En Pensilvania, la esperanza de sepultar el derecho al aborto galvaniza a los trumpistas

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En Pensilvania, los partidarios de Donald Trump se sienten con viento en popa por la posibilidad de que la Corte Suprema anule el derecho al aborto, lo que supondría una contundente victoria política para el expresidente republicano.

Entre la multitud reunida bajo una lluvia torrencial en Greensburg para un mitin del exmandatario, el tema sobre el que más se habla es el del aborto.

"Soy cristiana y creo que nuestro mundo no va en la dirección correcta", dice Nicole Rye, de 45 años, a la AFP.

Desde hace varios años, esta mujer oriunda de Florida recorre Estados Unidos junto a su marido al ritmo de los actos públicos de Donald Trump.

La pareja tiene una tienda ambulante en la que venden golosinas y calcomanías de "Trump 2024" plagadas de insultos dirigidos al presidente demócrata Joe Biden.

"Dios nos da a los niños como bendiciones", dice Rye, sumamente agradecida de que Donald Trump haya colocado en la la Corte Suprema, que decide sobre los grandes temas sociales, a magistrados conservadores.

"Tengo un pasado. Nosotras, las mujeres que pasamos por eso, sabemos", solloza, dando a entender que ella misma pudo haberse practicado un aborto. "Pero la vida es la vida, así que le digo que esa no es una opción".

- "Einstein" -

"¿Quién puede afirmar que abortando a un bebé no se acaba poniendo fin a los días del próximo Einstein, o de un médico que podría curar el cáncer?", lanza Leroy Kinnan, quien acompaña a su hija a su primer mitin de Donald Trump.

Este hombre de 47 años, que vive en la región, considera que actualmente el aborto se usa "como método anticonceptivo" y quiere que se lo prohíba, excepto en casos de violación o incesto.

Si la Corte Suprema anulara la jurisprudencia que ha fundado el derecho al aborto desde 1973, como sugiere la revelación esta semana de un proyecto de sentencia, cada estado de la Unión sería libre de prohibir o permitir el aborto. Veinte estados conservadores ya han prometido que lo ilegalizarán.

En un país cada vez más dividido, los demócratas defienden este derecho con tanta vehemencia como lo atacan los republicanos.

Durante su acto, Trump se limitó a rozar el tema, tal vez con la intención de no cantar victoria antes de tiempo. Ante unos 10.000 simpatizantes se jactó de que bajo su presidencia logró inclinar la balanza en la Corte hacia la derecha.

Los jueces "están tomando una decisión muy importante en este momento", afirmó.

- Un combate más -

Trump se encuentra en Pensilvania para apoyar la candidatura de varios republicanos en las elecciones legislativas de mitad de mandato, previstas para noviembre, en las que sin duda el aborto será uno de los temas centrales.

Jason Killmeyer, aspirante a un escaño en la Cámara de Representantes, deambula por los callejones embarrados del recinto ferial que alberga la reunión.

"800.000 bebés muertos al año es demasiado", dice, refiriéndose a la cifra anual de abortos en Estados Unidos dada por varios institutos de investigación y retomando un argumento común de los antiabortistas, que consideran que los fetos ya son personas.

Con el fuerte deseo de "participar en guerras culturales" contra la izquierda, Killmeyer promete, de ser elegido, incluir en la ley federal la prohibición del aborto.

John Roan, de 52 años, lo apoya. Él y su esposa han adoptado a seis niños, que ahora tienen entre 8 y 27 años. "Creemos que la vida es preciosa", dice. Y asegura que, junto a Donald Trump, "todavía queda una lucha por librar".

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