"Pensé que iba a morir aplastada", dice mujer que se salvó de tornado

MONTERREY, NL., mayo 9 (EL UNIVERSAL).- Era una mañana tranquila, sin nubes en el horizonte. Raquel Colunga Vázquez acudió a su trabajo en una bodega de la empresa Whirlpool, en el municipio de Apodaca, pensando feliz en la celebración que junto a su madre tendría el domingo; horas después viviría minutos de terror sintiendo cómo la fuerza de un tornado, estaba a punto de echarle encima enormes cajas de tráiler que, afirma, levantaba como si fueran de papel.

Hoy, adolorida, con golpes múltiples y un zumbido en la cabeza que no la dejó dormir, agradece a Dios que no pasó el Día de las Madres, adentro de un ataúd, ya que logró sobrevivir a la fuerza del fenómeno de categoría 2, que a unos metros de donde ella fue vapuleada, arrancó la vida a una guardia de seguridad, y cerca de ahí, causó la caída de una barda, que aplastó a un adolescente de 16 años, y este sábado murió en una clínica del IMSS.

La mujer, que tiene dos hijas de doce y cuatro años de edad, de quienes es su único sostén, comentó que el viernes por la tarde, estaba en el área de rampas, junto con una chica del área de Calidad, y tres maniobristas, cuando su jefe le pidió llevar unos conos para tomar agua a un supervisor que andaba sobre un montacargas.

En cuestión de minutos el caluroso clima cambió y empezó una tormenta que causó estragos en la región. "Cuando iba a dar vuelta a los pasillos de esas rampas, vi que las cajas de los tráileres andaban volando y se venían hacia donde estábamos nosotros; yo tenía en mi rampa una secadora (de ropa) para un embarque de Liverpool, pero no se hizo afortunadamente, de ser esto me hubiera pasado lo que a la guardia de seguridad que falleció, que estaba dentro de una caja de tráiler, porque yo me meto a checar los embarques", aseveró.

"Los chavos alcanzaron a correr hacia los pasillos del lado derecho, yo me quedé entre el material que tenía en la rampa y el pasillo.  Una caja de tráiler golpeó contra las cortinas del almacén, se hizo un agujero y el viento me aventó hacia adentro, me golpeó contra todo lo que había, unos tubos amarillos, hasta que me llevó por más de 20 metros a donde está el baño de los hombres. Me aferré a la puerta y pude entrar y ahí me quedé encerrada, mientras se caía todo en el almacén, y la torre de control que era toda de vidrio", narró la entrevistada.

Ya que amainó el temporal, comentó, "todos andaban buscándome, pero no se oían bien, yo gritaba, pero cuando me oían, serían siete u ocho minutos los que estuve ahí, me parecieron eternos. Permanecí parada en una esquina gritando: Dios mío, ayúdame a salir de aquí, hazlo por mis hijas, soy lo único que tienen".

Enfática señaló Raquel, muchos piensan que el tornado nada más arrastró las cajas de los tráileres, "no señor,  se fueron entre el tornado, las levantó hacia el aire, y esas nos golpearon, nadie puede creerlo más que yo, otra muchacha que se llama Inés y los maniobristas. 

Insistió en su versión, las cajas, entre diez y doce, se elevaron en el aire  como si fueran de papel, volaron con una fuerza impresionante, y el sonido, señor, era terrible, no he dormido desde anoche, porque traigo el ruido del tornado en los oídos, contó la mujer, ya pasado el mediodía de este sábado.

Pese a la experiencia sufrida y los dolores que experimenta, los moretones en los brazos, en las pompis, y que está inflamada de su pie izquierdo, Raquel no se cansa de agradecer esta nueva oportunidad de vida. "Afortunadamente las cajas estaban vacías, si hubieran estado en las rampas, ya con mercancía, no sé qué hubiera pasado tal vez nos hubiera matado".

Minutos después del fenómeno meteorológico, Raquel fue llevada de urgencia a una clínica privada, donde le recetaron medicamentos para el dolor y la inflamación, así como tranquilizantes. Después un compañero la llevó a su casa, en San Nicolás de los Garza, donde vive con sus dos hijas y sus padres.

"Llegué abrazando a mis hijas y llorando, y mis papás no entendían por qué hacía eso, hasta que vieron las noticias", entonces le dijeron: "Dios de mi vida, estás viva mi hija, estás viva".

Le digo a mi mamá, "Bendito Dios, que me dio otra oportunidad de vida, si no, íbamos a estar festejando el día de la madre, pero yo dentro de un cajón. Le grite tanto a Dios, le decía, mis hijas, soy lo único que tienen, soy su padre y su madre, y me escuchó".

Entre llanto agregó, "nunca en mi vida lo voy a superar, nunca, pero con golpes y todo, pero estoy viva, me agarré tanto de Dios que dije, sácame de aquí, por mis hijas, porque pensé que iba a morir aplastada".