El peligro que supone el ayuno para los delfines

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Si no tenemos cuidado, los seres humanos podemos provocar un problema muy serio en los delfines de una manera muy curiosa: si perturbamos los ecosistemas marinos, hacemos que los delfines lo tengan más complicado para cazar. Esto les lleva a una situación de ayuno, y el ayuno es realmente peligroso.

¿Cómo es eso de que el ayuno es peligroso? Como con tantas cosas, algo que puede ser bueno para una especie puede ser muy dañino para otra. Y el ayuno es así. Para los seres humanos, y para los mamíferos terrestres en general, el ayuno no es peligroso. Incluso en ciertas circunstancias puede ser bueno, y desde hace un tiempo se fomenta como estilo de vida para mejorar la salud, como el famoso ayuno intermitente.

Pero para los delfines, la cosa es muy distinta. El ayuno es realmente peligro para estos animales. Y lo es por un motivo muy simple: su metabolismo no funciona como el nuestro.

Cuando los ancestros de los delfines volvieron a los océanos, estos animales se tuvieron que adaptar a su nuevo medio. Y entre todas las adaptaciones que sufrieron, hay dos que explican muy directamente por qué el ayuno es tan peligroso para ellos.

En primer lugar, tenemos el factor de la composición corporal. Los delfines, al vivir en el agua, necesitan aislarse de la temperatura de su medio. Y para ello se recubren de una capa de grasa. Para un delfín, reducir la grasa corporal no es lo mismo que para un humano.

El segundo factor es la dieta. Los alimentos que aprovechan los delfines son muy ricos en proteínas y grasas, pero apenas contienen glúcidos, los mal llamados "carbohidratos" o azúcares. Pero la gasolina del cuerpo, la sustancia que resulta necesaria para el metabolismo energético, es un azúcar, en concreto la glucosa.

La cosa se complica cuando juntamos los dos factores. Y se complica más aún porque los delfines van al contrario que el resto de mamíferos. Cuando los mamíferos entramos en estado de ayuno, los niveles de glucosa bajan. Pero en los delfines, al entrar en fase de ayuno, la glucosa sube. Y sube a costa de grasa y músculo, a través de un proceso conocido como gluconeogénesis, por el que el cuerpo transforma reservas de alimentos en glucosa.

El problema aquí está en que la grasa se necesita para protegerse de las temperaturas, y el músculo para cazar. Al transformar estos componentes en azúcares, el delfín queda desprotegido, empieza a sufrir más por las bajas temperaturas, le cuesta más cazar, con lo que entra en fase de ayuno antes. Y esto es lo que puede resultar peligroso.

¿Cómo de común es esta situación? Pues cada vez más frecuente, por culpa del ser humano. Nuestras actividades - la pesca, embarcaciones, uso de sónar, y un largo etcétera - hacen que los delfines lo tengan más complicado para cazar. Bien porque espantamos a sus presas, bien porque los echamos a ellos, bien porque conseguimos que tanto delfines como presas se tengan que ir, el resultado es que los delfines se enfrentan al ayuno de manera más frecuente. Y eso es peligroso para ellos.

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