Le Pen y Macron, dos proyectos económicos opuestos para Francia

Eleonore DERMY, Valentin BONTEMPS
Una mujer ante carteles electorales del liberal centrista Emmanuel Macron, del movimiento ¡En Marcha! y la ultraderechista Marine Le Pen, del Frente Nacional, en la localidad francesa de Meteren, en el norte del país, el 29 de abril de 2017 (AFP | Philippe Huguenç)

Los candidatos a la elección presidencial en Francia defienden visiones económicas opuestas: aumento del gasto público, proteccionismo y salida del euro para la ultraderechista Marine Le Pen y prudencia fiscal y más integración europea para el liberal Emmanuel Macron.

El joven centrista proeuropeo, de 39 años, es el favorito para la segunda vuelta, que se celebra el 7 de mayo, tras haber quedado en cabeza en la primera vuelta con el 24,01% de los votos, seguido por la candidata de ultraderecha, de 48 años (21,30%).

En el plano económico, "estamos ante dos filosofías muy diferentes", explica a la AFP Philippe Waechter, economista jefe en Natixis AM. "De un lado, desean dar los medios para adaptarse a un mundo en movimiento; del otro, quieren aislarse del resto del mundo", juzga el economista, que asegura que una "gran brecha (...) opone en todo" a ambos programas.

En el centro de las diferencias: la relación respecto a la globalización, percibida por uno como una oportunidad y por la otra como una amenaza para Francia, pero también el sistema social, la normativa laboral o los medios para reactivar el crecimiento.

"La globalización salvaje pone en peligro nuestra civilización", considera Marine Le Pen, que critica la "desregulación total, sin fronteras y sin protecciones", causa de las "deslocalizaciones" y del "reinado del dinero".

En cambio, para Emmanuel Macron, exministro de Economía del socialista François Hollande y exbanquero, "la globalización es una formidable oportunidad". "Los grandes éxitos económicos de nuestro país vienen impulsados por el crecimiento mundial, ya no tenemos elección y es incluso una oportunidad para nosotros", declaró en campaña.

La candidata del Frente Nacional (FN), que promueve el proteccionismo, promete renegociar los tratados comerciales internacionales y restablecer los aranceles aduaneros, imponiendo una tasa del 3% a determinadas importaciones.

- Patriotismo económico -

Le Pen propone dar prioridad al sector nacional en el mercado público y quemar puentes con Bruselas, con una medida radical: el abandono de la moneda común, a la que acusa de hundir la competitividad de las empresas francesas y el poder adquisitivo de los franceses.

"Los precios explotaron cuando pasamos al euro, esta verdad se ha escondido", asegura.

"Rompiendo" con la "construcción europea", Le Pen pretende "recuperar soberanía monetaria y económica", recuerda Emmanuel Jessua, economista en COE Rexecode, un instituto conocido por su proximidad con la patronal.

Una voluntad de "patriotismo económico" en las antípodas de las posiciones de su rival, que desea impulsar el libre comercio, validando el CETA (el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá) y profundizando la integración europea mediante la creación de un presupuesto propio para la zona euro.

Ambos candidatos se oponen también en lo que respecta a las finanzas públicas. "Emmanuel Macron desea respetar la regla del 3% [del déficit público] desde 2017", conforme a los tratados europeos, lo que requiere una gestión rigurosa del dinero público, subraya Ludovic Subran, economista jefe en Euler Hermès.

El líder del movimiento ¡En Marcha! prevé un plan de ahorro de 60.000 millones de euros en cinco años, mediante la supresión de 120.000 puestos de funcionarios y una reducción de las subvenciones a las colectividades territoriales.

Esta austeridad presupuestaria lo distingue de Marine Le Pen, que promete la contratación de funcionarios, una prima mensual de 80 euros pagada por el Estado a todos los empleados que ganen menos de 1.500 euros al mes y una bajada de la edad legal de jubilación a los 60 años, frente a los 62 de hoy en día.

Para financiar estas medidas, la candidata del FN "propone, por supuesto, ahorrar", como "la supresión de ayudas que no son para los franceses", apunta Ludovic Subran.

A nivel social, el liberal proeuropeo quiere diseñar "un mercado de trabajo que funcione, más bien, siguiendo el modelo de la flexiseguridad escandinavo", señala Emmanuel Jessua.

Marine Le Pen, por su parte, afirmó que aboliría la nueva ley de trabajo -preparada por su rival, en aquel momento ministro de Economía-, que, según ella, responde a una "hoja de ruta de Bruselas".