Tu perro es egoísta y no te devuelve el favor si le das comida

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Un experimento concluye que los perros no demuestran reciprocidad hacia aquellos humanos que les regalaron comida
Un experimento concluye que los perros no demuestran reciprocidad hacia aquellos humanos que les regalaron comida

La sabiduría popular dice que el perro es el “mejor amigo del hombre”, pero no siempre fue así. Los estudios y análisis genéticos más recientes estiman que la domesticación de los primeros cánidos se produjo en Europa hace algo más de 20.000 años. Esta nueva relación simbiótica proporcionaba al ser humano muchas ventajas, como protección, seguridad o compañía, mientras que el animal recibía alimento y cobijo a cambio. Precisamente, en ese proceso de amansar y domar al lobo salvaje, el intercambio de comida fue la base principal sobre la que se cimentó la relación, e incluso hoy el adiestramiento de cualquier perro funciona según un sistema de recompensas de comida y golosinas.

Sin embargo, por muy estrecho que sea el vínculo forjado entre humanos y perros, el intercambio de comida sobre el que históricamente se cimenta, puede que sea “una calle de un solo sentido” ya que los perros no parecen devolver el favor a aquellos que los han alimentado. Esta es la curiosa conclusión de un estudio publicado hace solo unos días en PLOS One en el que un equipo de investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena en Austria ha analizado si los perros muestran reciprocidad al recibir comida de los seres humanos. La cuestión es interesante porque tenemos una gran cantidad de estudios que demuestran que los perros domésticos intercambian ayuda, favores y alimentos con sus congéneres, pero en realidad no sabíamos si correspondían del mismo modo cuando reciben esos favores de manos humanas.

La cooperación se observa en la naturaleza en una amplia gama de especies y contextos, y los perros domésticos son especialmente dados a expresar conductas útiles o prosociales. Estas conductas recíprocas incluyen también a los humanos. Como ejemplo podemos citar un genial experimento, publicado hace unos meses, en el que los perros abrían la puerta de una caja, en la que estaba atrapado su dueño, con más frecuencia cuando su dueño expresaba angustia que cuando su dueño permanecía tranquilo. Sin embargo, esta voluntad de echar una mano cambia significativamente cuando la tarea implica compartir comida con un ser humano.

Para llegar a esta conclusión los investigadores entrenaron a 37 perros, de razas y mezclas diferentes, para presionar un botón dispensador por el que recibían comida. Al otro lado del botón, varias personas decidían si el perro recibía su golosina o, por el contrario, si accionaban un señuelo que no soltaba ningún alimento. Los perros se situaban de manera que podían ver perfectamente cuando el humano les daba comida o cuando no les daba nada. El siguiente paso fue revertir la situación y colocar el botón dispensador de comida a la habitación en la que estaban los perros de manera que eran ellos los que daban comida (en este caso unas croquetas) a los seres humanos.

En esta ocasión los perros no parecían demasiado ansiosos por presionar el botón que alimentaba a los humanos, y además cuando se trataba de corresponder a las personas que previamente les habían dado comida a través del botón, los perros no distinguían entre aquellos que sí les habían regalado golosinas o aquellas personas que no les habían dado nada… los perros presionaron el botón igual para ambos grupos. En resumidas cuentas, en este experimento los perros recibían comida de diferentes personas pero luego no les correspondían el favor. No solo no mostraron demasiado interés en alimentar a los humanos sino que tampoco distinguían entre las personas generosas que les habían alimentado y los que habían decidido no darles nada.

No conocemos en detalle las razones que explicarían esta conducta egoísta, posiblemente los perros entienden que reciben esa comida como premio o recompensa, y no como parte de un intercambio o una relación recíproca. Por supuesto, sería conveniente ampliar y profundizar este trabajo para entender por qué los perros no correspondían o devolvían el favor. También sería interesante saber si los perros que han recibido más adiestramiento (como perros militares o de servicio a personas discapacitadas) son más proclives a la reciprocidad. En definitiva, este estudio es un buen punto de partida para entender mejor las conductas prosociales caninas, pero aún necesitamos más estudios, con experimentos y enfoques diferentes.

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Referencias científicas y más información:

McGetrick, Jim, et al. «Dogs Fail to Reciprocate the Receipt of Food from a Human in a Food-Giving Task». PLOS ONE, julio de 2021, PLoS Journals, DOI:10.1371/journal.pone.0253277.

Shi Em Kin “New Study Shows Dogs Don’t Return the Favor After Strangers Feed Them” Smithsonian Mag

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