Cáncer de pulmón: así es cómo las personas que nunca han fumado pueden enfermar

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Los casos de cáncer de pulmón en personas que no fuman no paran de crecer. Y es que aunque el riesgo de cáncer de pulmón debido a la contaminación atmosférica es menor que el derivado del tabaquismo,
Los casos de cáncer de pulmón en personas que no fuman no paran de crecer. Y es que aunque el riesgo de cáncer de pulmón debido a la contaminación atmosférica es menor que el derivado del tabaquismo, "no tenemos control sobre lo que respiramos", advierten los expertos. (Foto: Getty)

Un nuevo mecanismo mediante el cual partículas contaminantes muy pequeñas presentes en el aire pueden producir cáncer de pulmón se ha identificado en personas que nunca han fumado, allanando el camino hacia nuevas estrategias de prevención y desarrollo de tratamientos.

Estas partículas, que habitualmente se encuentran en los tubos de escape de los vehículos y en el humo de los combustibles fósiles, se asocian con el riesgo de cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) y son responsables de más de 250.000 muertes por cáncer de pulmón al año en todo el mundo.

“Las mismas partículas presentes en el aire que derivan de la combustión de los combustibles fósiles, agravando el cambio climático, afectan directamente a la salud humana a través de un importante y hasta ahora ignorado mecanismo productor de cáncer en las células pulmonares", explica el profesor Charles Swanton, del Instituto Francis Crick de Londres y jefe clínico del Cancer Research UK.

Si bien es cierto que el riesgo de cáncer de pulmón debido a la contaminación del aire es menor que el derivado del tabaquismo, "no tenemos control sobre lo que respiramos", añade el experto.

En todo el mundo, hay más personas expuestas a niveles no seguros de contaminación atmosférica que a las sustancias químicas tóxicas del humo de los cigarrillos, "y estos nuevos datos vinculan la importancia de abordar la salud del clima a la mejora de la salud humana”, advierte.

Los nuevos resultados se basan en investigaciones realizadas en humanos y en laboratorio sobre las mutaciones en un gen llamado EGFR que se observan en aproximadamente la mitad de las personas con cáncer de pulmón que no han fumado nunca.

Otro gen conocido como KRAS también se vinculó con el cáncer de pulmón en estos estudios de laboratorio. Además, los investigadores encontraron que la contaminación del aire aumenta la entrada de macrófagos (glóbulos blancos que matan a los microorganismos y eliminan las células muertas) que liberan un mediador inflamatorio (interleucina-1β).

Según los resultados, las mismas partículas contaminantes promovieron cambios rápidos en las células de las vías respiratorias que tenían mutaciones de EGFR.

“Descubrimos que las mutaciones impulsoras en los genes EGFR y KRAS, que se encuentran comúnmente en los cánceres de pulmón, en realidad están presentes en el tejido pulmonar normal y son una consecuencia probable del envejecimiento. En nuestra investigación, estas mutaciones por sí solas solo potenciaron débilmente el cáncer en modelos de laboratorio”, dijo Swanton.

Sin embargo, cuando las células pulmonares con estas mutaciones se expusieron a los contaminantes del aire, los investigadores vieron más cánceres y estos ocurrieron más rápido que cuando las células pulmonares con estas mutaciones no se expusieron a los contaminantes. Lo que sugiere que la contaminación del aire promueve el inicio del cáncer de pulmón en las células que albergan mutaciones del gen conductor.

El siguiente paso para los investigadores será descubrir por qué algunas células pulmonares con mutaciones se vuelven cancerosas cuando se exponen a contaminantes, mientras que otras no parecen hacerlo.

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en el mundo. En España, 23.000 personas mueren al año debido a esta enfermedad evitable, en la que intervienen una serie de factores de riesgo adicionales (además del tabaco) que son:

Los síntomas incluyen: ronquera, tener una tos que no se va y quedarse sin aliento, fatiga, dificultad para respirar o sibilancias, dificultad para tragar, pérdida del apetito, dolor o molestia en el pecho, sangre en la mucosidad que aparece al toser, inflamación en las venas de la cara y cuello. Algunas veces, los síntomas no aparecen hasta que el cáncer llega a las últimas etapas.

En cuanto al cáncer de pulmón no microcítico, también llamado de células no pequeñas, representa el 85 por ciento de todos los cánceres de pulmón. Según el subtipo al que pertenezca se le conoce como adenocarcinoma, carcinoma de células escamosas o carcinoma de células grandes.

Tal y como confirma esta hallazgo, entre las mutaciones impulsoras más frecuentes están las alteraciones del EGFR, que induce el crecimiento y la división celulares. Y ahora se sabe que la contaminación (y no solo el tabaco) puede contribuir a que se produzcan esos cambios en ciertas personas.

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