunación que sigue sin respuesta es: ¿los vacunados pueden desarrollar la llamada COVID-19 prolongada?

La COVID-19 prolongada, persistente o de larga duración se refiere a un conjunto de síntomas —como fatiga severa, niebla cerebral, dolor de cabeza, dolor muscular y problemas de sueño— que pueden persistir durante semanas o meses después de que la infección activa haya terminado. Se trata de un síndrome poco conocido, pero los estudios sugieren que entre el 10 y el 30 por ciento de los adultos que contraen el virus pueden sufrir COVID prolongada, incluso quienes solo experimentaron una enfermedad leve o no presentaron ningún síntoma.

No obstante, la gran mayoría de los datos sobre la COVID prolongada se han recabado en la población no vacunada. No se ha estudiado el riesgo de desarrollar COVID prolongada en las personas totalmente vacunadas que se contagian después de vacunarse.

Aunque las investigaciones preliminares sugieren que, de hecho, es posible que un caso de infección posvacunación dé lugar a síntomas que pueden persistir durante semanas o meses, todavía hay más preguntas que respuestas. ¿Qué porcentaje de los casos de infecciones posvacunación dan lugar a síntomas persistentes? ¿Cuántas de esas personas se recuperan? ¿Los síntomas persistentes después de las infecciones posvacunación son tan graves como los que se producen en las personas no vacunadas?

“No creo que haya suficientes datos”, comentó Zijian Chen, director médico del Centro de Atención Pos-COVID del Sistema de Salud Monte Sinaí de Nueva York. “Es demasiado pronto para saberlo. La población de personas que se enferman después de la vacunación no es tan alta en este momento y no hay un buen mecanismo de seguimiento para esos pacientes”.

Un estudio reciente sobre trabajadores sanitarios israelíes, publicado en el New England Journal of Medicine, ofrece una idea del riesgo de padecer COVID prolongada tras una infección posvacunación. Entre 1497 trabajadores sanitarios con el esquema completo de vacunación, 39 de ellos —alrededor del 2,6 por ciento— desarrollaron infecciones posvacunación. (Se cree que todos los trabajadores se infectaron tras entrar en contacto con una persona no vacunada y el estudio se realizó antes de que la variante delta se volviera dominante).

Si bien la mayoría de los casos de infecciones posvacunación fueron leves o asintomáticos, 7 de los 36 trabajadores a los que se les dio seguimiento a las seis semanas (el 19 por ciento) seguían teniendo síntomas persistentes. Esos síntomas prolongados de COVID incluían una mezcla de pérdida de olfato prolongada, tos persistente, fatiga, debilidad, dificultad para respirar o dolor muscular.

Una trabajadora sanitaria administra una prueba de COVID-19 en un centro comunitario de vacunación y pruebas de Unidos En Salud en el distrito Mission de San Francisco, el 1.° de agosto de 2021. (Mike Kai Chen/The New York Times)
Una trabajadora sanitaria administra una prueba de COVID-19 en un centro comunitario de vacunación y pruebas de Unidos En Salud en el distrito Mission de San Francisco, el 1.° de agosto de 2021. (Mike Kai Chen/The New York Times)

Sin embargo, los autores del estudio advierten que no hay que sacar demasiadas conclusiones de la investigación. El tamaño de la muestra —solo siete pacientes— es pequeño. Y la investigación se diseñó para estudiar los niveles de anticuerpos en los infectados, dijo Gili Regev-Yochay, directora de la unidad de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas del Centro Médico Sheba. No se diseñó para estudiar el riesgo de COVID a largo plazo después de una infección posvacunación.

“No era el objetivo de este proyecto”, explicó Regev-Yochay. “No creo que tengamos una respuesta para eso”.

Aun así, el hecho de que uno de cada cinco trabajadores sanitarios que sufrieron una infección posvacunación siga teniendo síntomas persistentes después de seis semanas parece ser el primer indicio de un estudio arbitrado de que es posible padecer COVID prolongada después de una infección posvacunación.

Lo que complica el estudio de las infecciones posvacunación es el hecho de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) solo hacen un seguimiento de las infecciones posteriores a la vacunación que derivan en hospitalización o muerte. Si bien los CDC siguen estudiando las infecciones posvacunación en varias cohortes grandes, la falta de datos sobre todos los casos posvacunación sigue siendo una fuente de frustración entre los científicos y los grupos de defensa de los pacientes.

“Es muy frustrante no tener datos a estas alturas de la pandemia para saber qué ocurre con los casos posvacunación”, comentó Akiko Iwasaki, inmunóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale que está realizando estudios sobre la COVID prolongada. “Si las infecciones posvacunación leves se están convirtiendo en casos de COVID prolongada, no tenemos idea de cuál sea esa cifra”.

Sin embargo, algunos expertos predicen que la ola de nuevos casos provocada por la propagación de la variante delta conducirá, por desgracia, a más casos posvacunación en los próximos meses. Chen dijo que pasarán varios meses antes de que los pacientes con COVID prolongada a causa de una infección posvacunación se inscriban en los estudios.

“Estamos esperando a que estos pacientes vengan a tocar nuestra puerta”, dijo Chen.

A pesar de la falta de datos, una cosa está clara: vacunarse reducirá el riesgo de infectarse y contraer la COVID prolongada, dijo Athena Akrami, neurocientífica del University College de Londres que recopiló y publicó datos de casi 4000 pacientes con COVID prolongada después de que ella misma desarrolló COVID de larga duración tras un brote de COVID-19 en marzo de 2020.

“Es matemática simple”, dijo Akrami. “Si se reducen las infecciones, la probabilidad de que se produzca una COVID prolongada disminuirá automáticamente”.

© 2021 The New York Times Company

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