Peron dejo el legado politico en los dos ultimos discursos del 12 de

Buenos Aires, 30 de junio (Télam, por Eduardo Barcelona).- El último día en el que el general Juan Domingo Perón se dirigió al pueblo fue el 12 de junio de 1974, jornada en la que dejó grabados tres conceptos que se convertirían en el legado político para las sucesivas generaciones: denunció las presiones del "imperialismo" en el discurso matutino y, por la tarde, pronunció dos frases muy recordadas de su larga trayectoria como estadista argentino: "la más maravillosa música" y "mi único heredero es el pueblo".

Veinte días más tarde, el político y estadista más importante que reconoce la historia argentina fallecía en Olivos, a los 78 años, y su muerte creó una congoja popular nunca vista desde el sepelio de su segunda esposa, Eva Duarte, en 1952.

En el discurso desde el balcón de la Casa Rosada, Perón con la voz entrecortada por la emoción dijo "les agradezco el que hayan llegado hasta la Plaza de Mayo, yo llevo en mis oídos la más maravillosa música, que, para mí, es la palabra del pueblo argentino", que fue recibida con aplausos y vivas por los manifestantes.

Luego señaló la otra, la que dejaba sin designar a nadie en particular: "mi único heredero es el pueblo".

A la muerte de Perón, el país ingresó en una etapa oscura y convulsionada que se prolongó y agravó con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, la tercera esposa.

Los argentinos recuerdan el período, que se inicia con el fallecimiento del fundador del justicialismo y concluye con la recuperación de la democracia hacia finales de 1983, como el más trágico de los 200 años de historia, que entre otras huellas imborrables provocó la desaparición de 30 mil personas, la tortura y asesinato de muchos luchadores argentinos, por el sólo hecho de no pensar como la dictadura cívico-militar.

Perón fue Presidente de la Nación en tres períodos, las dos primeros en forma consecutiva, gestión que finalizó por efecto del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955, y el tercero por su muerte, en julio de 1974.

El movimiento creado por Perón fue el primero en elevar a los trabajadores como factor de la política, en darle entidad económica al concepto `distribución de la riqueza` y en incorporar el concepto de Estado a la seguridad social, razones, entre otras, por las que el peronismo sobrevivió a los golpes y a las crisis internas y a los desvíos doctrinarios, como el gobierno de Carlos Menem, que llegó con el voto de los justicialistas y se bajó por el lado del liberalismo económico.

Perón y el peronismo expresan en la Argentina la voz de los que menos tienen y los sucesivos gobiernos de otros signos se encargaron de subrayar por default que el justicialismo no perdió la bandera ni es discutida su vigencia por otra fuerza política.

De ahí viene la fuerza que tiene hoy la era kirchnerista, de la reivindicación filosófica del peronismo, que comenzó a reedificar la Argentina desde el subsuelo, como repitió en varias ocasiones Néstor Kirchner, y que al cabo de casi ocho años lleva creados cinco millones de puestos de trabajo, reindustrializó la Argentina, devolvió el poder a las paritarias para reconstituir el salario y el mercado interno, renegoció a favor de los argentinos -como nunca antes- la pesada deuda externa y ahorró para las futuras generaciones 76 mil millones de dólares.

La reconstitución del tejido social, padres que volvieron a trabajar e hijos que lograron su primer puesto en una empresa, es, otra vez, la estructura de la sociedad, que se apoya en las reformas introducidas a la Justicia, como cuando se cambió la Corte Suprema, o cuando los partidos políticos reconvirtieron la relación con los electores, que en 2001 habían pedido "que se vayan todos".

La nueva etapa en la acción de la Justicia relacionada con los derechos humanos no hubiera sido posible si el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial no hubieran comprendido la necesidad de esclarecer los hechos ocurridos en la última dictadura militar, dejando atrás la teoría de los dos demonios, la Obediencia debida, el Punto final y el indulto.

Perón, quien ocupó la Secretaría de Previsión Social como primera función de Gobierno entendió, como pocos, que no hay sociedad sin justicia social, ni país sin un proyecto nacional. Esto es, un modelo creado y ajustado a la necesidad de los argentinos. (Télam).-

eb-gel 30/06/2011 16:34

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