Envejecimiento en los perros ofrece respuestas a como envejecen los humanos

James Gorman
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Un border collie observa a los competidores que participan en la ronda de agilidad de la Exposición Canina 144 del Westminster Kennel Club en Nueva York el 8 de febrero de 2020. (Brittainy Newman/The New York Times)
Un border collie observa a los competidores que participan en la ronda de agilidad de la Exposición Canina 144 del Westminster Kennel Club en Nueva York el 8 de febrero de 2020. (Brittainy Newman/The New York Times)

Los perros atraviesan varias etapas en su vida, al igual que las personas, como es evidente para cualquiera que haya visto a su compañero de piernas engarrotadas y hocico canoso levantarse para dar un paseo más.

Los poetas, desde Homero hasta Pablo Neruda, lo han notado; al igual que los cantantes y los narradores de historias. Ahora la ciencia está dando un giro con la esperanza de que la investigación sobre cómo crecen y envejecen los perros nos ayude a entender cómo envejecen los humanos. Como hicieron los poetas antes que ellos, los científicos están hallando paralelismos entre las dos especies.

Hasta ahora, sus investigaciones muestran que los perros se parecen a nosotros en aspectos importantes, como la forma en la que actúan durante la adolescencia y la vejez, así como lo que le ocurre a su ADN a medida que envejecen. Pueden ser lo que los científicos llaman un “modelo” de envejecimiento humano, una especie que podemos estudiar para aprender más sobre cómo envejecemos y quizás cómo envejecer mejor.

Hace poco, investigadores en Viena han descubierto que la personalidad de los perros cambia con el tiempo. Al parecer, su temperamento se suaviza de la misma manera que el de la mayoría de los humanos. La parte más intrigante de este estudio es que, al igual que las personas, algunos perros simplemente nacen viejos, es decir, relativamente estables y maduros, el tipo de cachorro que parece estar listo para vestir un suéter de señor. “Llámame profesor Spot, gracias, y ¿podríamos ser un poco más cuidadosos al verter las croquetas en mi plato?”.

Eso sí, todos los perros del estudio de Viena eran border collies, así que me sorprende que algunos de ellos fueran maduros. Eso indicaría tener cierta calma, una disposición a inclinar la cabeza y un estado meditativo que no parece coincidir con la raza ni con su desesperado deseo de estar persiguiendo ovejas, gansos, niños o frisbis constantemente.

Otro ensayo reciente llegó a la inquietante conclusión de que el cálculo de siete años de perro por cada año humano no es exacto. Para calcular los años de los perros, hay que multiplicar el logaritmo natural de la edad de un perro en años humanos por 16 y luego sumar 31. ¿Está claro? En realidad, no es tan difícil como suena, siempre y cuando tengas una calculadora o acceso a internet. Por ejemplo, el logaritmo natural de 6 es 1,8, aproximadamente, que, multiplicado por 16, da como resultado alrededor de 29, que, más 31, da 60. Está bien, no es tan fácil, ni siquiera con internet.

Para explicar las comparaciones, los investigadores compararon un cobrador de labrador de edad avanzada con un Tom Hanks de edad avanzada. Lo hicieron en un laboratorio porque es el tipo de perro que estudiaron y usaron a Tom Hanks, porque, bueno, todo el mundo lo conoce. Por supuesto, para la mayoría de nosotros no es placentero ver a un perro envejecer, pero ver incluso a una celebridad querida sujeta al inexorable paso del tiempo es tranquilizador de alguna manera. En algún momento del futuro, los más poderosos podrían comprar la inmortalidad, pero todavía no.

Tal vez no debería hablar tan a la ligera de estos proyectos de investigación. Implican un trabajo innovador y quizás lleguen a conclusiones que pueden ser importantes. Tomemos como ejemplo el papel de los logaritmos naturales. Para llegar a esas conclusiones los investigadores buscaron patrones de cambios químicos en el ADN, un proceso llamado metilación que no altera el contenido de los genes, pero sí cambia su actividad.

Un voluntario en el Laboratorio Clever Dog de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. (Laboratorio Clever Dog/Universidad de Medicina Veterinaria, Viena vía The New York Times)
Un voluntario en el Laboratorio Clever Dog de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. (Laboratorio Clever Dog/Universidad de Medicina Veterinaria, Viena vía The New York Times)

Las pruebas de laboratorio pueden determinar qué edad tiene un humano solo mediante el patrón de metilación. Gracias a esta investigación, se puede hacer lo mismo con los perros. Los resultados ayudarán a los investigadores que estudian el envejecimiento en los perros a traducir los hallazgos a los humanos. Ninguna de estas investigaciones se hizo en perros que estuvieran en un laboratorio. Todos los perros en el estudio de comparación del envejecimiento eran cobradores de labradores que eran mascotas y los dueños dieron permiso para tomar muestras de sangre.

Los científicos no están seguros de si el detrimento físico que se observa en el envejecimiento de los perros y los humanos (de hecho, en todos los mamíferos) está relacionado con el proceso de desarrollo al inicio de la vida o si este detrimento es un proceso diferente. Los investigadores hallaron que el patrón de metilación sugería que los mismos genes pueden estar involucrados en ambos procesos.

Es importante contar con buenos métodos para comparar las edades de los perros y los seres humanos. Los perros se consideran cada vez más como buenos modelos del envejecimiento humano porque lo sufren de manera muy similar a nosotros. Como lo explica en su sitio web el Dog Aging Project, que está recopilando información genética y de otro tipo de un gran número de perros mascota: el objetivo de la investigación es lograr “una vida más larga y saludable para todos los perros... y sus humanos”.

Puesto que soy un humano que está envejeciendo, no puedo criticar ese enfoque. En 2018, el codirector del proyecto, Daniel. E. L. Promislow de la Universidad de Washington, campus Seattle, expuso las razones por las que los perros son un animal adecuado para estudiar el envejecimiento y obtener resultados que ayuden a las personas. En esencia, padecen enfermedades similares, como “obesidad, artritis, hipotiroidismo y diabetes”. Eso no es todo, pero cuando imaginamos que un perro viejo camina raro por las mismas razones que lo hacemos nosotros (por dolor), no estamos siendo antropomórficos.

Elinor Karlsson del Instituto Broad describió su investigación en genómica y perros de la siguiente manera: “Una de las cosas que realmente nos interesa es averiguar, en primer lugar, si en el ADN de los perros hay elementos que expliquen realmente por qué algunos de ellos viven un periodo bastante extenso”. Esos hallazgos podrían ser de utilidad para extender el envejecimiento saludable en las personas.

¿Cómo se analiza la personalidad del perro? Los border collies fueron sometidos a muchas pruebas diferentes. En una, un extraño entró en una habitación y acarició al perro. En otra, los dueños vistieron a sus perros con camisetas humanas. Una quinta parte de los dueños de los perros reconoció haber hecho esto antes, por iniciativa propia, sin fines de investigación. En otra prueba, los dueños colgaron una salchicha delante de sus perros fuera de su alcance por un minuto más o menos. Te garantizamos que esto fue aprobado por un comité de ética y que los perros fueron alimentados con las salchichas una vez agotado el tiempo.

Los investigadores descubrieron que los perros cambian al envejecer, al igual que las personas. Se vuelven menos activos y ansiosos, pero una autora del estudio, Borbalu Turcsan, de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, Hungría, señaló que algunos perros no cambian tanto con el tiempo. “Las personas con perfiles de personalidad más maduros cambian menos a medida que envejecen”, señaló. “Y hallamos exactamente lo mismo en el caso de los perros”.

Por supuesto, el periodo final del envejecimiento es el mismo en el perro y en el humano, solo que los perros llegan más rápido. Esto es algo que convierte al perro en un “buen modelo de envejecimiento y mortalidad humana”, como escribió Promislow.

“Los perros envejecen mucho más rápido que las personas”, explicó Karlsson del Instituto Broad. “Y si quieres estudiar el envejecimiento con la idea de ayudar a las personas durante nuestra vida, entonces debes ser capaz de estudiar algo que está envejeciendo mucho más rápido que nosotros. Puedes aprender al respecto con mayor rapidez sin tener que esperar 80 años a que alguien muera”.

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This article originally appeared in The New York Times.

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